Un debate con el PO en torno a la FUBA: lo que el 20N nos dejó

Ganar las organizaciones de masas del movimiento estudiantil,  ¿en el marco de qué estrategia?

El 20N nos dejó muchas cosas, algunas están expresadas acá o acá. Pero la clave es que por primera vez desde que gobierna el kirchnerismo sectores importantes de la clase obrera, gran parte de su base, mostraron que la “sintonía fina” no es su programa. También mostró con fuerza la influencia de la izquierda en el movimiento obrero, que más allá de los que posaron para la foto ajena, se expresó en varios cortes, acciones. Y con fuerza en los cientos de trabajadores que cortaron Panamericana junto a las comisiones internas combativas de Kraft, Donnelley, Pepsico, Word Color, Print pack e importantes delegaciones de otras fábricas y docentes,  junto a las fábricas que pararon aún contra sus dirigentes sindicales por la lucha política que nuestros compañeros dieron de cara al paro,  incluyendo el paro de la línea B del subte a pesar de la carnereada de Pianelli y la UTA.

Hace un tiempo, en el blog de los camaradas el IPS se continuo desarrollando un interesante debate alrededor de la nota “Mucha niebla en el mirador” (que siguió con niebla),  sobre las diferentes lógicas políticas que existen en la izquierda y que salen a la luz cuando de repente nos encontramos con ¿sorpresas? tales como grupos que se dicen trotskistas que llaman a apoyar las “luchas” de los policías, gendarmes y toda clase de milicoides, o, en otras ocasiones, con los llamados a marchar con la SRA, falsos ingenieros  o a apoyar a gobiernos nacionalistas burgueses o frentepopulistas. Sigue leyendo

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De cara al 20N; ¿cuál es la mejor forma para que la clase trabajadora (y no sus direcciones burocráticas) salga fortalecida de la jornada frente a los ataques que viene recibiendo?

De la vuelta de la democracia a la fecha hubo 33 paros generales que se repartieron entre diferentes gobiernos: trece le tocaron a Alfonsín, ocho a Menem, nueve para De la Rúa y tres durante el Gobierno de Duhalde. Pasaron diez años, y nos enfilamos al primer paro general en mucho tiempo, y el primero de la era kirchnerista. Si bien en la repartija burocrática Moyano se quedó con poca influencia dentro de lo que es el movimiento obrero industrial y los servicios (distinto era el agrupamiento del MTA, por ejemplo, que contenía a la UTA), a partir de la confluencia con la CTA-Micheli y la coordinación con distintas organizaciones sociales y políticas, con cortes y piquetes, parecería que el día de mañana estará trazado definitivamente por una sensación de “anormalidad”.

¿En qué contexto se dará el paro?
Tenemos, por un lado, un Gobierno de carácter cada vez más antiobrero, que mantiene la peor herencia menemista del trabajo precario (y ahora, ¡a tasas chinas!), aprueba leyes propatronales como la de ART (diseñada por los K a pedido de la IUA y votada con el PRO), y persecutorias como la Ley Antiterrorista, y que espía a los que se organizan como vimos con el Proyecto X. Por otro lado, hace unos días vimos las manifestaciones del 8N, con el papel principal de las clases medias y altas, fogoneadas por el –hoy día, único dirigente de la oposición- Grupo Clarín. Señoras y señores “bien”, principalmente, salieron a quejarse por el cepo al dólar, a pedir más policía, y decir que estamos como Venezuela o como Cuba (“¡Argenzuela!, ¡Cubatina!”), mientras le mojaban la oreja a la oposición patronal por poner sus incompetencias por delante de la “unidad antikirchnerista”.
Estas cuestiones vienen delineando definitivamente un clima “opositor”, con un gobierno que ya no “encanta” y que mientras es cuestionado por derecha, muestra su carácter de clase y aprovecha el tiempo para pegarle a la clase trabajadora, con leyes y discursos. ¿Cuál fue la respuesta de Cristina tras el 8N? Salió a decir “yo soy clase media”. ¿Y para los trabajadores? Nada. Bah, no se les va a cobrar el impuesto a la “ganancia” (insistimos; salario no es ganancia. Ganancia es Cristobal López, Roggio, etc) por una única vez. Y después… después vemos.

