Primer encuentro: Taller sobre la Historia de las Internacionales


En varias publicaciones abordamos cómo es que se desarrolla el el sexto año de una crisis mundial capitalista de magnitudes similares a la de 1929. Vemos que en Medio Oriente las masas derriban dictadores enquistados en el poder desde hace 40 años, en Europa los jóvenes y los trabajadores resisten los ajustes que les quiere imponer la Unión Europea, con decenas de huelgas generales. En Chile los secundarios (como ayer los universitarios) se levantan contra un régimen heredado del Pinochetismo, luchando por una educación gratuita y el eco se siente en Mexico, en Canadá… En Argentina, desde el paro general del 20N, cientos de miles de trabajadores empiezan a hacer una experiencia de ruptura con el gobierno Kirchnerista, que viene tirando por la borda el doble discurso del Nunca Menos con ataques a la clase obrera, y quedando cada vez más al desnudo la intacta herencia noventista que no quisieron atacar de raíz.Imagen

Es en este contexto, en el que se plantean escenarios de mayor confrontación entre las clases a nivel internacional, que queremos abordar el estudio de las organizaciones internacionales del movimiento obrero a lo largo de más de 200 años de capitalismo. Sus lecciones, aciertos y errores creemos son la base para pensar cómo tenemos que prepararnos para intervenir los revolucionarios y el conjunto de los trabajadores del mundo, frente a las situaciones políticas futuras.

La época imperialista que comenzó abiertamente con la Primera Guerra Mundial, y que Lenin definió como de “crisis, guerras y revoluciones”, sigue poniendo sobre la mesa la necesidad de pensar a escala mundial la organización de los trabajadores, cómo desarrollar el internacionalismo proletario como la única forma posible de fortalecer la perspectiva de una revolución obrera y socialista a escala mundial que se proponga terminar con este sistema de explotación y opresión.

 La historia de la I Internacional (AIT)

Al principio del Manifiesto Comunista Marx define que “la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”. Ya desde la Edad Antigua  existieron opresores y oprimidos, siempre hubo divisiones de estamentos como amos y esclavos, patricios y plebeyos; con la Edad Media esas formas se modificaron bajo el sistema feudal dando lugar a la relación señor feudal-siervos de la gleba, conservando igualmente la dominación de una clase minoritaria y parasitaria por sobre las grandes mayorías.

El surgimiento de la burguesía sobre las ruinas de la sociedad feudal tampoco eliminó el dominio de una clase sobre la otra. Esta clase jugó en sus inicios un rol progresivo barriendo con la sociedad feudal y cientos de años de desarrollo insignificante de las fuerzas productivas. Pero mientras se despojaba de los vestigios feudales, la burguesía creó también a sus propios “sepultureros”, como lo definió Marx: el proletariado. Y a medida que se iba desarrollando el capitalismo las contradicciones entre estas dos clases se volvieron definitivamente irreconciliables.


Proletarios y Comunistas

En 1848 Marx publicaba el Manifiesto Comunista para la Liga de los Comunistas, una pequeña liga de comunistas antecesora de la Internacional. Este manifiesto intentaba esbozar un programa para los trabajadores en donde, entre otros, se afirmaba que  el objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: la constitución de los proletarios en clase, el derrocamiento de la dominación burguesa y la conquista del poder político por parte del proletariado.

A partir del crecimiento industrial en Inglaterra (donde tuvo lugar la primera Revolución Industrial), los trabajadores empezaron a organizarse y vieron la necesidad de crear lazos con trabajadores de otros países, entre otras cosas porque la burguesía buscaba dividirlos trayendo mano de obra barata para reemplazarlos en medio de una huelga. Además vieron que la única forma de enfrentar al patrón era coaligándose entre ellos, para terminar con el hambre y la miseria, que pese al crecimiento industrial, no cesaba.

Es así como surge Asociación Internacional de Trabajadores, en 1864, la I Internacional que, con Marx y Engels como principales referentes, aglutinó a sectores de trabajadores de diferentes tradiciones que buscaban la lucha por sus demandas.

