Una Marea con mucho sabor a kirchnerismo


Por Iván (Juventud del PTS) y Matías (estudiante independiente de ciencia política).

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Durante el jueves de la semana pasada, en la facultad de Ciencias Sociales, Marea Popular  realizó una charla pre-electoral, con respecto a la situación política nacional.

En la misma, estuvieron invitados Forster un intelectual kirchnerista (Quien no acudió a la charla), Gabriel Puricceli, Sociólogo, representando a Proyecto sur y Claudio Katz, Economista y docente de la UBA, representando a Marea Popular.

Considerando que la charla fue organizada por  una organización que dirige el Centro de Estudiantes, que tiene muchos militantes trabajando en las fotocopiadoras y que, sumado a esto, tiene varias decenas de grupos juntando afiliaciones para Marea Popular a lo largo de la Ciudad de Buenos Aires, haber convocado solo 30 personas (entre militantes y gente que “fue a ver que onda”) tiene que ser considerado definitivamente como una convocatoria bastante mala. Pero esto no es un debate numérico, es un debate político, porque cuando esta misma fuerza necesita reunir votos para las elecciones, en la facultad se pueden divisar una multitud de militantes con remeras de color verde, violeta o cualquiera que asuman a modo identificación partidaria; pero a la hora de desarrollar debates políticos, de hacerse cargo de sus posiciones y de realizar una propuesta para pensar la facultad más allá de sus 4 paredes, brilla y sorprende la pobreza de su convocatoria.

A pesar de los grandes favores hechos al kirchnerismo por parte de la conducción del CECSO, como por ejemplo este, Ricardo Forster  se ausentó del debate.

Sin embargo, a partir de la intervención de Claudio Katz no nos pareció que el kirchnerismo no hubiera estado representado, sino que encontró otros interlocutores.

El economista ahora aliado de Marea Popular comenzó desarrollando una explicación del kirchnerismo señalando aspectos que considera regresivos y críticos pero también reconociendo políticas progresistas que ha puesto en marcha el kirchnerismo.

En un primer momento, “asumió” una actitud crítica para con el kirchnerismo, pero lo que nos llamó la atención, fueron realmente más las diferencias que los acuerdos.

Entre uno de los errores del kirchnerismo, criticaba el “desliz” que tuvo la presidente el 24 de Marzo “cuando critícó a los trapos rojos”. Caracterizar este hecho como un desliz, un traspié, o un simple error que debería pasarse por alto, puede parecer cuestión de ingenuidad, pero siendo ya una fuerza política, que edita materiales, en los cuales la crítica al gobierno brilla por su ausencia, a lo que parece apuntar es a querer lavarle la cara al kirchnerismo, a la persecución política que hace a la izquierda y a la patota comandada por Moreno y “La Cámpora ” que quisieron impedir que las organizaciones de izquierda y derechos humanos y miles de luchadores exijamos en la plaza memoria, verdad y justicia; un “desliz“ bastante bien planeado podríamos decir desde aquí.

Estas palabras minimizan no solo el hecho, sino la relación que mantienen los sectores combativos del movimiento obrero y los sectores populares ante un gobierno que criminaliza a mas de 5000 procesados por luchar, que a los que salen a luchar les manda a la gendarmería como bien podemos apreciar acá.

A partir de esto, buscó situar el centro de la discusión en el avance de la derecha en la región, identificando a la misma con Capriles y Piñeyra, en el plano latinoamericano, mientras que en Argentina, la misma estaba encarnada exclusivamente por Macri, Scioli, Massa y De Narvaez.

El objetivo clave de esta discusión, es la “neutralización” del kirchnerismo, pasar por alto su contenido de clase, y caracterizarlo como un movimiento “abierto a todo” (Según esta lectura, el kirchnerismo, puede ser tan progresista como reaccionario…una verdadera quimera), por eso es que la denuncia es tan tibia y por eso es que plantea que el principal enfrentamiento de “la izquierda” es contra la derecha que reconoce el mencionado Katz y no contra el “aprovechable o reformable” kirchnerismo.

La derecha no se encuentra solo por fuera o en los límites del oficialismo (Como podríamos pensar a Scioli o a Massa), se encuentra adentro del mismo, sino ¿Que es lo que representa Alperovich? El principal responsable político del escándaloso fallo de Marita Verón ¿Que es lo que representa Tomada? A quien Marea Popular llamó a votar y mantuvo escuchas que lo vinculan estrechamente a José Pedraza, principal instigador del asesinato de Mariano Ferreyra ¿Quienes son los que dirigen la CGT Balcarce, la oficialista, sino los mismos que en la época de Menem abrieron la puerta a la privatización de todos los servicios y empresas públicas?.

