Cuando obreros y estudiantes desafiaron el poder


MAYO FRANCÉS.

Por el Coloreado

El poder tenía las universidades. Los estudiantes las tomaron.

El poder tenía a las fábricas. Los obreros las tomaron.

El poder tenía la ORTF (Oficina de Radio y Televisión Francesa). Los periodistas la tomaron.

El poder tiene el poder. ¡A tomarlo!

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Podríamos decir que a fines de la década del 60, al Siglo XX ya le sobraban acontecimientos de masas, trágicos y esperanzadores, capaces de llenar páginas y páginas de libros: dos guerras mundiales; una revolución triunfante como la rusa (luego encorsetada por la burocracia estalinista); insurrecciones heroicas pero derrotadas en Hungría, Alemania, Italia, España; bombas atómicas que llovían sobre Nagasaki e Hiroshima, etc. Sin embargo, la historia de la lucha de clases guardaba para el año 1968 uno de sus capítulos más hermosos y creativos: el Mayo Francés. De dónde salió, qué fue, cómo terminó y porqué, serán algunas de las preguntas que intentaremos responder en este post, aunque sea brevemente y como antesala a la charla del viernes a las 19hs en Filo, con “Chipi” Castillo y Titín Moreira, titulada “a 45 años del Mayo Francés, cuando obreros y estudiantes desafiaron el poder”

A derretir la Guerra Fría
El fin de la Segunda Guerra Mundial había consolidado tanto el poder del imperialismo yanqui, como el de la Unión Soviética, liderada por la casta burocrática estalinista. El desafío para occidente era generar la ilusión de que el capitalismo había superado sus contradicciones. Con la tranquilidad de haber aplastado los levantamientos que sucedieron a la guerra, ahora había que reconstruir la devastada Europa. El “boom de posguerra” y luego el “Estado benefactor”,  vinieron a jugar ese papel. Mientras, con los pactos de Yalta y Postdam, las dos potencias se dividían el mundo, y el estalinismo no solo le garantizaba a los capitalistas que no se iban a meter en sus “zonas de influencia”, si no que –además- iban a boicotear y dirigir a la derrota cualquier intento de insurrección que hubiese en occidente, por medio de los Partidos Comunistas, que respondían a Moscú.
La llegada del Ejército Rojo a Berlín, antes que el norteamericano, había prestigiado enormemente a la burocracia soviética. Pero el correr del tiempo y determinados sucesos, irían minando tanto el prestigio estalinista como la estabilidad capitalista. En 1953 muere Stalin y empiezan a salir a la luz los crímenes perpetrados por él contra la oposición de izquierda. Eso, sumado al aplastamiento de la Revolución Húngara por parte de los tanques soviéticos. Mientras, la Revolución Cubana, a kilómetros del Imperio, sacudiría el tablero. La Guerra de Argelia y la resistencia vietnamita conmoverían al mundo. Así se curtió la generación que iba a protagonizar el Mayo Francés.

Debajo del empedrado está la playa

Debajo del empedrado está la playa

El forjamiento de un movimiento estudiantil anticapitalista
Con estos acontecimientos mundiales como inspiración, la decadencia de la URSS (“¿Para qué joven es Brezhnev un héroe revolucionario? ¿Para qué joven es la URSS la patria del socialismo?”, se preguntaba Daniel Bensaid y Henri Weber, protagonistas del Mayo Francés), el nefasto papel del Partido Comunista Francés (dando su “apoyo crítico” al imperialismo en la guerra colonial en Argelia y, luego, levantando la tibia y abstracta consigna de “paz para Vietnam” cuando el país asiático era brutalmente atacado por los EEUU), y la heroica resistencia del pueblo vietnamita (que atacaba la idea de que el imperialismo era invencible), comienza a radicalizarse el movimiento estudiantil, surgen cuestionamientos por izquierda a la URSS y se desarrollan grupos trotskistas, anarquistas y maoístas en su seno. Estudiantes secundarios y universitarios, con la Sorbona como epicentro, organizan marchas multitudinarias contra la guerra y mediante comités de acción antifascistas, chocan, derrotan a los grupos que apoyaban la masacre en Argelia, y moralizan a un movimiento estudiantil en ascenso.

“De la crítica de la Universidad de clase, al cuestionamiento de la sociedad de clases”
La situación económica internacional comienza a entrar en declive, el “boom de posguerra” ya no era tan boom, ni el Estado tan benefactor. La universidad ya no podía darle salida profesional a los miles de estudiantes que la frecuentaban. El Gobierno de Charles de Gaulle impulsa, en 1967, el Plan Fouchet: una serie de reformas de los planes de estudio que significaban una ofensiva mercantilista sobre las conquistas del movimiento estudiantil. La ofensiva se profundiza con la implementación de exámenes de ingreso y una fuerte campaña mediática contra “los estudiantes crónicos”. Con el rechazo al plan educativo, el movimiento estudiantil abre un profundo cuestionamiento a la sociedad burguesa, atacando uno de los pilares de su status quo; las Universidades. “La Universidad debe ser absolutamente independiente de cualquier poder político. (…) debe ser el centro de contestación permanente de la sociedad”, dicen los estudiantes en su manifiesto, y frente a la pregunta de quién debe dirigir las universidades, contestan: “Estudiantes, personal docente y personal no docente”.mayo-68-21
Las movilizaciones universitarias y secundarias irán in crescendo. Así también las detenciones de activistas, las represiones y los choques con la policía. El Gobierno decide clausurar la Sorbona, lo que es respondido por los estudiantes con un llamado a la “Huelga General Universitaria”.

