Carta a las agrupaciones del movimiento estudiantil y a las organizaciones que defienden a los trabajadores y los derechos humanos

En el día de hoy 29.07, como ya es de público conocimiento, en las puertas de la fabrica Lear se desató una feroz represión contra los trabajadores que vienen reclamando la reincorporación de todos los despedidos y por el ingreso de la Comisión Interna, que ya cuenta con seis fallos judiciales favorables para ingresar a la Planta, que la empresa no cumple. El operativo policial por parte de la Bonaerense, con la complicidad del SMATA, del Gobierno Pronvincial y del Gobierno Naciona,l dejó una decena de compañeros hospitalizados con cortes en la cabeza, golpes en los brazos, y con un saldo de tres detenidos que continúan sin obtener su libertad, mientras el fiscal Molina Pico se niega a dar datos sobre los cargos que led imputan y declaró que no recibiría una denuncia por los compañeros heridos.

Luego de cuatro semanas y varios fallos favorables para los trabajadores, la “Santa Alianza” entre los gobiernos, la burocrácia y las fuerzas represivas, no hace más que profundiza la ofensiva intentando marcar una nueva relación de fuerzas para todo aquel que salga a luchar contra los despidos y organizarse por sus derechos. En ese marco, Lear no es una pelea más; se ha convertido en un conflicto testigo de cara a millones de personas que ven amenazada su estabilidad y derechos laborales. La pregunta decanta por sí sola; ¿de qué lado vamos estar las organizaciones del movimiento estudiantil?

Desde la Juventud del PTS, en la conducción del CECSO, venimos siendo parte del acampe de los trabajadores despedidos, sumando adhesiones de reconocidas personalidades, e impulsando una gran campaña de solidaridad por “Un millón de pesos para el fondo de lucha”, para sostener a los trabajadores que están exigiendo algo muy simple de entender; que no queden más familias en la calle. En ese marco, el ataque sufrido en el dia de hoy es un nuevo salto en la escalada represiva, y un avasallamiento sobre las organizaciones que nos decimos de izquierda, y defendemos a los trabajadores y los derechos humanos.
Nos parece importante hacer este llamado a las organizaciones del movimiento estudiantil que vienen mostrando su apoyo vía declaraciones y adhesiones: en momentos tan acuciantes para esas familias que vienen peleando hace semanas de forma incansable, urge la necesidad de convertir la adhesión en un “apoyo activo”, y estar “codo a codo” con ellos, poniéndole el cuerpo frente a la hostilidad constante de la patronal buitre, su patota, su policía y su Gendarmería.
Las organizaciones políticas tenemos mañana martes 30 de julio, a las 5am en el kilometro 31 de Panamericana, una cita de honor para parar los despidos; , en el marco de la Quinta Jornada Nacional de Solidaridad con los trabajadores de Lear.

Repudiamos enérgicamente la represión y exigimos la inmediata liberación de los detenidos, así como también la reincorporación de los trabajadores despedidos.

Atentamente;
Juventud del PTS, coPresidencia del CECSO

Repudio del Decano de Sociales Glenn Postolski a la represión en Panamericana

Repudio por los 100 despidos y las 200 suspensiones ilegales y ataque a los delegados en Lear y a la brutal represión sufrida por los trabajadores y organizaciones que se solidarizaron por la reincorporación 

Me sumo al repudio  del accionar de la multinacional estadounidense Lear, que siendo un monopolio que factura más de 16 mil millones de dólares anuales, pretende condenar a 200 trabajadores y sus familias al hambre, apropiándose de su único ingreso para subsistir. Adhiero  a la exigencia de que esta multinacional cumpla con las leyes laborales de nuestro país, los Tratados Internacionales de DDHH, y ponga fin a estas suspensiones y despidos ilegales para que todos recuperen inmediatamente su fuente de trabajo. Así como también que los delegados legítimos y democráticamente elegidos, ingresen a la planta, tal como señala la cautelar que dictó el Ministerio de Trabajo que la empresa desconoce y recurre a la ilegalidad, prohibiéndole el ingreso, apartándolos de su lugar de trabajo. dejando sin representación gremial al conjunto de los trabajadores, vulnerando así sus derechos fundamentales.