Agazapada por ahora, la clase obrera mastica la bronca de su vida precarizada, de la inflación que se come el sueldo, del lejano sueño de la casa propia (o al menos un techo que no se lleve la tormenta) o del fastidioso y peligroso viaje cotidiano en transporte público a la fábrica. Pero se despega de los 8N, sabedora de que las moscas podrán ser muchas pero eso no les da la razón para revolotear sobre la mierda. También desconfían de burócratas como Moyano y Micheli, que los convocan a parar por tevé y los quieren usar de masa de maniobra para sus internas en el PJ, como hizo el líder de la CGT disidente, o para llevarlos atrás de Binner (que gobierna Santa Fe para los empresarios junto a los radicales), como en el caso de la CTA antikirchnerista,  pero no para levantar un plan de lucha serio que conquiste las justas demandas. Frente a esa situación, la pregunta que nos tenemos que hacer los revolucionarios es: ¿Cuál es la mejor forma para que la clase trabajadora (y no sus direcciones burocráticas) salga fortalecida de la jornada de mañana frente a los ataques que viene recibiendo? Vayamos por partes y por descarte;
– Una posibilidad es no parar, a sabiendas de las intenciones de la burocracia. Sin embargo, no parar, en los hechos, es hacerle el juego a la patronal y al Gobierno, que frente a cada no respuesta de la clase obrera, suelen envalentonarse y venir por más.
– La otra posibilidad sería “parar a la Moyano”, es decir, rutinariamente, sin jugarse a hacer asambleas para que discutan y decidan los trabajadores, y reduciendo las demandas a las justas, sí, pero incompletas que plantea la burocracia, que solo levanta las de un pequeño sector de trabajadores en blanco, con sueldos que se ven afectados por el “impuesto a la ganancia”, pero no de los más postergados por el “modelo”. Así las cosas, parar “a la Moyano” sería hacerle el juego a la burocracia.
– La tercer posibilidad, y es a la que nos vamos a jugar los militantes del PTS en todos los lugares de trabajo, es –primero- que se abra el debate en todas las fábricas y establecimientos. Que los trabajadores contrasten a Moyano -que como buen burócrata llama al paro por tevé de forma inconsulta- con el sindicalismo antiburocrático y de izquierda que llama a asambleas y abre la discusión, para decidir si se para y por qué demandas. Y ahí daremos la pelea para convencer a los compañeros de la necesidad de hacer un parto activo, contundente y que levante las banderas de los sectores más explotados de la clase obrera. Luego, en cada pronunciamiento, en cada declaración, y en cada corte y acción que realicemos; tendrán que quedar bien en claro cuáles son nuestras banderas, nuestros reclamos: fin del impuesto a la ganancia, eliminación de topes y universalización en asignaciones familiares, 82% móvil, rechazo a la ley de ART, adicional de $4.000, como dice la convocatorio general, sí, pero faltan demandas porque sobran razones; fin del trabajo en negro y precario, basta de viajar como ganado cuando los empresarios reciben millones en subsidios; nacionalización bajo el control de los trabajadores y usuarios del transporte público. Basta de ley antiterrorista, Proyecto X y persecución a los que luchan y se organizan, plan de obras públicas para que no haya más familias sin techo, y todas esas cuestiones que si mañana no dice la izquierda, no las va a decir nadie. Ya lo marcaron muy bien los compañeros de la Bordó de Alimentación, como reflejaba hoy ClarínLa izquierda radicalizada quizá nunca pensó que el sindicalismo peronista tradicional le abriría las puertas de esa forma, pero la agrupación Bordó del Sindicato de la Alimentación, enrolada en el PTS, desnudó los límites que tuvo la convocatoria a la huelga: “(Moyano y Micheli) no hacen lo necesario para garantizar un gran paro. Lo llamaron por los medios, no impulsan asambleas ni tienen ninguna política para que los gremios que están fuera de esas centrales puedan parar”.


La universidad, los estudiantes y el paro
El trabajo precario es un flagelo que sufre toda la clase trabajadora, pero se vuelve particularmente grave en la juventud, como contamos en la declaración de la Juventud del PTS, ya que tres de cada cuatro jóvenes trabajan bajo alguna forma de precarización (en negro, tercerizado, como monostributistas, etc). En algún sentido, es la precarización como regla la que hace que se toque –en abstracto- la vida del inmigrante textil que trabaja doce horas por día en las peores condiciones, con la del estudiante universitario que trabaja en el call center para bancarse el estudio, o se le ofrece como salida laboral desde las mismas instituciones universitarias alguna que otra pasantía para multinacionales de primera línea, que pagan poco pero explotan mucho. Decimos “en abstracto” porque no podemos obviar las diferencias concretas entre el boliviano que deja la vida en la fábrica, que vive para laburar, con el común de quienes estudiamos, por ejemplo, en la UBA; donde los mecanismos ya existentes para ingresar a la educación hacen que sea más posible –no en la ley, pero si en los hechos- estudiar para los provenientes de las clases medias, que tienen una mano de la familia y ven los trabajos precarios y mal pagos como un presente que hay que soportar, un derecho de piso hasta tener un futuro mejor (que tantas veces nunca llega).
Pero desde la Juventud del PTS nos venimos proponiendo que eso que se toca “en abstracto”, se vuelva un punto de conexión en concreto. Por eso impulsamos un Gran Movimiento Juvenil Contra la Precarización Laboral, que nos unifique en la lucha por nuestras demandas. Así fue que hicimos el Festival contra la precarización laboral en Sociales, junto a los compañeros de la Comisión Fuera Tomada, donde recaudamos más de 2500 pesos para las obreras en lucha de la fábrica Soriano. O actividades como la del último sábado, donde los compañeros textiles de Cosiendo Conciencia realizaron una jornada cultural por los derechos de la juventud trabajadora. Mañana queremos que esa unidad se exprese en las calles, donde los jóvenes trabajadores y los estudiantes saldremos juntos a pelear por nuestras demandas.


