Construir fuertes agrupaciones clasistas en la clase trabajadora


Reproducimos la Editorial II de La Verdad Obrera que salio hoy ( N° 500!!!).

En este numero  Fredy Lizarrague , Jonatan Ros plantean las batallas que desde el PTS venimos impulsando en el movimiento obrero frente a los cambios políticos que viene habiendo tanto por “arriba” como por “abajo”.

En su campaña por la reelección en 2011, uno de los lemas de CFK fue el “nunca menos”, aunque ni bien asumió comenzó a implementar “sintonía fina”. Con el primero quería decir que los trabajadores y el pueblo no iban a retroceder de las “conquistas” de los gobiernos K. Con lo segundo admitía que se trataba de un ajuste pero “fino”, negando en los hechos que el “Nunca Menos” sería verdad. Lo cierto fue que las paritarias fueron menores que otros años, el impuesto a las ganancias involucró a cada vez más trabajadores y Cristina impulsó la Ley pro-empresarial de las ART. En “sintonía gruesa” con este giro se alió con lo peor de la burocracia sindical, los gordos menemistas (pág. 2). Se pone fin a muchos años de avances evolutivos de los trabajadores en blanco (salvo años de recesión como 2009) que tuvieron que esperar todo el período K para llegar al mismo poder adquisitivo que tenían en 2001, antes de la devaluación de Duhalde, la UIA y Moyano. En estos años se dio una recomposición de los sindicatos que se expresó centralmente en el peso logrado por el moyanismo y dio lugar al surgimiento del llamado “sindicalismo de base” como expresión combativa, minoritaria pero significativa, del odio persistente a la burocracia. Cuando en este período la patronal quiso avanzar sobre los trabajadores, como fue el caso de Kraft en 2009, fueron derrotados. La imposibilidad de seguir logrando “conquistas” (sobre todo salariales, ya que las condiciones de trabajo de los ’90 no cambiaron) con luchas no radicalizadas viene abriendo una nueva situación en la clase trabajadora, sobre todo en sus sectores de vanguardia. La nueva ubicación del gobierno y la burocracia hace que existan luchas, pero no ascenso generalizado porque no hay grandes ataques directos y lograron imponer cierto conservadurismo de “defender lo que hay”. Al mismo tiempo, la ruptura del moyanismo con el gobierno generó una mayor politización y expresa de alguna manera un inicio de ruptura de sectores de la clase obrera con el gobierno, que el propio Moyano quiere contener dentro de una variante del peronismo. Moyano juega con “unidades” y “coqueteos” que van desde la izquierda hasta la derecha de Macri. Habrá que ver si finalmente se convoca el paro de Moyano y Micheli y para cuándo, y que consecuencias trae. Allí deberán intervenir las internas antiburocráticas con una política independiente. Lo que es seguro es que el paro, si se hace, mostrará una acción política de sectores de la clase obrera. En este marco, los sectores avanzados deben darse una nueva orientación, ya que el proceso de debate y lucha política que puede dar origen a un amplio sector de izquierda ha pasado a ser más dinámico en la clase trabajadora que las luchas económicas (contra las patronales y la burocracia). En la etapa anterior, la primera tarea era la organización amplia del activismo (los compañeros más decididos y luchadores) en los lugares donde se había logrado conquistar internas o delegados independientes. Cada vez que hay luchas sigue siendo nuestra obligación organizarlas de forma amplia y democrática, porque es en la acción, en la pelea, donde se prueban y se foguean los sectores de vanguardia. La organización del activismo era el motor para el avance de los sectores más decididos de la clase obrera. Con parte de ese activismo impulsamos agrupaciones referenciadas con el periódico obrero “Nuestra Lucha” (que editamos junto con los compañeros de Zanon), muchos militaron la campaña electoral del FIT y la difusión de las consignas “por sindicatos sin burócratas” y “por un Partido de Trabajadores sin patrones” votadas en la Conferencia de Ferro del PTS. Ahora, mientras seguimos impulsando las luchas, por más mínimas que sean y la participación en toda acción progresiva que convoquen las direcciones sindicales, mientras continuamos alentando la elección de delegados y la defensa de las internas antiburocráticas, queremos poner en el centro la tarea de construir fuertes agrupaciones clasistas, político-sindicales, que sean pasos en la perspectiva de construir un “partido de trabajadores sin patrones” y que nos permitan conquistar una verdadera red militante de trabajadores conscientes, que serán claves en las futuras oleadas de luchas que inevitablemente vendrán para derrotar a los capitalistas. La participación en las elecciones nacionales debe estar al servicio de este verdadero desafío, pero no puede ser al revés, como quiere la burguesía (y Moyano): que todo proceso político de los trabajadores tenga como única expresión la electoral, negando la construcción de organizaciones políticas independientes de la clase trabajadora (agrupaciones, partido). Se trata de conquistar nuevas camadas de dirigentes, cuadros y militantes obreros clasistas que se propongan grandes objetivos. Recuperar los sindicatos de manos de la burocracia, porque en el escenario que vendrá de mayores enfrentamientos y crisis no será posible entrar en combate con las direcciones actuales totalmente corrompidas. Unir las filas de los explotados y oprimidos, tanto entre los propios trabajadores, como con las luchas y organizaciones de las mujeres y la juventud trabajadora y estudiantil (impulsando para ello movimientos de mujeres y contra la precarización). Las agrupaciones clasistas enfrentan al gobierno desde una posición independiente de la oposición patronal “cacerolera”. Estamos en un momento de cambio político más que sindical por parte de los trabajadores y el propio Moyano plantea la necesidad de que los trabajadores hagan política, aunque lo hace para poner su peso al servicio de Scioli o algún otro del PJ. Los clasistas organizados queremos decir con más fuerza que con esta dirección de los sindicatos y con gobiernos patronales, la situación de la clase obrera no podrá mejorar más allá de límites muy estrechos y, por el contrario, nos harán pagar su crisis. De manera continua se suceden hechos nacionales de importancia que afectan a todas las clases y se necesitan agrupaciones fuertes para que los clasistas puedan pelear sus posiciones independientes frente a los principales acontecimientos políticos como la votación de la Ley de ART o el posible paro de Moyano y Micheli. En la alimentación, en gráficos, aeronáuticos, docentes, en el neumático, ceramistas, ferroviarios, en el subte, judiciales, jaboneros, estatales, metalmecánicos y metalúrgicos; el PTS impulsa agrupaciones de este tipo en común con compañeros independientes que militan y las dirijen conjuntamente con nuestros militantes de forma democrática. Impulsamos boletines por gremio para llegar con nuestras ideas a miles de trabajadores. Si no hacemos esto, no estaremos combatiendo los proyectos políticos opositores pro-patronales, ni nos preparamos para saltos en la crisis y grandes luchas donde se necesitarán obreros conscientes, con peso en las fábricas y establecimientos. Queremos preparar así las condiciones para los futuros combates.