Por último, repudio enérgicamente y expreso mi preocupación por la represión salvaje que sufrieron por parte de la Gendarmería Nacional los trabajadores y las comisiones internas, organizaciones sociales, de derechos humanos, de mujeres y políticas que se solidarizaron el martes 8/07 en la Panamericana y Henry Ford. 

Glenn Postolsky , Decano Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

Tu represión no nos amedrenta, nos templa!

Hoy escribimos Cata, Yami y Esteffy de Sociales

“Estoy muy orgullosa de que las mujeres estuviéramos al frente de una causa justa, como siempre pasó en la historia, y solo a derechistas como Berni o los comandantes de Gendarmería se les puede ocurrir que nos usan como carne de cañón. Sabemos lo que hacemos y estamos orgullosas de eso”  (Victoria Moyano, hija de desaparecidos, integrante del CePRODH, militante del PTS)

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La jornada comienza bien temprano; decididas, convencidas de apoyar a los trabajadores en lucha de Lear, amanece un nuevo día de lucha en Panamericana y Henry Ford. El frío de la primera hora pasa a segundo plano, los músculos se tensan, se agudiza la vista, se entrelazan los brazos y se alza un solo puño para impedir que la patronal yankee de Lear deje en la calle a más de 100 familias.

“En diez minutos nos quieren desalojar”, se escucha entre la columna de obreros y estudiantes, que llena de moral y de rabia, no dudaba en gritar que en Lear los despidos no pasarán. Las trabajadoras y esposas de los obreros despedidos y suspendidos, en la primera línea: mujeres adelante!  Hoy nos rebelamos y las mujeres decidimos defender los intereses de quienes hacemos andar al mundo, frente a quiénes quieren vivir a costa de nuestro trabajo. Cantamos hasta el hartazgo por la reincorporación de los trabajadores de Lear, contra la represión de quienes hacía rato ya estaban ansiosos de largar los primeros gases y palos y por la unidad de todos los trabajadores. 

Llevamos nuestras pecheras violetas, nuestras pancartas, nuestra bronca, nuestras ganas de gritar bien fuerte y de enfrentar con todas nuestras fuerzas a los perros guardianes de los patrones, que desde primera hora, intentaron amedrentarnos con sus carros, sus perros, sus palos. Tiemblan quienes durante siglos se contentaron con vernos en nuestros hogares, sumisas; tiemblan quienes esperan vernos con la cabeza gacha en los lugares de laburo bancando la superexplotación y cualquier tipo de acoso.  Madres, obreras, estudiantes, novias, abuelas, amigas, compañeras, maestras, camaradas, en pie de lucha junto a nuestros compañeros enfrentando el ataque de la patronal que, junto al gobierno “de los derechos humanos”, despide y manda a la Gendarmería Nacional a realizar una brutal represión. Venimos desde los centros de estudiantes de la UBA de Filosofía, de Sociales, de Psicología, venimos de colegios secundarios, terciarios, de Donnelley, del Garrahan, de los SUTEBAS recuperados, somos el ejemplo vivo de ser dueñas de nuestro propio destino, el ejemplo vivo de que sin las mujeres la lucha va por la mitad. 

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Una santa alianza contra los trabajadores combativos

Lear es una multinacional yankee que ha facturado durante el 2013 en Argentina 16mil millones de dólares, y que ahora intenta dejar en la calle a 100 familias, y suspender a más de 200 trabajadores; muchos de ellos mujeres, que luego de 10, 16, 18 años de trabajo en la fábrica, “rotas” como ellas mismas dicen, “quieren dejarlas en las calles como a perros”. El SMATA, carnero y traidor, sigue sin dar respuesta jugando para la patronal queriendo desmoralizar a los laburantes para que se bajen de la lucha y acepten los atropellos de estos buitres. Por eso es que las mujeres combativas no trastabillamos ni un segundo en poner el cuerpo contra el patrón yankee, contra el SMATA carnero, contra los gendarmes, contra sus armas y contra el mismísimo Gobierno, poniéndonos en primera fila para enfrentar los despidos. Porque somos mujeres decididas, y no somos marionetas que las ubican o ponen en algún lugar; conscientes y decididas en luchar ayer hicimos explotar nuestra rabia; y a eso es a lo que temen.  Repudiamos enérgicamente el mega operativo que instaló el flamante secretario de Seguridad ex carapintada, Sergio Berni, para sacarnos de la Panamericana porque mientras criminalizan la pelea de los trabajadores despedidos y ataca a los diputados del Frente de Izquierda por apoyar estas luchas, defiende al vicepresidente Boudou de los escándalos de corrupción y a la patronal yankee de Lear, para que sigan creciendo sus ganancias a costa de los trabajadores, en sintonía con el kirchnerismo y toda la oposición patronal de pagarle a los fondos buitres, y que la crisis la paguen los trabajadores! 

