EnClave Roja en Ciencia Política: Una gran oportunidad para construir una izquierda que subvierta


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Entrevistamos a Paula Varela*, profesora de la Carrera y miembro de la lista de Graduados ‘La Izquierda’.

  • ¿Qué opinión tenés del intento de reforma de la carrera?

En primer lugar hay que decir que la carrera necesita ser reformada en forma urgente. Estamos viviendo a nivel mundial una serie de transformaciones políticas que son impresionantes y que no han perforado la coraza de la Carrera. Estoy pensando en la Primavera Árabe que es un proceso que comenzó hace más de dos años y que tiene desarrollos que están sucediendo hoy en Egipto o en Turquía. Pero también tenés las movilizaciones masivas en Brasil que, como dijo el sociólogo Ricardo Antunes, tiraron por la borda el “mito del país de clase media” y en alguna medida ponen de manifiesto el comienzo de desilusión de sectores populares con los gobiernos posneoliberales de la región. En Argentina, fíjate vos que ese comienzo de desilusión no se ha manifestado en forma de movilizaciones masivas sino a través del comienzo de ruptura de sectores de masas con el kirchnerismo que se mostró en el paro del 20N de 2012 (pese a que muchos profesores de la casa como el actual candidato a director de la carrera Edgardo Mocca lo desoyeran), y que ahora se volvió evidente con la derrota electoral del kirchnerismo en las PASO.

Si girás la cabeza y mirás hacia Europa, encontrás que las tensiones entre las potencias imperialistas como Alemania o Francia ponen en jaque lo que fue el sentido común del neoliberalismo respecto de la posibilidad de un estado supranacional como la Unión Europea, y observas procesos que podrían denominarse de “semicolonización” de los eslabones débiles de la UE como Grecia o Portugal que en este momento presentan tasas de desempleo similares a las de nuestra crisis de 2001/2002. Esto no es una casualidad: hace 6 años que estamos transcurriendo una crisis económica mundial (que comenzó con la caída de LehmanBrothers en EEUU) que se extiende con ritmos desiguales según los países y regiones pero que no tiene ni vistas de superarse. O sea, si mirás el mundo encontrás cambios de envergadura a nivel sociopolítico y geopolítico, dos “áreas” (por dedir de algún modo), propias de la ciencia política. Si mirás la Carrera de Ciencia Política no pasa nada. Está más cerca del museo que de un centro de debate, de producción, de creación de teorías e incluso, por qué no!!!, de debate políticas que presenten alternativas a las políticas de ajuste que, en grados y dinámicas diversas, son las que están imponiéndose a nivel mundial. El capitalismo está en una crisis tal que se compara con la de 1929y aquí se sigue con la rutina burocrática de una carrera cuyo única razón de ser pareciera que es la formación de cuadros medios (y mediocres) del Estado, que en la década del 80 eran para el gobierno de Alfonsín, y hoy son para el gobierno kirchnerista. Ese desacople entre lo que pasa en el mundo y lo que pasa en la carrera, transformada en un coto de caza de camarillas académicas y camarillas estatales en competencia, impone la necesidad de un reforma urgente. El tema es que es una utopía completa o un completo cinismo, según de quién venga, suponer que esta reforma la puede llevar adelante el mismo organismo de gobierno (la Junta de Carrera) que es el garante de las camarillas académicas y estatales que se reparten los cargos de profesores titulares que son los que definen cualquier decisión. Entonces, la reforma del contenido y del objetivo de nuestra carrera es indisociable de la reforma de su régimen de gobierno porque ninguna camarilla (y la académica tampoco) se suicida.

  • Vos diste la materia optativa “Problemas teóricos del marxismo y la teoría política”, ¿cómo ves que están esos “problemas” en la Carrera?

Mirá, está muy ligado a lo anterior.  Estos grandes cambios sociopolíticos que vemos a nivel mundial impactan, necesariamente aunque a destiempo, al nivel de la ideología y de la teoría. Entonces, vos ves lo que muchos llaman un “retorno de Marx”, y en cierta medida es así (las ventas de El Capital así lo muestran), o incluso, una especie de “puesta en moda” de Trotsky con novelas que lo tienen como protagonista (como la muy recomendable “El señor que amaba los perros” de Padura) o libros de historia que lo recuperan como figura ineludible. Eso es un hecho y es parte de la decadencia del exitismo capitalista que rigió durante el  neoliberalismo y que desembocó en esta crisis monstruosa. Ahora, el tema es qué significa, qué contenido concreto, histórico, tiene este “retorno de Marx”. Ahí está el punto. Hace unos días estuvo en Argentina, Emmanuel Barot, un intelectual francés que escribió un interesante artículo en el número 1 de Ideas de Izquierda sobre el retorno del comunismo como “idea” y la ubicación de intelectuales de referencia como Badiou, Zizek, Balibar respecto de ese retorno de un marxismo amordazado. Y plantea lo que creo que es el problema central a discutir hoy que es cómo hacer para que esa idea, que es inocua en tanto se mantenga como tal, que pierde su peligrosidad en tanto se transforme en utopía, se vuelva política, se vuelva estrategia que se introyecte en sectores de masas. Yo creo que esa es hoy la discusión central. Por suerte ya no hay que discutir contra la falacia del capitalismo exitoso porque la crisis muestra que no lo es, tampoco hay que discutir que las masas, que los trabajadores, que los jóvenes, que los pueblos no luchan, porque hay movilizaciones masivas en muchas partes del mundo. Entonces, qué es lo que hay que discutir? Cómo el marxismo vuelve a recobrar su carácter de estrategia para vencer, para tomar el poder y constituirlo en poder de las mayorías. Algo de eso intentamos poner en debate en la materia “Problemas contemporáneos del marxismo y la teoría política”. Por eso, dedicamos un buen espacio a discutir el estalinismo. No hay recuperación del filo revolucionario del marxismo sin una crítica hasta el hueso de lo que significó el estalinismo para el proyecto comunista.