La izquierda y el movimiento estudiantil
La pelea de cara al 20N tendrá su correlato en las universidades, donde la izquierda tiene un peso importante y, por eso, su responsabilidad será tender puentes con el movimiento obrero, apostando a la unidad en las calles. Por lo pronto, la FUBA (conducida por el PO y la Mella en un frente con Libres del Sur, el PCR e IS) ha sacado una declaración correcta y convoca a un corte de calle el martes, pero siguiendo su lógica burocrática de privilegiar las mesas chicas de acuerdo de aparatos, no ha llamado a absolutamente ninguna instancia de organización democrática, para que los estudiantes deliberen qué quieren hacer y cómo tomar el paro en sus propias manos. En Sociales, la nota la dio la Conducción del Centro de Estudiantes (El Empuje, La Mella) que se negó hasta último momento a convocar a Comisión Directiva del CECSo para llamar asamblea, y cuando la hubo (el último viernes), los vimos ¡abstenerse! de que el movimiento estudiantil de Sociales decida democráticamente qué posición va a tomar de cara al paro. De todas formas, su posición perdió y por eso hoy habrá asamblea (a las 19hs en MT), y ahí queremos llevar estos debates.

DOCENTES Y ESTUDIANTES DE LA CÁTEDRA CASTILLO – VARELA “PROBLEMAS CONTEMPORÁNEOS DEL MARXISMO Y LA TEORÍA POLITICA”

COMUNICADO SOBRE EL RECORTE DE MATERIAS OPTATIVAS EN CIENCIA POLÍTICA

El día martes 6 de noviembre la Junta de Carrera de Ciencia Política sesionó con el objetivo de votar la oferta de materias optativas y seminarios de la carrera  para el 2013. Como todos los años, la dirección de la carrera (los radicales de Alternativa Académica) junto a La Campora aprobó la misma sin dejar de lado el recorte de materias. Esta vez, entre otras, le correspondió a la materia “Problemas contemporáneos del marxismo y la teoría política”, haber sido dado de baja.

Es importante mencionar que este procedimiento se dio de manera inconsulta y antidemocrática en una Junta de Carrera que apenas sesionó ¡2 veces en todo el año!, considerando además que no hubo ningún tipo de llamado a la participación de los estudiantes y docentes de la carrera para que podamos formar parte de este debate, y de esta manera podamos elegir que tipo de contenidos son los que queremos estudiar en la carrera.

En el marco de una situación de desfinanciamiento y ahogo presupuestario de la universidad pública por parte de la política educativa del gobierno nacional, no es casual que el recorte comience por aquellas materias relacionadas con el pensamiento crítico, siendo que las mismas representan una visión alternativa a la de la corriente neoinstitucional que sostiene la gestión radical. Esto demuestra que, en conjunto con los sectores kirchneristas de la carrera, se oponen a la existencia de la pluralidad ideológica y a que existan distintos tipos de enfoques cientificos y metodologicos en nuestra carrera de Ciencia Política. 

Este fue el primer año que se dictó la materia “Problemas Contemporáneos del marxismo y la teoría política”, en ella pudimos abordar contenidos “ausentes” a lo largo de la carrera tales como la lectura y discusión de autores revolucionarios como Lenin, Trotsky e, incluso, el propio Antonio Gramsci -reponiendo su rol de pensador y militante revolucionario -, así como también pudimos debatir sobre distintos fenómenos políticos de la actualidad, como, por ejemplo, la crisis económica internacional.

Denunciamos el recorte de materias realizado por la Junta de Carrera y llamamos a estudiantes, graduados y docentes a formar un espacio democrático donde podamos definir como vamos a continuar defendiendo las distintas materias recortadas y a movilizarnos al Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales con el objetivo de exigir su inmediata reincorporación para la oferta de optativas y seminarios del año que viene.

