Un debate con el PO en torno a la FUBA: lo que el 20N nos dejó


Ganar las organizaciones de masas del movimiento estudiantil,  ¿en el marco de qué estrategia?

El 20N nos dejó muchas cosas, algunas están expresadas acá o acá. Pero la clave es que por primera vez desde que gobierna el kirchnerismo sectores importantes de la clase obrera, gran parte de su base, mostraron que la “sintonía fina” no es su programa. También mostró con fuerza la influencia de la izquierda en el movimiento obrero, que más allá de los que posaron para la foto ajena, se expresó en varios cortes, acciones. Y con fuerza en los cientos de trabajadores que cortaron Panamericana junto a las comisiones internas combativas de Kraft, Donnelley, Pepsico, Word Color, Print pack e importantes delegaciones de otras fábricas y docentes,  junto a las fábricas que pararon aún contra sus dirigentes sindicales por la lucha política que nuestros compañeros dieron de cara al paro,  incluyendo el paro de la línea B del subte a pesar de la carnereada de Pianelli y la UTA.

Hace un tiempo, en el blog de los camaradas el IPS se continuo desarrollando un interesante debate alrededor de la nota “Mucha niebla en el mirador” (que siguió con niebla),  sobre las diferentes lógicas políticas que existen en la izquierda y que salen a la luz cuando de repente nos encontramos con ¿sorpresas? tales como grupos que se dicen trotskistas que llaman a apoyar las “luchas” de los policías, gendarmes y toda clase de milicoides, o, en otras ocasiones, con los llamados a marchar con la SRA, falsos ingenieros  o a apoyar a gobiernos nacionalistas burgueses o frentepopulistas.

Uno de los terrenos donde más recurrentemente se expresan estos debates es en el  movimiento estudiantil y tiene como uno de sus  epicentros a la FUBA, que desde hace 11 años es dirigida por la izquierda en variadas combinaciones, dentro de las cuales el PO ha formado parte de todas. La discusión de con qué fines (objetivos) quiere la izquierda que se reivindica revolucionaria conquistar espacios superestructurales en el movimiento estudiantil (Centros y Federaciones), y la relación entre los fines y qué medios uno está dispuesto a utilizar es el punto central que queremos discutir. Esto especialmente en el marco “post 20N” donde se amplían las posibilidades (y las responsabilidades) de los revolucionarios para actuar, aunque a contramano de esto la FUBA mostró una pobre participación.

Qué fines

Es difícil pensar la conquista de Centros de Estudiantes y Federaciones como fines en sí mismos. Las corrientes burguesas suelen utilizar estos espacios como suerte de cantera de cuadros técnicos y políticos, también como “sellos políticos” desde donde hablar y, particularmente, como lugares desde donde las distintas fracciones de esos partidos se financian haciendo uso de los Centros como “caja chica”. Para corroborar esto no hace falta más que mirar el uso que hace la Franja o el PS en la UBA, y los fallidos intentos del kirchnerismo por desembarcar con la conquista de algún centro, aunque hoy esa perspectiva les resulta complicada.

Sin embargo el objetivo de fondo de la burguesía con la conquista de  posiciones en la universidad es fortalecer las instituciones del régimen (incluidos los partidos patronales), canalizando la politización  que hoy se desarrolla en la juventud para llevar a fracciones del movimiento estudiantil detrás de su política. La política de administración de centros de servicios que levanto la Franja a la salida de la dictadura es funcional a esta estrategia: implica por un lado la cooptación ofreciendo mejoras “por arriba” a la “calidad de la vida” estudiantil (mejores apuntes y servicios varios). Desarrollan así una visión de los Centros como cuasi-empresas a los que se les renueva la concesión una vez al año y donde la gestión es el eje de los mismos. Al mismo tiempo dentro de la militancia se desarrolla una lógica carrerista donde se rentan cientos de militantes para mantener esa política y se los juzga por sus éxitos en este sentido, que no es otro que buscar pasivizar al movimiento estudiantil para que no salga de los marcos del régimen burgués y menos aún a las calles con la clase obrera.