Llega mayo y “el poder está en las calles”
El seis de mayo el acatamiento a la huelga estudiantil es impresionante. Una gran movilización desborda a la policía. Por la mítica Avenida Champs Elysees se abre paso la multitud, entonando “La Internacional” entre banderas rojas. Una bandera gigante rememora una de las gestas más potentes que le ofreció el movimiento obrero parisino al mundo: “Viva la Comuna”, decía, como queriendo despertar al monstruo. La masividad de los acontecimientos obliga al PC a cambiar su postura. Hasta entonces, había atacado las movilizaciones hablando despectivamente de “grupúsculos”. Sin embargo, el movimiento estudiantil no olvidará, ni le perdonará al PC sus posiciones. Si algo tenían claro los estudiantes, era que se habían vuelto el centro de la escena producto de su propia organización y combatividad. La noche del diez de mayo, más recordada como “La Noche de las Barricadas”, con epicentro en el Barrio Latino, deja las calles bajo el control de decenas de miles de estudiantes que combatían con la policía. La barricada, militarmente poco útil en la moderna París, es un llamado certero a la memoria del proletariado francés. Los días de la Comuna y de la huelga general insurreccional sobrepasan las fronteras del inconsciente colectivo, y vuelven a la escena de lo posible.
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La irrupción del movimiento obrero
Exclusivamente por la presión de las bases, conmovidas por la resistencia estudiantil, el 13 de mayo el movimiento obrero entra en escena con una gran huelga general de más de diez millones de trabajadores. Las concesiones que ofrecía el Gobierno no servían para desactivar la situación, ya era demasiado tarde. Los días sucesivos, los trabajadores toman las fábricas: la Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Billancourt, la Oficina de Radio y Televisión Francesa . En Nantes, los obreros cortan los accesos a la ciudad con piquetes y controlan los precios de las tiendas mediante el Comité de Huelga. Se trastocan las relaciones sociales. Todo se cuestiona. Desde los taxistas hasta los futbolistas, pasando por los empleados de bancos, los profesionales y los artistas, todos se pliegan al movimiento. La cuestión del poder se pone en el centro de la escena.

“El poder tenía las universidades. Los estudiantes las tomaron. El poder tenía las fábricas. Los obreros las tomaron. El poder tenía la ORTF. Los periodistas la tomaron. El poder tiene el poder. ¡A tomarlo!”
Los sucesos llegan a su punto más alto. Pero había un grave vacío de dirección revolucionaria. La burocracia del Partico Comunista se encargaba de dividir al movimiento obrero del estudiantil, y de que las masas no se dirijan a la toma del poder. Por su parte, la dirección estudiantil todavía era muy débil como para sortear la división. El Gobierno de De Gaulle era consciente de este límite, por lo que se reubica y busca dividir al movimiento, sacándolo de las calles por medio de un referéndum sobre la reforma universitaria, y mediante concesiones y aumentos de salario al movimiento obrero. El Partido Comunista acepta placenteramente las negociaciones por rama. Carentes de una dirección, muchos obreros se mantienen firmes en la toma de sus fábricas. Pero el aislamiento favorece la represión policial. El siete de junio, producto de la represión en los desalojos, pierden su vida valioso combatientes obreros y estudiantiles. El 12 de junio el Gobierno decreta la disolución de las organizaciones políticas de extrema izquierda. El 17 es desalojada la Sorbona, y en los días siguientes, caen los últimos bastiones de la resistencia; las automotrices.
En las elecciones del 23 y 30 de junio De Gaulle y la derecha consagran su victoria en las urnas: la clase obrera se negó a votar por el PCF que acababa de traicionar un histórico levantamiento del proletariado francés.

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Pero la lucha de clases no dio tiempo para detenerse a lamentar la derrota del movimiento de masas en Francia. El estruendo de la caída del proletariado suena más allá de las fronteras. El canto del gallo galo ya no se reducía solo a Europa, como había dicho Marx un siglo atrás. El Mayo Francés se vuelve una bandera de lucha para la juventud obrera y estudiantil, que se dispondría a salir a las calles en el Otoño Caliente italiano, en la Primavera de Praga, en la Revolución de los Claveles en Portugal. Pero también en América Latina, con los Cordones Industriales en Chile, o el recordado Cordobazo  en nuestro país, del que hoy se cumple su aniversario.

La historia de la humanidad por su emancipación tiene al mayo francés y la generación del ´68 entre sus capítulos destacados. Llenos de enseñanzas para quienes quieran pensar cómo construir una fuerza social que derribe al capitalismo y sus gobiernos y abrir así una nueva en la historia.mayoafi2

Este viernes a las 19 hs. en la Facultad de Filosofia y Letras de la UBA nos proponemos abrir este capitulo en la historia de la unidad obrero-estudiantil para pensar cómo retomar lo mejor de estas experiencias.

Pd: para quienes quieran ir poniéndose a tono les dejamos también un muy buen articulo de Fernando y Letizia publicado hace algunos años: “El Mayo Francés como acontecimiento bisagra en la historia del movimiento estudiantil internacional”

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