Nos reunimos el miercoles 14/11 a las 20 hs en PB de Sociales de la sede de Constitucion

Docentes y estudiantes de la cátedra Castillo-Varela “Problemas Contemporáneos del marxismo y la teoría política”.

ANTE EL PROYECTO DE REFORMA DEL PROFESORADO DE SOCIOLOGÍA

La posición de la Juventud del PTS,en la mayoría estudiantil en la Junta de Carrera de Sociología

CUANDO LA FORMA CONDICIONA AL CONTENIDO
       Nos enfilábamos hacia el fin del cuatrimestre cuando volvimos a escuchar la palabra “reforma” en Sociales. Esta vez, por los pasillos de MT. La gestión de la Carrera de Sociología, con la Directora Alcira Daroqui (del espacio de La Juntada) a la cabeza, presentó un proyecto para la Reforma del Profesorado de Sociología. No nos escandaliza la palabra “reforma”; por el contrario; sostenemos que es necesario avanzar en profundos cambios para una carrera cuyo plan de estudios, de 1988, se ha mantenido casi hermético en décadas donde asistimos a una enorme ofensiva neoliberal, pero  también a una heroica resistencia obrera, y al 2001 con movimientos de desocupados, fábricas recuperadas por sus trabajadores y asambleas populares, y en la actualidad al desarrollo del sindicalismo de base y clasista.  Más que nunca es necesario transformar nuestra carrera cuando vemos que se despliega ante nosotros una histórica crisis capitalista mundial con rebeliones populares, huelgas generales y grandes movilizaciones de millones de trabajadores y jóvenes en todo el mundo. Pero queremos hacerlo en un ámbito democrático; donde cientos de estudiantes, junto a los docentes, podamos discutir y votar a mano alzada algo tan importante y trascendente como una reforma. Y los organismos de cogobierno de las UBA, con sus consejos y juntas, distan mucho de ser esos espacios. Ya vimos lo que fue el proceso de reforma del plan de estudios de la Carrera de Trabajo Social, donde la dirección kirchnerista de La Cullen, en su afán de poner el conocimiento al servicio del “modelo nacional y popular”, aprobó de forma bochornosa la reforma. Y estamos viendo como avanza el proceso en la Carrera de Comunicación, donde el director Glenn Postolski, panelista de 678, tomó nota de lo que fue TS, y se propone “hacer como que sí hay debate”, total, cuando sea la hora de votar, se ampararán en los mecanismos establecidos por los cuales “mágicamente”, los miles de estudiantes, que somos la abrumadora mayoría de la comunidad académica de la facultad, nos convertimos en minoritarios en las Juntas de Carrera y Consejo Directivo, de manera tal que los sectores docentes más conservadores de la facultad prevalezcan por sobre los que queremos transformar de raíz nuestra carrera, Facultad, etc.
En el caso de Sociología, ante este incipiente debate por la Reforma del Profesorado, lo primero que queremos plantear es la necesidad de sacar la discusión del ámbito de la Junta. Si vamos a debatir, hagámoslo en serio; convocando a paneles abiertos donde puedan participar los estudiantes y los docentes. Y que el ámbito de decisión sea la Asamblea Interclaustro, donde la voz y el voto sea igual para todos.
Estas formas de organización democrática forman parte de la tradición de lucha de la comunidad de Sociales. Justamente, se cumplen diez años de lo que fue el proceso de la “elección directa”, cuando fue elegido como director de carrera, por medio de la ecuación “una persona, un voto” (hoy rige el llamado “voto ponderado”, por el cual el voto de un estudiante vale varias veces menos que el de un docente), Christian Castillo. Posteriormente, y hasta que el rectorado intervino la carrera, pudimos organizarnos por fuera de los espacios antidemocráticos, decidiendo en asambleas interclaustro. Así organizamos las Jornadas de Sociología, siempre recordadas por haberse realizado en el rectorado tomado por los estudiantes en lucha. Y ahí donde hoy se sientan el rector y los secretarios que cobran miles de pesos, estuvieron los trabajadores de fábricas ocupadas, los movimientos de desocupados y los asambleístas. De ahí venimos y esas banderas queremos retomar.