Sin embargo desde el 2001 a esta parte se ha desarrollado un fenómeno superestructural que es la conquista de Centros de estudiantes y Federaciones por parte de la izquierda (en sentido amplio). Si bien la adaptación de la mayoría de la izquierda a las herencias de la Franja viene siendo debatida por el PTS desde ese momento hoy cobra mayor relevancia, ya que la FUBA, que pasó de “piquetera” a “petrolera”, ha visto pasar sin pena ni gloria el primer paro general desde su recuperación. “¿Once años en la conducción para esto?” Debería preguntarse más de uno. Entonces es hora de que volvamos a la pregunta fundacional ¿qué finalidad tiene la conquista de posiciones o trincheras, como son estos organismos de masas, para las organizaciones que se reivindican de izquierda y revolucionarias?

Hacer de la debilidad una virtud (o como llevar el objetivismo hasta el final)

Durante el 2001 la debacle del Radicalismo hundía a la Franja Morada en las elecciones universitarias. Mediante un acuerdo entre la izquierda (PO, MST y Libres de Sur – que dos años después se haría kirchnerista) y bajo la dirección de los “independientes” (Axel Kiciloff, Iván Heyn de TNT) se logra arrancarle la FUBA a la Franja Morada.

En esos tiempos la realidad traía una contradicción más allá del relato épico que busca hacer el PO: un reagrupamiento amplio de la izquierda lograba ocupar un espacio vacante, producto del retroceso de la Franja, sin que esto tuviera como fuerza motora directa al movimiento estudiantil que no había participado como un actor organizado en las Jornadas Revolucionarias que tiraron a De la Rua y abrieron una crisis orgánica. Esto significa que la FUBA no se gana en un proceso de movilización estudiantil sino que fue, en un contexto político convulsivo, una recuperación “en frío”.

¿Entonces, estaba mal “ocupar un lugar vacante” en sí mismo?, nos preguntaría el PO. No necesariamente. Sin embargo surgen dos problemas claros: el primer problema es si uno es consciente de esta situación, ya que no hay nada más dañino para un partido que se precie de revolucionario que la creencia de que se nada a favor de la corriente sin ver las  contradicciones de la realidad. El segundo es si se pregunta en qué aporta esa posición conquistada para la lucha de clases, ya que no hay nada que hipoteque mas su futuro que pensar solamente en cómo mantener esa conquista desligándolo de los objetivos revolucionarios y perderse en la “rutina de la táctica”.

En esta nota, por ejemplo, ¿sorprendentemente? el PO pasa de decir que reconocía en  el 2001 que “el frente ganador carece de un planteo estratégico. La conformación de la lista siguió un método oportunista, pues se realizó sin debate político a pesar del alcance histórico de los acontecimientos de las últimas semanas. A todas luces se puede ver que el futuro de esta nueva dirección está más que condicionado”, para continuar argumentando que TNT no pasó la prueba y entonces pasaron a la presidencia el PO y el MST en 2002… y ¿desde entonces? ¿Los frentes que siguieron con el PCR, con Libres del Sur, con la Mella, también carecieron de “planteo estratégico” y fueron “oportunistas”? ¿En estos once años qué dejó la conducción de la FUBA para la construcción de un movimiento estudiantil que pueda transformarse en un actor en la escena nacional uniéndose a la clase obrera?

De alguna forma la concepción catastrofista-objetivista del PO le permite negar de forma antidialéctica todas estas contradicciones, porque total de lo que se trata es que la crisis llegue y solo hay que estar ahí para ocupar el espacio vacante y ya está, listo el pollo, no importa el trabajo de organización en la clase obrera y forjar vanguardias de izquierda en el movimiento estudiantil.

Qué medios

Simple, para el PO los medios para mantener la FUBA “piquetera” son los “acuerdos técnicos” que Lipcovich resume de la siguiente manera“para evitar el oportunismo no fingimos que nos une un programa o un sistema de principios de conjunto, sino una intención transitoria: bloquear a la derecha (…)”. Esto en política (y en el arte militar) se llama una maniobra, por eso Trotsky, retomando a Clausewitz, decía en “Stalin, el gran organizador de derrotas” que “Es preciso comprender de una vez, y para siempre, que una maniobra no puede decidir jamás una gran causa. Si las combinaciones parecen resolver alguna cosa ventajosamente en los pequeños asuntos, es siempre en detrimento de las obras importantes. Una maniobra justa no hace más que facilitar la solución permitiendo ganar tiempo o esperar mayores resultados gastando menos fuerzas. No es posible esquivar las dificultades fundamentales gracias a la maniobra.