 

¡Sí se puede, si una mujer avanza ningún hombre retrocede!

Los dichos machistas y macartistas de Gendarmes y ministros no hace más que confirmar su visión de las mujeres como simples objetos manipulables, adornos de decorados, obedientes y débiles; en la vereda opuesta nos encontramos, y una y mil veces más mostraremos que las mujeres combativas salimos a la calle a luchar: ¿cómo no ser nosotras quiénes con toda nuestra fuerza, hastiadas de lo que nos quieren vender, salgamos a pelear por lo que nos corresponde? En los últimos años, se viene dando un importante fenómeno de organización por abajo, donde las obreras vienen siendo protagonistas de las luchas más avanzadas contra la ofensiva de las patronales y la complicidad carnera de las burocracia sindical. Ya lo vimos a principio de años las obreras de Kromberg cortando la Panamericana, movilizándose junto a sus compañeros, haciéndose conocidas como con las valientes obrera de lila. Hoy lo vemos con las trabajadoras de Lear y Donnelley organizándose en asambleas, en comisiones de mujeres, llevando su voz a cada sindicato y lugar de trabajo, movilizándose junto a decenas de fabricas de Zona Norte. Esas mujeres que van al frente, que se organizan por sus derechos y salen a la calle, son el ejemplo que los aterra, es el ejemplo que de extenderse, imposibilita que descarguen la crisis sobre nuestras espaldas; son el ejemplo que desde Pan y Rosas queremos multiplicar.

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Llamamos a todos los trabajadores, estudiantes y mujeres en lucha a redoblar la campaña de solidaridad, aportando al fondo de lucha y siendo parte de la heroica pelea de las obreras y obreros de Lear que están empezando hacer historia.

 

Basta de despidos y suspensiones, Basta de dictadura patronal!

En Lear NO PASARÁN. Reincorporación de todos los despedidos y suspendidos YA! Detrás de cada trabajador hay una familia.

Sin las mujeres la lucha va por la mitad!

Detrás de cada trabajador hay una familia: crónica de una madrugada tras la niebla

hoy escriben Susy y Anita, Sociales y Cuky de Psico

30 de Junio: madrugada. Llegan micros con jóvenes trabajadores y estudiantes a la puerta de la autopartista LEAR en Pacheco, allí esperaban decenas de laburantes de distintas fábricas de la zona norte para hacer un acto por los despidos y suspensiones que se vienen dando en esta rama de la industria, donde especialmente, en LEAR afecta la vida de 100 familias trabajadoras con despidos y de otras 200 con suspensiones.

Los obreros y obreras de esta fábrica se han puesto en pie de lucha, y no están solos, tienen el apoyo de sus compañeros que adentro de la fábrica, le paralizaron la producción a los patrones, para que se den cuenta que hay un objetivo común y que esa unidad nada tiene que ver con la burocracia sindical del SMATA, esa que los ataca cada vez que tiene oportunidad. Así lo hizo en Gestamp contra los despedidos que valientemente se subieron al puente grúa para reclamar por sus puestos de trabajo y la fuente de ingresos de toda su familia. Esa burocracia que sigue negándose a denunciar las suspensiones en el Ministerio de Trabajo, porque está atada de pies y manos a los intereses de las patronales.

Pero la burocracia no es la única enemiga de los trabajadores; de la misma vereda que estos traidores, está la patronal, que a costa de no perder sus abultadas millonadas, descargan su sed de ganancia sobre las espadas de las y los trabajadores cotidianamente, aumentando los niveles de producción, con extenuantes jornadas, congelando los salarios, y como vemos brutalmente con los despidos y suspensiones a lo largo y ancho del país.