 EL TODO, ALGO SUPERIOR Y DISTINTO A LA SUMA DE LAS PARTES
       La gestión de Alcira Daroqui decidió avanzar en la Reforma del Profesorado. A su vez, convocó a los estudiantes el miércoles 7 de noviembre para que discutamos sobre el “trayecto formativo en investigación en la carrera”, es decir, los “Seminarios”. Además, el año que viene proponen comenzar con la Reforma del plan de Socio.
Nos cansamos de escuchar durante la carrera que “el todo es algo superior y distinto a la suma de las partes”. Sin embargo, la Dirección nos propone discutir “de a cachitos”. Así las cosas, nos preguntamos: ¿dónde vamos a plantear sobre las condiciones de cursada y los cientos de docentes ad honorem que tenemos dando clases?, ¿o por qué no hay investigación desde los primeros años?, ¿o como vamos a delinear un plan de lucha que nos permita conseguir el presupuesto acorde a la carrera que necesitamos?
En un la Universidad donde los 22 principales funcionarios se llevan 4,6 millones de pesos anuales de sueldo, pero hay cientes de cesanteados y miles de Ad-honorem. En la Facultad del Decano Caletti de Carta Abierta, parte de un gobierno que ha sostenido y continuado los lineamientos de la LES menemista, siguiendo con las acreditaciones a la CONEAU, que degrada los títulos para abrirle paso al negocio de los posgrados pagos, como sugiere el Banco Mundial. En el marco de las “reformas” al servicio de la educación privada, nos negamos a discutir “de a cachitos”.
Queremos una Sociología acorde a las expectativas de los estudiantes que ingresan, deseosos de las herramientas necesarias para comprender y transformar el mundo. Y no la trituradora académica que nos canjea las utopías por las lógicas del posibilismo. Abramos la discusión para la reforma integral del plan de estudios de la Carrera, y -en ámbitos democráticos- delineemos uno que contemple cátedras paralelas donde se pueda conocer la perspectiva marxista en todas las materias “troncales” obligatorias, investigación y materias sobre la actualidad nacional e internacional desde los primeros años, un edificio único y presupuesto para condiciones de cursada dignas, 
con docentes que no tengan que trabajar “ad honorem”, un laboratorio informático, etc. Esa es la única forma de conquistar una carrera que deje de producir sociólogos para el mercado o ideólogos para gobiernos burgueses (como nuestro decano de Carta Abierta), y que se transforme en una potente usina intelectual  que retome las mejores tradiciones de la teoría social, de rigurosa y científica reflexión sobre los grandes problemas contemporáneos y ligada a la lucha independiente desde una perspectiva de los trabajadores y el pueblo.

CRÍTICAS Y DUDAS FRENTE AL PROYECTO DE REFORMA PRESENTADO POR LA DIRECTORA
       El proyecto presentado por la dirección de la Carrera contempla un “área de formación como investigador social en educación” a través del “acercamiento en profundidad hacia alguna problemática educativa”, donde las “100 (cien) horas de investigación estarán vinculadas a alguna problemática del campo educativo”. Así las cosas, ¿no estaríamos formando, entonces, en vez de sociólogos, “profesores de sociología”, a lo sumo con formación en investigación en áreas de educación? Además, que el proyecto dé una salida laboral en enseñanza media y superior, fuerza a que se siga esta especialización en lugar de otras (para poder conseguir trabajo rápidamente), dándole a la carrera un sesgo empobrecedor desde el punto de vista de nuestra formación. En todo caso, deberíamos hablar de profesores de Teoría Social, pero no de sociólogos, ya que el papel del sociólogo no lo concebimos aislado de la investigación, o acotado al área de la educación.
Por otro lado, aprobado el nuevo plan de estudios, los estudiantes actuales del profesorado de sociología deberán comprometerse a culminar sus estudios con el Plan anterior en un lapso no superior a los cuatros cuatrimestres. En caso de aprobarse cualquier reforma, consideramos que no debería haber límites de tiempo para quienes ingresaron con el plan anterior, y no tienen la culpa de que hayan cambiado las reglas de juego.

Si bien este debate es aún incipiente, desde la mayoría estudiantil en la Junta de Sociología, convocamos a todos los estudiantes a movilizarnos este miércoles 14 de noviembre, a las 17hs, a la Comisión de Enseñanza de Sociología, para poder seguirlo de cerca y que los estudiantes hagamos aportes sustanciales.

¿A vos tampoco te llegó el proyecto de Reforma del Profesorado? Podés encontrarlo en el blog de la Juventud del PTS – Sociales: LosSospechososdeSiempre.Wordpress.com



Mayoría estudiantil en la Junta de Comunicación y Sociología
Minoría estudiantil en la Junta de Ciencias Políticas
Secretaria obrero estudiantil del CECSO
Secretaria de la Mujer del CECSO

juventuddelpts.org.ar / ptssociales@gmail.com / FB: Juventud PTS

Proyecto de Reforma del Profesorado de Sociología

…dejamos a disposición de los estudiantes el Proyecto de Reforma del Profesorado de Sociología presentado por la dirección de la Carrera. Y desde la mayoría estudiantil en la Junta de Sociología, convocamos a todos los estudiantes a movilizarnos este miércoles 14 de noviembre, a las 17hs, a la Comisión de Enseñanza de Sociología, para poder seguirlo de cerca y que los estudiantes hagamos aportes sustanciales.