Por eso las maniobras, que bien definidas son útiles para la política revolucionaria porque permiten ganar tiempo y conquistar aliados, sin mezclar las banderas, no pueden decidir una causa. Pero para evaluar si una maniobra es correcta o no uno tiene que evaluar  quién va a salir fortalecido de ella. En el caso de la FUBA las maniobras son transformadas por el PO en su estrategia, ¿o alguien puede opinar que es táctico un modelo de acuerdo que lleva 11 años?

Si lo que decide el resultado es la correlación de fuerzas y no las maniobras, la pregunta que habría que hacerse es ¿qué política sale fortalecida? Si a los ex independientes de TNT como Kicillof, Heyn y otros les sirvió su paso por la FUBA para hacer “carrera política” consiguiendo sus buenos puestos en el Estado de la mano del kirchnerismo, al PCR le sirvió para escalar en la UBA entre el 2002 y el 2008 (globo que les vino a pinchar su gusto por la soja) y ahora a la Mella que busca catapultarse a las elecciones de capital en busca de algún candidato “un poco k, un poco sojero” al que ofrecerle su militancia.

Veamos ¿Hoy qué tenemos?:

 A- una FUBA inmovilizada en la lucha de clases, que se mueve (o no) a gusto de La Mella, yendo muy rapidito a los actos de Chavez con lo más rancio del PJ, a los actos de la familia Moyano y a las charlas con el carnero de Pianelli (a los dos días de carnerear el paro!!), pero que no se mueve ni a 10 cuadras de Uriburu en un paro nacional. Claramente el resultado en estos años es un abultado marcador a favor de la política conciliadora de La Mella  y su “FUBA petrolera” en detrimento de una “FUBA piquetera”.

B- una FUBA con posiciones ambiguas frente a los principales debates nacionales, que en las marchas y congresos no convoca  ni una docena de estudiantes no agrupados. Esto es lógico, cómo podría funcionar si su conducción es un “acuerdo técnico” de corrientes que solo buscan utilizarla como un sello para su política.

C- una FUBA cuya ultima muestra de unidad obrero-estudiantil fue  la lucha del Farmacity (convengamos que el piquete del otro día no llega a calificar).

D- un PO que no sale de su “rutina táctica” ni siquiera en el primer paro general en una década y que en cada oportunidad muestra un completo desprecio por cualquier forma de autoorganización al que, de manera impotente, ve siempre como una amenaza (no solo en el movimiento estudiantil), lo que anteriormente lo ha llevado a actuar de manera hostil a las interfacultades que surgieron durante el 2005 o  las interestudiantiles del 2010.

Fiesta de la democracia

El PO, ¿Con Kautsky o con Lenin?

El PO muestra en la FUBA una separación completamente anti marxista entre forma y contenido, y los lleva a negar algo tan básico para el marxismo como que no se puede simplemente conquistar posiciones dentro del régimen burgués sin revolucionarlas (por lo menos desde que un tal Marx sacó como lección de la Comuna de París que no bastaba con tomar la maquinaria del Estado sino que de lo que se traba era de destruirla).

En el sentido contrario a las “prácticas FUBA” la renovación de estatutos, la rotación en los cargos y la discusión y resolución desde las bases, entre otras prácticas como defender con el cuerpo los barrios populares de la represión policial hacen grande a Zanón, que objetivamente es una pequeña fábrica de cerámicos cerca del fin del mundo, pero que gracias a la política de los revolucionarios se transforma en un ejemplo para el mundo de cómo enfrentar la crisis económica. Son dichas prácticas (que en últimas son la expresión de una parte del programa de los revolucionarios) de cara a la lucha de clases lo que permiten pensar y actuar para transformar cada posición conquistada en el marco de una estrategia, en una trinchera para la revolución.