Por su parte, el gobierno, que siempre está del lado de las patronales (y de los buitres también!),tiene bien en claro que para llegar al 2015 tiene que mantener el ajuste y avalar el ataque sobre los/as trabajadores/as organizados/as. Así, burocracia, gobierno y patronal se unen contra quienes no están dispuestos a que los pasen por encima.

Pero los obreros y obreras de LEAR tienen en claro que para ganar esta batalla, tienen que forjar esa unidad de clase con los sectores combativos que hoy están en lucha, esos que se movilizaron y cortaron la pana el 10A en contra de Kristina y sus amigos burócratas, esos que rodearon de solidaridad a los obreros de Gestamp en su lucha.

Esta unidad es la que se respiró la madrugada del lunes 30. La densa niebla no dejaba ver bien, pero así y todo unos metros más allá se llegaban a visualizar los uniformados, una pared humana que a donde fuéramos nos acompañaba, el reflejo del garrote, algunos caballos inquietos y el frío; el fuerte frío que se metía por los poros y se mezclaba con esa bronca que surge, que brota de lo más profundo.

Hacemos un acto en la puerta y marchamos bajo la niebla cantando “no queremos más despidos, no queremos suspensión, para los trabajadores, ya la reincorporación”, los de uniforme nos siguen sigilosos, ellos defienden los intereses de los patrones, nosotros el de los trabajadores.

A la tarde el noticiero repite la cobertura de esta mañana “despidos y suspensiones en la fábrica LEAR”, los diarios también hablan de las suspensiones y las bajas de producción en la industria automotriz, ya no pueden esconder esta realidad, porque actualmente golpea en este sector con 14 mil suspensiones a nivel nacional.

Despidos y suspensiones significa algo: Que detrás de cada joven trabajador y trabajadora hay una familia que no tendrá más un ingreso, hay un hombre y una mujer que han dejado sus manos y su cuerpo entero al servicio del lucro de las grandes empresas, detrás de esos muros esta la bronca y el grito de los trabajadores que dicen basta, y se sacan de a poco las cadenas, y luchan contra ellas, contra la patronal, contra el gobierno, la burocracia, la yuta.

Sin las mujeres la lucha va por la mitad…

Aquella madrugada también se escucho, “Las mujeres adelante, los hombres atrás” y así se ordenaron los trabajadores y trabajadoras de LEAR para arrancar. Se atraviesan algunos recuerdos de jóvenes mujeres combativas, la historia siempre las ha mostrado en primera línea.

Este verano fueron las obreras de Kromberg enfrentando los despidos, las que cortaron reiteradas veces el monstruoso parque industrial de Pilar, ellas denunciaban los altos ritmos de producción y las consecuencias que eso traía para su salud, las manos y la espalda destrozadas, algunas relataban tristemente los abortos espontáneos causados por la sed de ganancia de las empresas. Como no recordar a las mujeres de Kraft cuando salieron a la lucha en el 2009, una lucha histórica que marco un antes y un después en la Zona Norte. La comisión de mujeres de Donelley. Las mujeres por los DDHH hace poco prendidas a la puerta de Gestamp mientras los valientes trabajadores resistían en el puente grúa contra los despidos. María, trabajadora inmigrante de la fábrica textil Elemento, uno de los sectores más golpeados por la precarización y flexibilización laboral. Celia de Brukman, que allá por el 2001 enfrentó junto a sus compañeros a la policía para meterse en la fábrica y hacerla funcionar bajo control obrero.

Hoy, les toca a las mujeres de Lear, ese grito silencioso cobra fuerza y sale. “Me echaron como un perro… Soy la empleada más antigua que está acá”, dice Norma, con sus mejillas que le arden de frío, el cual no aplaca su bronca. Cuenta que tiene una hija discapacitada. “¿Qué hace Cristina, que inauguró con Pignanelli el módulo…? A mí, con veintiséis años de trabajo, me vienen a decir que no rindo. Nosotros tenemos rotas las manos, la columna y la cabeza… porque lo primero que se nos rompe son las manos… pero también se nos rompe psicológicamente la cabeza. ¿Qué vamos a hacer? Todos podemos terminar en la calle. ¿Vamos a dejar que se vayan?”, con la mirada llena de rabia.