Principios de clase y frente único
Las agrupaciones deberán buscar el frente único y la lucha por los principios de clase. Recientemente fuimos parte del gran triunfo antiburocrático en las elecciones de ATEN (docentes) contra la burocracia K en Neuquén, tanto a nivel provincial como en las principales seccionales. El triunfo del FURA puede anticipar una crisis de la burocracia docente en todo el país que se hizo oficialista hasta la médula y hoy puede pagar la decadencia del kirchnerismo. A su vez, está planteada ahora la unidad con los sectores clasistas de la provincia como los ceramistas que los apoyaron y el desarrollo de una oposición antiburocrática e independiente de todos los bandos patronales en todo el país. Al mismo tiempo nuestro partido fue parte de la Lista 2 “Desde las Bases” en aeronáuticos, que obtuvo el 30% de los votos en Aeroparque donde la Agrupación “El Despegue” tiene concentrada su fuerza (págs. centrales).

A su vez, una batalla por los principios fue la que dimos en Fate la semana pasada. Allí la Seccional San Fernando del SUTNA alineada con la CTA-Micheli puso un candidato, militante del MST, en el sector de Ingeniería donde es delegado nuestro compañero Victor Ottoboni que tiene dos juicios de desafuero en su contra. Sabían que si Victor perdía los fueros iba a ser echado. Decenas de dirigentes obreros del país entregaron una carta a la Seccional y a la CTA planteándoles la necesidad de tener una política de principios y solidaridad de clase retirando su candidato. Ellos no lo hicieron y fueron derrotados porque la elección del sector la volvió a ganar Ottoboni. Los delegados michelistas retrocedieron en Fate donde avanzó la burocracia de Wasiejko-Yasky por un lado y por otro los sectores independientes y de izquierda que se constituyeron en la primera minoría del Cuerpo de Delegados (págs. centrales). El giro a la derecha de los K, su unidad con la burocracia menemista, el creciente descontento obrero y popular, abren un nuevo escenario más favorable para el desarrollo de una izquierda de los trabajadores, si es que sabemos adecuar nuestra política y tácticas a esta nueva situación. Nos proponemos de esta forma nuevos desafíos a la altura del momento que se está abriendo y de lo que vendrá.

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