Si no pensamos desde esta dinámica, la lectura de una de las obras fundamentales para cualquier marxista revolucionario como es “El Estado y la Revolución” queda solo para los días de fiesta (o cursos) y lleva a la izquierda a un “posicionalismo absoluto” que los aleja del Leninismo y los acerca al Kautskismo, es decir a la concepción que se pueden realizar cambios graduales “desde adentro” sin ninguna revolución. Hay que admitir que al menos Kautsky pensaba realizar algún cambio al Estado.

Hoy los resultados de esta política no solo se expresan en el no cambio de las formas sino principalmente en su paralización como organización estudiantil en las calles. Esto es lógico, cómo podría funcionar si su conducción es un “acuerdo técnico” de corrientes que solo buscan utilizarla como un coto de caza donde se precian fotocopiadoras y bares, como sello para su política, utilizando en última instancia al movimiento estudiantil como base de maniobra. Si para los morados como decíamos al comienzo de este post, esta forma sirve a un determinado contenido de pasivización y cooptación, una conducción que se precie aunque sea de izquierda debería comenzar por pensar ¿qué forma le corresponde a un contenido revolucionario?

¿FUBA combativa?

No se equivoque, no es el “piquete” del 20N, es solo un escrutinio

Desde el 2008 la mayoría de las corrientes en el amplio abanico de la izquierda universitaria (salvo las sojeras)  hemos venido desarrollando un crecimiento militante significativo producto de una situación nacional de mucha politización. Sin embargo, las corrientes de la conducción de la FUBA (sin distinción) no utilizan esto al servicio de la organización estudiantil, para luchar junto a los trabajadores, la producción de debates ideológico/políticos, o la democratización del régimen universitario.  Las últimas elecciones en la UBA mostraron que la adaptación a esta situación, donde el único sentido de la militancia es ganar Centros para conquistar fotocopiadoras, es tan bestial que ni siquiera se problematiza.

Todos los “chiches”

Esto se vio bastante claro en el escrutinio de Psico. Ahí la conducción de la FUBA concentro más de medio millar de militantes durante 12 hs al día para terminar el viernes electoral con “toda la onda” (incluida Victoria Donda), cortando Independencia con bengalas, cantos y “todos los chiches” para esperar el resultado de electoral…

Como contracara, frente al 20N donde la clase obrera empezó a mostrar sus fuerzas la conducción de la FUBA se limito a realizar un “pic-nic” a media mañana en la avenida Córdoba (ver), pero esta vez sin “chiches ni onda”…

Basta con pensar que en once años la clase obrera argentina se recupero objetivamente, comenzó a mover sus músculos, tomó fabricas, enfrento represiones, tuvo triunfos y derrotas, en su interior se desarrolló el “sindicalismo de base” que enfrenta a sus conducciones burocráticas y le hizo el primer paro general al gobierno kirchnerista. Sin embargo todo eso a la hora de la lucha de clases les paso por adelante como un elefante rosa.

Entonces ¿cuál es el objetivo de la FUBA? ¿Mantener Centros o ayudar a la clase obrera en la lucha de clases y forjar un movimiento estudiantil combativo que ser organice desde las bases? Si el objetivo es el segundo ya no hay dudas que la FUBA y el PO como parte de su conducción viene fracasado rotundamente desde hace 11 años.

Pasó el 20N ¿vas a seguir igual?

Hoy, al igual que hace once años, el dilema es optar entre encarar esta situación de frente y empezar el debate para transformar la FUBA de raíz o evadir el combate y dedicarse a mantener la misma mediante maniobras con aliados que como Libres del Sur que con el FAP empiezan a hacer acuerdos con los radicales en distintos lugares del país.

El cambio de situación  el 20N y el desarrollo de la ruptura de sectores de la clase obrera con el gobierno hacen que seguir en la misma rutina sea claudicar ante las tareas que tenemos desde la izquierda.

