La UBA y una democracia puesta en cuestión


La UBA y una democracia puesta en cuestión

“Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho a la insurrección.” Manifiesto Liminar de 1918, Reforma Universitaria, Córdoba.

Escriben hoy, Ceci (Consejera Directiva por la mayoría estudiantil de Sociales) y Facu (Consejero Directivo por la mayoría estudiantil de Filo)

Las palabras y los hechos no siempre dicen lo mismo. Las máximas autoridades de la Universidad de Buenos Aires han hablado, escrito y actuado para mostrar una universidad democrática donde de lo que se trata es de «profundizar el modelo», mientras se preparan para la realización de una nueva farsa denominada “Asamblea Universitaria”, a realizarse el próximo jueves 5/12. Sin embargo, palabras y hechos no hablan por igual.

Paradoja evidente para quienes conocen el mundo de la vida político/académica de la UBA y deciden mirarla directamente a la cara, la democracia no es tal en esta institución en la que el debate de ideas en todos sus niveles debería abundar, pero en la que hace tiempo este se ha osificado.  La estructura de gobierno de la UBA, es la expresión máxima de un régimen bajo el cual se ha transformado a una de las Universidades más importantes y prestigiosas de Latinoamérica en una prestadora de servicios a terceros.

Barbieri, vicerrector de la UBA, decano de la facultad de Económicas y el candidato para suceder a Hallú, se ha pronunciado al respecto del problema de la democracia, aludiendo a la UBA como “una universidad profundamente democrática, no debe haber universidad en el mundo que tenga el nivel de participación que tiene la UBA” En las últimas elecciones votaron más de 160 mil estudiantes, más de 38 mil graduados, más de cinco mil auxiliares docentes, y más de cuatro mil profesores regulares que llegaron a su cargo por concurso. En ese sentido, la democracia interna de la UBA es única, la prueba está en que en varias partes del mundo quieren adoptar nuestro modelo de participación. Con más cinismo que perspicacia, el candidato omite el debate fundamental: cuál es el peso que tiene en los organismos de decisión de la UBA el voto de cada uno de los claustros que son elegidos por esa cantidad de votantes que Barbieri menciona.  Mientras que 3.000 profesores concursados son representados por 104 consejeros de las distintas facultades, los casi 300.000 estudiantes están representados por tan solo 52 consejeros. Los 20.000 no docentes ni siquiera tienen representación.

Hasta acá con las palabras del candidato a rector. Respecto de sus hechos mencionaremos dos. Mediante una carta formal a la jefatura de gabinete de la Presidencia y en una entrevista con el Jefe de Gabinete Capitanich, Barbieri acudió al poder ejecutivo para que facilitara las instalaciones del Congreso Nacional para la realización de la Asamblea con el objetivo de garantizar el “normal” funcionamiento de la misma. Asamblea Universitaria + Congreso Nacional, partiendo de la experiencia cercana, suenan a operativo policial para perpetuar el destino de nuestra universidad. Ya en 2006, la UBA apeló a los favores del gobierno nacional para intentar elegir a un hombre ligado a la dictadura, Atilio Alterini. La defensa de la “democracia” universitaria se realizó en esta oportunidad con la pequeña ayuda de las dotaciones de infantería de la Policía Federal que se encargó de ”moderar” la sesión reprimiendo con saña a los estudiantes y docentes que se movilizaban. Barbieri, que cuenta con un sueldo cercano al millón de pesos, ha logrado transformar a la facultad que dirige en un modelo de privatización, mediante convenios con empresas privadas, consiguiendo de auspiciantes a los grandes estudios contables del país y metiendo incluso al Banco Santander adentro del propio edificio además de contar con el mayor de los apoyos por parte del Gobierno Nacional.

Pero también están quienes tildan al bloque de Barbieri de “coalición profesionalista conservadora”, diciendo que son muy diferentes de estos y proclamándose como los que impidieron que en 2006 se elija a un funcionario de la última dictadura como Alterini -como con total cinismo deslizó Caletti recientemente en Página 12- mientras en vano pretenden ocultar que en verdad fue su gobierno, con la ayuda de la Federal, el que intentó imponerlo durante 8 meses frente a la enorme lucha del movimiento estudiantil organizado que logró impedirlo. Después de haber visto a los falsos “progresistas” de Postolsky, Morgade y Aliaga garantizar sus sillones con los mismos métodos antidemocráticos de quienes dicen repudiar (con patotas en Exactas y hasta la federal en el rectorado como en el caso del “flamante” decano de Sociales) su crítica solo puede entenderse como una farsa.