 

 CARRERA:

PROFESORADO DE ENSEÑANZA MEDIA
Y SUPERIOR EN SOCIOLOGIA

 TITULO:

Profesor de Enseñanza Media y Superior en Sociología

FUNDAMENTACION:

En la actualidad, la carrera de Sociología se rige por un Plan de Estudios (Res. CS. 2282/88) que brinda a sus egresados la posibilidad de cursar el Profesorado. Sin embargo, a la luz de los cambios producidos en la sociedad y, en particular, en el sistema educativo se hace necesaria la actualización de la estructura y contenidos de este ciclo. Como se consignó, el Plan de Estudios del Profesorado de Sociología data de 1988. Nuevas concepciones e investigaciones en el campo de la formación docente y las experiencias acumuladas a lo largo de estos años demandan nuevas competencias para el desempeño profesional de los profesores.

Hasta ahora el Profesorado de Sociología está planteado como un “postítulo” optativo que cursan los estudiantes luego de haber finalizado la Licenciatura. La modalidad que aquí se presenta le otorga un rango de “título universitario” o “carrera universitaria” y, además, brinda la posibilidad de que los alumnos de la Licenciatura que opten por el Profesorado, puedan cursar las materias pedagógicas a partir del cuarto año de su carrera, aproximadamente. La vinculación más temprana con las problemáticas de la educación favorece la construcción de relaciones entre los saberes disciplinares específicos y los pedagógicos y la formación del rol docente. En definitiva, posibilita repensar lo que se aprende en función de ir elaborando respuestas a los problemas de la enseñanza.

Por otro lado, esta modalidad permite la obtención del título docente -y, por lo tanto, la posibilidad de ingreso en el campo laboral- con anterioridad a la propuesta que está en vigencia, sin que ello obstaculice a posteriori la continuación de los estudios de la Licenciatura.

 

PROPOSITOS

Contribuir a la profesionalización del ejercicio docente en la enseñanza secundaria y superior en Sociología proporcionando una formación sistemática y actualizada que sustente la enseñanza  sobre sólidas bases científicas.

Promover una práctica profesional transformada que facilite el desarrollo de proyectos innovadores que articulen las tareas de enseñanza de la Sociología con las acciones de investigación y extensión, aportando así a la mejora del nivel y rendimiento académicos y a una formación  actualizada y adecuada al contexto social en el que se inserta la institución.

Favorecer una lectura integral del campo de la educación superior en general y de la enseñanza de la Sociología en particular, que dé cuenta de su complejidad, articulando una óptica que integre aproximaciones micro-educativas, macrosociales y macro-educativas.

Estimular una renovación gradual de la práctica profesional docente, superadora de las modalidades tradicionales vigentes, abierta e indagadora, que incorpore funciones de investigación de la propia práctica y que sitúe al docente como un partícipe activo, informado y crítico de la comunidad universitaria.

Animar un pensamiento crítico atento a la reconstrucción y reconstrucción de saberes que, como tal, supere la visión de las ciencias como un acervo más o menos terminado y el mero consumo pasivo del saber.

Adecuar los procesos formativos y de gestión a los requerimientos y desafíos de la práctica docente de los participantes.

OBJETIVOS DE LA CARRERA:

El Plan de Estudios de la carrera “Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Sociología” se propone:

Desarrollar una sólida formación epistemológica, disciplinar y pedagógico-didáctica para el ejercicio de la práctica profesional docente.

Desplegar una perspectiva de análisis sociológico apoyada en una fuerte reflexión teórica con entrenamiento en diversas metodologías para el estudio de las políticas y contextos educativos.

Promover la problematización de los supuestos teóricos y metodológicos que sustentan las prácticas educativas habituales en el campo de la Sociología.

Brindar las herramientas conceptuales y metodológicas para el diseño, implementación y evaluación de proyectos de investigación educativa asociadas al campo de la Sociología.

Contribuir a la transformación y mejora del campo de la enseñanza de la Sociología en los distintos niveles y modalidades del sistema educativo.

CARACTERISTICAS DE LA CARRERA

Nivel de la carrera:
Grado

Ubicación en la estructura universitaria
La carrera “Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Sociología” pertenece a la Facultad de Ciencias Sociales dela Universidad de Buenos Aires.

