Tras las bambalinas de la Sociología: el día que Durkheim expulsó a Trotsky


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“Mientras haya patronos y obreros, mientras haya competencia entre patronos y conflictos salariales, la unión mutua de los trabajadores será para éstos su único medio de salvación… Esperemos que ahora, tras habernos estrechado la mano, y viendo que como hombres, como ciudadanos y como obreros tenemos las mismas aspiraciones y los mismos intereses, no permitiremos que nuestra alianza fraterna sea rota por aquellos que podrían estar interesados en vernos desunidos; esperemos que podamos encontrar algún medio internacional de comunicación, y que cada día se forme un nuevo eslabón de la cadena de amor que unirá a los trabajadores de todos los países.” 

(*)

Con esas palabras recibieron los obreros ingleses de las trade-unions, el 5 de agosto de 1862, a una delegación de obreros parisinos. El movimiento obrero naciente, empezaba a entender la necesidad del internacionalismo, y lo llevaba a la práctica como un aspecto estratégico de su lucha contra el capitalismo. No casualmente, dos años después y sobre ese mismo suelo, se fundaría la Asociación Internacional de los Trabajadores, también conocida como la Primera Internacional.

Medio siglo después y habiendo pasado mucha agua bajo el puente, el 4 de agosto de 1914, la Socialdemocracia alemana sepultaba a la ya constituida Segunda Internacional y a su internacionalismo práctico, al votar a favor de los créditos de guerra, poniendo a la poderosa clase obrera alemana a la rastra de los intereses de la burguesía imperialista. Se iniciaría así una lucha sin cuartel de los marxistas revolucionarios en defensa del internacionalismo y en contra de la Socialdemocracia.

Las vueltas de la vida y de la historia, lo encontrarían a Trotsky dando esta pelea en el exilio, en Francia, desde el periódico “Nasche Slovo”. El 4 de agosto de 1915, a un año de la bancarrota de la Socialdemocracia, se podía leer en él, de la pluma de Trotsky: “A pesar de todo, llegamos a este sangriento aniversario sin la menor debilidad moral, sin ningún escepticismo político. Los internacionalistas revolucionarios nos hemos mantenido, ante la mayor de las catástrofes mundiales, firmes en nuestros análisis, nuestras críticas, nuestras previsiones.  Nos hemos negado a aceptar los “lentes nacionales” que hoy reparten los grandes Estados Mayores, no sólo a bajo precio, sino con regalías“.

La Conferencia de Zimmerwald, entre el 5 y el 8 de septiembre de 1915 en Suiza, reúne a los dirigentes marxistas que se disponían a dar esa pelea. Lenin encabezaría el ala revolucionaria que, en minoría absoluta frente a los “pacifistas”, hablaría de la imposibilidad de revivir el cadáver putrefacto de la Segunda Internacional, y de la necesidad de construir una tercera. León Trotsky, participe de la Conferencia, lo recuerda así en Mi Vida: “Fue en Zimmerwald que Lenin templó el acero para una futura acción internacional. En aquel pequeño pueblo de la montaña suiza, puso las primeras piedras de la internacional revolucionaria“. Según cuenta Trotsky, esta conferencia fue un impulso fundamental para el movimiento que se desarrollaba contra la guerra imperialista, de tal forma que -luego- el papel de “Nasche Slovo” se volvió difícil de digerir para la burguesía francesa.
En 1916 la comisión francesa encargada de los emigrados rusos, a instancias del profesor Emilio Durkheim y cediendo ante la presión del zarismo (aliado de Francia dentro del bloque de la Triple Entente), propone la supresión del periódico y la expulsión de Trotsky. Ésta se hizo efectiva mediante un decreto del Ministro del Interior el 14 de septiembre de 1916.

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Así, Trotsky seguiría peleando por el internacionalismo proletario desde el exilio, preparando el terreno ideológico y educando a la vanguardia obrera de cara a la revolución más grande que daría el siglo XX. Por su parte, Durkheim moriría sin llegar a ver los fuegos de octubre, pero habiendo aportado su granito de arena como funcionario del gobierno francés, a los planes de las potencias imperialistas. Es un “hecho social” para la burguesía y sus intelectuales atacar a los revolucionarios cuando sienten que se pone en cuestión su orden social.

Hasta acá por el momento, seguiremos dándole vueltas a la historia de las internacionales socialistas, en el curso que arranca éste lunes en el IPS Karl Marx.
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