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Por fuera de los bloques que acompañan a Barbieri y de quienes se agrupan detrás de la candidatura de Federico Schuster, hay un dato importante que habla de la situación política que atraviesa la UBA. La elección del Frente de Izquierda, del que la Juventud del PTS forma parte, fue realmente importante dentro del claustro estudiantil. La conquista de las mayorías de consejeros directivos estudiantiles en las facultades de Sociales, Filosofía, Psicología y exactas, además de las que conquistaron algunas de las fuerzas que conforman el FIT por separado, expresa un sector extendido de estudiantes que han optado por una perspectiva de independencia política del movimiento estudiantil respecto del gobierno y de las autoridades de la Universidad. En la Asamblea Universitaria, así como en el conjunto de los órganos de gobierno, la representación devaluada que tiene el claustro estudiantil en los órganos de gobierno distorsiona esta realidad política, dándole mayor peso a los núcleos de docentes y graduados.

Finalmente, la democratización de la UBA y el debate alrededor de cómo tiene que ser gobernada, abre las puertasal verdero debate: ¿en función de qué objetivos y al servicio de quiénes tienen que estar puestos sus recursos, materiales e intelectuales? Es decir, ¿qué rol social va a jugar nuestra Universidad de Buenos Aires? Una institución que aglutina a más de 400.000 estudiantes, docentes y no docentes, hoy está condenada por quienes la gobiernan a cumplir su función de engranaje al servicio de la ganancia de los capitalistas. La injerencia de empresas privadas que a través de la financiación externa actúan diseñando los contenidos de las carreras, utilizando a los estudiantes como mano de obra calificada y barata; la degradación de las carreras de grado y el sostenimiento de posgrados pagos que elitizan el acceso a la educación, son los ejemplos más crudos de esta realidad.

¿Qué pasaría si se pusieran los conocimientos de miles de estudiantes, docentes e investigadores en función de aportar a resolver los grandes problemas de las mayorías trabajadoras? Las condiciones del transporte y la vivienda son padecidas por miles de trabajadores en la capital federal y el gran Buenos Aires. ¿Por qué la UBA no se propone poner los conocimientos de arquitectos e ingenieros al servicio del desarrollo de planes de vivienda y obra pública? Queremos “acuerdos” y “contratos”, pero no con las mesas ejecutivas de las grandes empresas, sino con las organizaciones de trabajadores y sobre todo aquellos que luchan contra la injusticia y la explotación. Hacen falta médicos capaces de desarrollar una política de salud verdaderamente preventiva, que parta de eliminar enfermedades que ya tienen cura y que se hallan fuertemente ligadas a la pobreza. Y en el campo de las ciencias sociales y humanidades generar un conocimiento crítico que combata la avalancha de ideología dominante. Tales ideas evidentemente encontrarán las mayores trabas de parte de quienes hoy usufructúan la estructura de la Universidad en función de sus ganancias privadas.

La democratización de la Universidad entonces tiene como objetivo terminar con el lobby en el que se han transformado los órganos de gobierno. Para nosotros es necesario pelear por conquistar la mayoría estudiantil en esos órganos, establecer un claustro único docente incorporando a los miles de docentes no concursados y ad-honorem, junto con la voz y el voto para los no-docentes. Las camarillas de docentes y funcionarios que gobiernan la Universidad incluso reciben como ”recompensa”, salarios de privilegio, lo que muestra los rasgos de casta que se profundizan en este pequeño sector de la comunidad Universitaria.

AFICHE JPTS

 

Los estudiantes, hemos estado a la cabeza de los grandes hitos en la historia de la Universidad. Ahí están los insurrectos de la reforma del ´18 que pusieron en cuestión el régimen vetusto que imperaba entonces; los compañeros y compañeras que enfrentaron el avance de las leyes privatistas del menemismo en los 90; los que junto a los docentes protagonizamos masivas movilizaciones en el 2005 y el 2010 contra los ataques a la educación; los que hemos desde hace años mantenido vigente la lucha por la educación pública, y finalmente los que este año protagonizamos importantes movilizaciones como los estudiantes de La Rioja y Tucumán. Hoy somos, junto a los docentes y no-docentes que buscan avanzar en una verdadera democratización, quienes tenemos la tarea de llevar esta pelea a fondo. Por eso, hoy como en el 18, proclamamos bien alto nuestro derecho a la insurrección.

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