La caracterización que realiza Katz del oficialismo es sumamente conciliadora, dando un discurso que incluso no escatimó en contradicciones, sin ir más lejos, ¿Como comprender el supuesto carácter neutral del kirchnerismo, cuando el mismo Katz abre su intervención, remarcando que las cosas no son tan distintas que en la década del 90’? ¿Cómo entender al kirchnerismo en clave progresista, cuando fue Katz quien dijo que el gobierno, trata de controlar lo incontrolable (Haciendo por supuesto, referencia al Capitalismo)? En otras palabras, un discurso que daba la sensación de ser cuasi-marxista (Al menos de entrada, el desarrollo del mismo nos dejaría bien en claro que no lo era), pero que sin embargo, justificaba en gran parte el accionar de un gobierno que jamás cuestionó las relaciones fundamentales de producción, y que, al parecer, tiene potencial “progresista”, un gobierno donde la terceriarización laboral y la precarización siguen siendo pilares del “modelo” ecónomico (Como con Carlos, no olvidará decir Katz) pero que, sin embargo, el invitado no identifica con la derecha, ni con el “capitalismo salvaje” (Como si pudiese existir una vertiente del mismo que no lo sea…), que queda por decir, más que, sólo una visión política muy escueta y oportunista, puede pensar que un gobierno toma algunas medidas “progresistas” (Entre las que se mencionaron, la supuesta “democratización” de la justicia, la condena a Pedraza, aplaudible por cierto, pero ignorando la responsabilidad de la pata del estado, entre otra serie de signos y medidas sumamente contradictorias) y otras reaccionarias, como si fuese una cuestión de azar, como si el mismo fuese una especie de Doctor Jekyll y Mr. Hyde, que algunas veces es bueno, y otras….no tanto.

Una visión política seria, concreta y dinámica, entiende que las políticas de este gobierno son un todo coherente, que los elementos supuestamente progresistas no son más que disfraces para llevar adelante un programa que, al verse cada vez más falto de consenso, tiene que recurrir a medidas de tipo bonapartista para afirmarse e imponerse.

Ejemplo claro de ellos es la reforma judicial, mientras que Marea Popular aplaude y festeja la puesta en cuestión del “debate de la democratización” ignora 2 medidas con un claro objetivo coercitivo, y que poco tienen de “democráticas”: por un lado cercena los derechos individuales del pueblo trabajador limitando seriamente el uso de medidas cautelares contra el estado y, por otro lado, con respecto a la elección de 12 de los 19 integrantes del Consejo de la Magistrura, exige que el partido que presente candidatos tenga legalidad en 18 distritos, deduciendose de esto que los únicos que podrían presentar candidatos a estos puestos serían el oficialismo y la oposición patronal encolumnada detrás de la UCR.

Ante el diletantismo de los muchachos de Marea Popular, la izquierda se ubica por fuera tanto de los K como de la oposición patronal. Por supuesto que la a crítica de Katz a la izquierda no se hizo esperar, y fue, desde el vamos, sumamente superficial, repitiendo sus palabras, la izquierda: “Piensa que es todo lo mismo, que es lo mismo esto que el menemismo, que es lo mismo que bajen en el cuadro de los militares a que no lo hagan”

Si el signo de la izquierda fuese la pura apatía y el desinterés por todo ¿Por qué la izquierda acompañó durante todos estos años el reclamo de  organizaciones históricas de derechos humanos con los que exigimos que vayan presos los milicos y los responsables empresariales y clericales? ¿Por qué denunciamos la continuidad de la persecución por parte de los servicios de inteligencia, infiltrándose en las organizaciones, como sucedió con el agente que estaba hace 10 años en la agencia Walsh? ¿Por qué levantamos la causa contra el espionaje oficial mediante el Proyecto X?.

¿No será que Marea Popular está viendo las cosas con unos lentes demasiado rosas?.

Mientras tanto, la precarización laboral sigue siendo predominante, los dirigentes de los sindicatos, apoyados por el gobierno nacional y popular, son los mismos que en los 90, el aparato represivo sigue persiguiendo a los luchadores, sumado a un largo y deshonroso etcétera.

Las omisiones de estas denuncias bajo la égida de un discurso conciliador y “constructivo”, dejan en claro que, mientras “La Cámpora” desaparece de la facultad, quien comienza a ser el interlocutor del kirchnerismo, a traer sus iniciativas y a adoptar una postura condescendiente con el accionar del gobierno es Marea Popular.

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