Si se busca cambiar el rumbo incluso es una opción válida un “acuerdo técnico” de las distintas fuerzas que no somos parte de las variantes patronales para mantener la independencia de la FUBA, pero con el único objetivo y compromiso de convocar un Congreso estatuyente que fuera agitado de manera masiva, que partiera del debate en asambleas, con jornadas de debate y cuerpo de delegados por curso, en el cual se tendría que discutir realmente el programa de la Federación invitando a ser parte a las corrientes antiburocraticas que hoy actúan en el movimiento obrero y que fueron un factor fundamental del 20N. Solo así se comenzara a derrumbar la herencia Morada. De esta manera no solo se comenzaría a incorporar a la FUBA a la vida política a miles de estudiantes, sino también a forjar una vanguardia de algunos miles de estudiantes bajo estos debates. Lograr hacer esto no es cuestión de un simple decreto o de sacar un afiche días antes de la convocatoria, sino que convencer a los estudiantes que vale la pena comenzar a hacer historia junto a a la clase obrera, que vale la pena ser parte de este proceso y pelear por un movimiento estudiantil que salga a las calles junto con los trabajadores para enfrentar al gobierno y la oposición patronal.

Hoy no hay para la FUBA mejor defensa que un buen ataque a la herencia de la Franja Morada.

Sol Ch.

Pato dC.

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10 pensamientos en “Un debate con el PO en torno a la FUBA: lo que el 20N nos dejó

  1. Me lei toda la denuncia enorme que se supone es un articulo.
    Me quedan muchas preguntas, dudas ninguna, certezas parecen asomar.
    Porque critican al PO lo que ustedes, compañeros del PTS,tambien hacen?
    Hicieron un frente con el PO en las elecciones y les fue bastante mal.
    Antes del frente eleccionario(ese asqueroso juego “democratico” pequebu) hasta también votaron muchas propuestas del PO y en una semana de paro docente miraron para otro lado cuando parte de la izquierda propuso correr las fechas de las elecciones para bancar el paro docente.
    Muchas veces es mejor hacer silencio y no escribir estas denuncias que solo fomentan los papelones y las contradicciones.

    Saludos

    • Completamente de acuerdo con el compañer@ Maloperobueno: antes que hacer papelones es mejor llamarse al silencio antes que hacer papelones. Lo que quizás no recuerda es que fue el PTS y La Izquierda al Frente quienes peleamos para pasar las elecciones por el paro. Probablemente nos pueda (luego de una nueva leida) aportar mas con las preguntas que con las certezas…

  2. Para seguir respondiendo a ¿Ahora que tenemos? Sumaríamos: E)- pactos y acuerdos cada vez más burocráticos por el cual en las ultimas elecciones de centro de estudiantes en Medicina la Mella a primeras horas del tercer día de votación bajó su lista agitando el fantasma de la franja (que termino en un 15%!!! x debajo del FRENTE -po-29demayo-pcr-mst) llamando a votar al FRENTE y a dos días finalizada la elección, La Mella anuncio su ingreso a la CONDUCCIÓN del CECIM. El que votó a la Mella perdió su voto, el que no quería que la mella este en la conducción y por eso voto otras opciones de repente se encontró con su integración a la conducción. Este caso es una verdarera muestra (una mas) de q las “nuevas practicas” de la mella no son mas q un discurso marketinero para ganar votos. Puesto q en sus años de conducción en los centros y en la fuba no mostro nada nuevo, salvo el perfeccionamiento de las practicas burocráticas y negociados en mesa chica por cargos y administración. De abrir un proceso estatuyente p terminar con los estatutos morados q desde hace ONCE años mantiene la izquierda en la fuba “recuperada”, NI HABLAR! Solo conciben a los estudiantes como un ente pasivo, consumidor de bares, fotocopiadoras y bibliotecas virtuales, q al único lugar al q “llaman a movilizar” es a la urna a depositar su voto una vez al año. Que mientras “movilizan” a decenas de militantes de elección en elección, no movilizaron ni a 20 a bancar el 20N, y su respuesta fue “todos viven lejos y no pudieron viajar” (¡!). Esa fue la respuesta DEFENSIVA de dos militantes de la Mella en la facultad de medicina post 20N. Donde lo único q podían decir es q “gracias a ellos” había crecido la “participación” estudiantil, lo cual se expresaría en el “aumento de votantes” (sic). Lo cual es completamente falso ya q la politización es un fenómeno q tiene otro origen.

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