 Alcances/ Incumbencias del título:
El “Profesor de Enseñanza Media y Superior en Sociología” podrá, respecto de su área de formación específica:

Planificar, conducir y evaluar procesos de enseñanza y aprendizaje en distintos niveles del sistema educativo.

Participar en el diseño, gestión y evaluación de políticas educativas y culturales.

Planificar, conducir y evaluar programas de formación, perfeccionamiento y actualización docente.

Brindar asesoramiento a instituciones educativas y comunitarias a través de la elaboración de diagnósticos socio-educativos.

Participar en equipos interdisciplinarios en lo relativo al análisis micro y macro social de los distintos contextos educativos.

 

REQUISITOS DE INGRESO A LA CARRERA

Podrán ingresar a la carrera “Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Sociología” dos tipos de postulantes:

a) egresados del nivel medio o polimodal con títulos de instituciones de gestión oficial y/o privada reconocidas (ver “organización general de la Carrera”),

b) alumnos de la Carrera de Sociología que hayan: a) cursado y aprobado todo el ciclo obligatorio de la Licenciatura, y b) cursado y aprobado las 3 (tres) teorías sociológicas del ciclo optativo (ver “relaciones entre opciones curriculares”).

 

DISEÑO Y O ORGANIZACIÓN CURRICULAR

Organización General de la Carrera:
La presente propuesta contempla una amplia formación en Sociología tipificable –en términos generales- de la siguiente forma: a) un área introductoria general; b) un área de teoría sociológica, que contempla el estudio de las formulaciones de los autores clásicos de la Sociología tanto en perspectiva histórica como sistemática; c) un área de metodología de la investigación social, cuantitativa y cualitativa, incluidas sus variantes metódicas, técnicas y epistemológicas; d) un área de historia social (mundial, latinoamericana y argentina); e) un área de formación pedagógico didáctica en la que se impartirán contenidos correspondientes a las múltiples dimensiones de la problemática educativa y de la enseñanza (institucionales, organizativos, políticos, cognitivos, pedagógicos, didácticos, etcétera) atinentes a: 1) el desempeño en la actividad de la enseñanza (y en las actividades que le son correlativas); 2) la objetivación sociológica de las cambiantes problemáticas asociadas a la educación y la enseñanza con el objeto de adquirir competencias intelectuales, teóricas, metodológicas y técnicas para diseñar, conducir y evaluar programas específicos. Por último, el Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Sociología posee: f) un área de formación como investigador social en educación, en la cual los alumnos deberán cursar 1 (una) materia obligatoria y cumplimentar una serie de créditos optativos a través de la cursada de unidades curriculares que les permitan tener un acercamiento en profundidad hacia alguna problemática educativa y/o de la enseñanza concreta.

El Plan de estudios se completa con otras 4 (cuatro) materias obligatorias, 3 (tres) materias optativas y tiene como requisito la aprobación de 3 (tres) niveles de Idiomas.

Para obtener el título de “Profesor de Enseñanza Media y Superior en Sociología”, los egresados de nivel medio o polimodal deberán cursar  el siguiente Plan de Estudios

 

  • PROFESORADO
  • HORAS
  • AREA INTRODUCTORIA (OBLIGATORIA)
  •  
  • Introducción al conocimiento científico
  • 90
  • Introducción al conocimiento de la sociedad y el estado
  • 90
  • Sociología
  • 90
  • Antropología
  • 90
  • Ciencia Política
  • 90
  • Economía
  • 90
  • AREA TEORÍA SOCIOLOGICA (OBLIGATORIA)
  •  
  • Sociología General
  • 90
  • Historia del Conocimiento Sociológico I
  • 90
  • Historia del Conocimiento Sociológico II
  • 90
  • Sociología Sistemática
  • 90
  • Sociología Política
  • 60
  • 3 (tres) asignaturas a elegir entre las Teorías Sociológicas
  • 180
  • AREA METODOLOGICA
  •  
  • Epistemología de las Ciencias Sociales
  • 90
  • Metodología I
  • 90
  • Metodología II
  • 60
  • Metodología III
  • 60
  • AREA HISTORIA SOCIAL
  •  
  • Historia Social Moderna y Contemporánea
  • 90
  • Historia Social Latinoamericana
  • 90
  • Historia Social Argentina
  • 90
  • OTRAS OBLIGATORIAS
  •  
  • Análisis de la Sociedad Argentina
  • 60
  • Psicología Social
  • 60
  • Filosofía
  • 60
  • Economía
  • 60
  • AREA DE FORMACION PEDAGOGICO DIDACTICA
  •  
  • Sociología de la Educación
  • 60
  • Política e Instituciones Educativas
  • 90
  • Teorías del aprendizaje del adolescente, joven y adulto
  • 90
  • Pedagogía
  • 60
  • Didáctica General
  • 60
  • Didáctica Especial y Residencia
  • 180
  • AREA DE FORMACION COMO INVESTIGADOR SOCIAL EN EDUCACION
  • Seminario de Investigación sobre la práctica docente
  • 60
  • 1 (una) asignatura optativa vinculada a la práctica educativa
  • 60
  • 100 (cien) horas de investigación social en educación
  • 120
  • REQUISITOS
  •  
  • 3 (tres) niveles de Idioma a elegir entre Inglés y Francés
  • 180
  • CARGA HORARIA TOTAL
  • 2910
  • Todas las materias son cuatrimestrales con excepción de “Didáctica Especial y Residencia”.
  • Las unidades curriculares para acreditar horas de investigación están contabilizadas con una carga horaria cuatrimestral de 60 (sesenta) horas.