Las obreras de Lear están cansadas, así como Norma, en la fábrica trabajan decenas de mujeres, quienes denuncian que se le rompen las manos, el cuerpo, la cabeza, que las echan fundamentando que no rinden, cuando ellas son las que día a día generan las millonarias ganancias de esa patronal. Son las obreras que al finalizar con jornadas agotadoras de trabajo vuelven a sus casas, donde las esperan sus familias, sus hijos y donde tienen que sacar fuerzas y energías de donde no tienen para terminar el día, y al otro día volver a empezar. Son las obreras que las discriminan por estar embarazadas alegando que son “improductivas” solo por el hecho de estar embarazadas, sin ningún derecho a reclamar por sus puestos de trabajo. Son esas obreras que dejan sus vidas en las fábricas soportando las consecuencias de los altos ritmos de producción, de la explotación diaria de las patronales buitres, esas consecuencias que están bien marcadas en el cuerpo y la vida de estas compañeras.

Al otro día en uno de los piquetes que se mantiene frente a la fábrica, una trabajadora despedida cuenta con rabia e impotencia “nos echaron a los dos, yo tengo 38 años y dos hijos y ahora estamos sin trabajo los dos, ¿cómo vamos a hacer?”, mientras tanto, el llanto se vuelve incontenible de tanta bronca acumulada, “hace diecisiete años que trabajo en esta empresa, y siempre saque la producción al mismo ritmo que mis compañeros más jóvenes y eso que tengo las manos hechas mierda, pero así y todo siempre, siempre le saqué la producción”. Pero la chaqueña saca fuerza y dice que la va seguir peleando, no está dispuesta a regalarle nada a esta multinacional yanqui donde por años dejó tiempo, fuerza y hasta el cuerpo en la línea de producción y ahora la despide por “improductiva” (ese es uno de los “motivos” que alega la empresa para el despido).

¿Improductivas?, Improductivas dice la patronal, y esto es una provocación para ellas, porque solo en el 2013 esta empresa facturo a nivel mundial 1.800 millones de dólares en ganancias, y ahora despiden y suspenden ilegalmente.
Nosotras no estamos dispuestas a dejar pasar estos atropellos de las patronales explotadoras sobre estas mujeres y estamos convencidas que organizadas, las mujeres podemos ser una fuerza arrolladora. Es por eso que apostamos a estar codo a codo en esta batalla que recién empieza, coordinando con esas obreras que hicieron y hacen sus experiencias de lucha contra este sistema, para evitar que la crisis de los patrones recaiga sobre nosotras, a la par las obreras y estudiantes.

“Las mujeres adelante, los hombres atrás” se escucha, cansadas de dejar la vida en las fabricas, las valientes obreras de LEAR salieron a la lucha, no quieren perder la fuente de ingresos de ellas y sus familias, no quieren ir atrás, quieren ir adelante muy decididas de que sin las mujeres la lucha va por la mitad, para pelear por sus reincorporaciones y la de todos sus compañeros.

Y de esta forma hacemos nuestras las palabras de Lorena Gentile, trabajadora de Kraft y militante del PTS: “Tenemos que tener en cuenta que todo tipo de violencia hacia la mujer, tiene que ser enfrentado por nosotros, hombres y mujeres. Cada vez que una mujer es humillada y maltratada, este sistema de opresión se fortalece. El sistema capitalista. Y por ahí algunos dicen saber popular, dicen siempre y lo repiten que “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”, nosotras, las mujeres que nos organizamos con el sindicalismo de base queremos decir que no vamos detrás de nadie, que estamos en primera fila luchando por nuestro derechos”.

Esas palabras y esa realidad de las mujeres trabajadoras hoy siguen firmes en LEAR, la bronca de las mujeres hacia la patronal yanqui se transforma en organización y en resistencia. Entonces, las obreras de LEAR resisten, ellas no van detrás de nadie, quieren ser protagonistas de su propio destino.