  • Recién mencionaste la revista Ideas de Izquierda, que acá en la facultad tuvo una muy buena recepción. Está por salir el número 3, ¿nos contás de qué se trata el proyecto?

Sí, nos puso muy contentos la buena recepción de la revista en la Facultad tanto entre los estudiantes, como entre los docentes. Por fuera del ámbito universitario la recepción viene siendo también muy buena. Creo que tiene que ver con que efectivamente faltaba una revista que discuta política, cultura, teoría, arte desde la izquierda. Pero no la izquierda como folklore progresista, como espíritu de denuncia impotente de las injusticias, sino la izquierda como recuperación y proyecto de cambio social disruptivo, de revolución. La revista surgió como idea de un sector de docentes e intelectuales, algunos militantes político-partidarios del PTS (como es mi caso), otros no, como el caso de Eduardo Grüner (profesor de nuestra carrera) o Hernán Camarero y Alejandro Schneider (historiadores reconocidos del movimiento obrero), y surge en un contexto nacional muy particular para la izquierda que es importante leerlo de la manera más profunda posible. La crisis que atraviesa el kirchnerismo, la desilusión que viene provocando en sectores de masas porque el “nunca menos” viró en “hasta acá llegamos” y el acá incluye 35% de trabajo en negro, 50% de los asalariados que no cubren la canasta familiar, trenes que son viajes de la muerte, privatizaciones como la del gas en Rosario que hacen volar un edificio por los aires con decenas de muertos, jóvenes que hace 10 años que trabajan y nunca tuvieron un laburo estable, condiciones de trabajo que dejan “rotos” a los trabajadores porque el neoliberalismo pervive en las fábricas… y ni hablar de Proyecto X, de Milani, de la firma con Chevron que la custodiaron con policía y represión en la legislatura neuquina… En fin, un “hasta acá llegamos” que tiene demasiado olor a continuidad del neoliberalismo luego de 10 años de tasas chinas. Esa situación abre la pregunta de qué viene después de un kirchnerismo que está acabando. Y hay dos datos relevantes que surgen de las PASO. El primero es el fortalecimiento de una sucesión hacia centro-centro/derecha con Massa, o con Massa-Scioli (una negociación dentro de peronismo) que, hasta ahora aparece como la línea del propio kirchnerismo sea por opción o por default. Es el kirchnerismo el que fortaleció una sucesión a centro-derecha, lo que pone en crisis a los kirchneristas de centroizquierda que no saben cómo tragarse el sapo de Scioli. El otro fenómeno que resaltó en las PASO es lo que destacaron todos los analistas: el FIT. La izquierda viene ganando fuerza electoral desde el 2011. Pero sería un error, que a veces se comete desde la propia izquierda, leer esto de forma electoralista. Hay que observar la relación entre el fenómeno electoral (que en cierta medida tiene dinámica propio, pero jamás independiente) y los fenómenos de luchas sociales y procesos de organización de sectores de trabajadores y sectores de jóvenes. Ustedes recordarán, no fue hace tanto, el conflicto de Kraft en 2009. Allí se televisó (y a través de la televisación se nacionalizó) una influencia de la izquierda en comisiones internas y cuerpos de delegados de la que Kraft es expresión pero que lo excede. A eso hay que sumarle la presencia de la izquierda en las luchas de derechos humanos (cuyos organismos fueron los únicos que no fueron cooptados por el gobierno), las denuncias de presos políticos, la participación también en luchas estudiantiles. En fin, una presencia orgánica de la izquierda en la conflictividad nacional. Lo que mostraron estas lecciones es que no hay una barrera entre esa presencia y las elecciones. Esto abre un gran desafío para la izquierda que es profundizar esa relación, es decir utilizar la visibilidad que da las elecciones, utilizar el hecho que supimos construir una “marca FIT”, para potenciar la construcción entre los trabajadores, para volvernos alternativa política entre los trabajadores, los jóvenes, las mujeres oprimidas, los LGTB, los pueblos originarios castigados sin piedad por los Insfrán. Tenemos una gran oportunidad para contruir una izquierda que subvierta el orden social. Ideas de Izquierda pretende aportar desde el campo cultural, ideológico, teórico y político a esa construcción.

*Paula Varela, Licenciada en Ciencia Política, Doctora en Ciencias Sociales de la UBA. Es docente de la Facultad de Ciencias Sociales desde 1998. Titular de la materia optativa “Problema contemporáneos del marxismo y la teoría política” junto con Christian Castillo y Jefa de Trabajos Prácticos en la materia “Filosofía y Métodos de las Ciencias Sociales” de la cátedra Schuster. Se desempeña también como titular del seminario de investigación “Los trabajadores en la Argentina posdevaluación. Recomposición social y conflictividad laboral de 2003 en adelante” de la Carrera de Sociología.

Es investigadora del CONICET con sede en el Centro de Investigaciones y Estudios Laborales CEIL, en el que desarrolla una línea de investigación sobre organización sindical de base y conflictividad en el sector industrial. Es miembro del comité editorial de la revista ARCHIVOS de Historia del Movimiento Obrero y la Izquierda, bajo la dirección de Hernán Camarero, y es fundadora y parte del comité editorial de la Revista IDEAS de IZQUIERDA.

Es militante de izquierda, miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas – PTS, y forma parte del Instituto de Pensamiento Socialista “Karl Marx”. Es parte activa de la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD).

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