 Los logros de la I Internacional

Esta organización tuvo entre sus logros la lucha por los derechos políticos en Inglaterra, la lucha por las 8hs, por el fin del trabajo nocturno y contra las pésimas condiciones de trabajo de niños y mujeres.

A nivel general, además contribuyó a fomentar la organización de los trabajadores en distintos países de Europa y a elevar el nivel político y la conciencia de clase de los mismos.

Dentro de la Internacional convivían los Marxistas (referenciados en las ideas de Marx y Engels), Anarquistas (cuyo principal exponente era Bakunin), Proudhonianos e incluso Lasallianos. ImagenSi ya estas discusiones estratégicas y programáticas habían atravesado a la I Internacional, la derrota de la Comuna de París, hizo que se agudizaran las diferencias entre los distintos sectores dentro de la organización. Se comenzaron a dar debates en torno a qué estrategia era la adecuada para terminar con el capitalismo, principalmente entre marxistas y anarquistas Estos últimos compartían la necesidad de derrotar al estado, pero estaban en contra de la participación en política por parte de los trabajadores y principalmente, no tenían al proletariado como eje de la organización sino mas bien al campesinado y al lumpen-proletariado. La derrota de la comuna fue lo que marcó la disolución de la I Internacional, pese a que formalmente se disolvió en 1878.

¿Por qué estudiar la historia de las internacionales?

Porque sacar las lecciones de la lucha de clases nos ayuda a que la destrucción de este sistema no empiece desde cero siempre. Revisar las lecciones del proletariado en mas de 200 años de capitalismo, es desafiar el empeño de la burguesía para borrarlos del mapa, tienen una historia de la cual pueden aprender para liberarse de las cadenas que los atan desde hace mucho tiempo.

Desde la I Internacional hubo millones de hombres y mujeres, muchos de los cuales no fueron igual de conocidos que Marx o Engels pero que con igual fuerza y convicción dejaron sus vidas peleando por una sociedad sin explotadores y ni explotados. La Comuna de París fue esa primera gesta histórica del proletariado, que sólo fue aplacada por un tiempo pero en corto tiempo volverá a florecer a lo largo del siglo XX. Aunque pensaron destruir una generación, la clase obrera volvió a demostrar una y otra vez después de la Comuna su increíble capacidad creativa, su fuerza y su potencialidad como clase. Por eso recordamos a Louise Michel, quien dirigió el batallón 61 de mujeres de la Guardia Nacional de la Comuna, desafiando todos los límites de la sociedad capitalista. Louise sobrevivió a diferencia de los 30.000  comuneros asesinados, pero cuando fue llamada a declarar se rehusó a la defensa del tribunal y exigió a los jueces que la fusilen junto a sus hermanos/as. Estas palabras pronunció frente al tribunal:

Imagen

El 16 de diciembre de 1871, Louise aparece ante los jueces pidiendo para sí la muerte. Al igual que sus hermanos de clase, reivindica morir en el Campo de Satory donde, en la noche del 27 de mayo, millares fueron masacrados por las tropas de Versalles. Mantiene una actitud heroica ante el tribunal, ejemplo de firmeza y convicción revolucionaria, rechazando a los abogados designados y presentando su defensa personalmente: “Pertenezco enteramente a la Revolución Social. Declaro aceptar la responsabilidad de mis actos (…) El Comisario de la República tiene razón. Ya que, según parece, todo corazón que bate por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, ¡exijo mi parte! Si me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza de mis hermanos, a los asesinos de la Comisión de las Gracias”.

En el próximo post trataremos de reflejar cuales de estas lecciones tomó la II Internacional, las batallas políticas que dieron los marxistas dentro de ella contra los revisionistas inspirados en Eduard Bernstein, que George Novack definió como la Internacional que fue “el puente histórico, la organización del proletariado mundial que vio surgir a grandes partidos y sindicatos de masas de la clase obrera.

Acá podes ver el programa del curso!

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s