Carga horaria total: 2910 horas

 

RELACIONES ENTRE OPCIONES CURRICULARES Y OTROS ASPECTOS RELEVANTES

Relaciones entre el Profesorado de Sociología y la Licenciatura
A los alumnos que hayan finalizado la carrera del “Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Sociología” en la Facultad de Ciencias Sociales dela UBA, para obtener el título de “Licenciado en Sociología”, se le reconocerán en forma automática: a) las unidades curriculares del Ciclo Básico Común, b) las unidades curriculares pertenecientes al ciclo obligatorio de la Licenciatura, c) las teorías sociológicas, d) los niveles de Idiomas, e) las asignaturas “Sociología de la Educación”, “Políticas e Instituciones Educativas” y ”Teorías del aprendizaje del adolescente, joven y adulto” como Sociologías Especiales, f) 100 (cien) horas de investigación realizadas, y g) en caso de optar por la orientación en Educación (únicamente) la unidad curricular optativa correspondiente al Area de Formación como Investigador Social en Educación.

Los alumnos con título de profesor que opten terminar la Licenciatura deberán cursar las siguientes unidades curriculares del ciclo de “Materias Optativas”: a) en los casos de quienes opten por la Licenciatura orientada en Educación, 2 (dos) Sociologías Especiales y asignaturas para acreditar 100 (cien) horas de investigación acreditadas según los criterios del Reglamento de la Carrera, b) en los casos de quienes opten por una Licenciatura no orientada, 3 (tres) Sociologías Especiales y asignaturas para acreditar 100 (cien) horas de investigación acreditadas según los criterios del Reglamento de la Carrera; b) en los casos de quienes opten por una orientación distinta, 3 (tres) Sociologías Especiales y asignaturas para acreditar 200 (doscientas) horas de investigación según los criterios del Reglamento de la Carrera.

Relaciones entre la Licenciatura en Sociología y el Profesorado

A los alumnos que hayan finalizado la carrera de la “Licenciatura en Sociología” y opten por seguir el Profesorado, se le reconocerán en forma automática, independientemente del Plan de Estudios cursado, a) las materias correspondientes al Ciclo Básico Común, b) el ciclo de Asignaturas Obligatorias, c) las teorías sociológicas y d) los niveles de Idioma.

Por lo tanto deberán cursar las siguientes unidades curriculares: “Sociología de la Educación”, “Políticas e Instituciones Educativas” y “Teorías del aprendizaje del adolescente, joven y adulto”, “Pedagogía”, “Didáctica”, “Didáctica Especial y Residencia”, “Seminario de investigación sobre la práctica docente”, 1 (una) asignatura vinculada con el campo de la educación y cumplimentar 100 (cien) horas de investigación en problemáticas educativas.

En los casos de los alumnos que -en el marco de la Licenciatura- habiendo optado o no por la orientación en Educación, hayan cursado las siguientes Sociologías Especiales: “Sociología de la Educación”, “Políticas e Instituciones Educativas” y “Teorías del aprendizaje del adolescente, joven y adulto” y/o una asignatura sobre problemática educativa, las mismas les serán reconocidas automáticamente. Las 3 (tres) primeras como asignaturas obligatorias y la última como asignatura optativa.

Lo mismo vale para un total de 100 (cien) horas de investigación relacionadas con la problemática educativa.

Organización especial y estructura:

La carrera se organiza en torno a materias, talleres, seminarios y horas de investigación con una duración anual o cuatrimestral. Cada cuatrimestre posee una duración de quince (15) semanas.

Se mantiene la actual distribución de la carga horaria de las materias del Ciclo Básico Común y del ciclo de Asignaturas Obligatorias.

La carga horaria de las unidades curriculares correspondientes al Área de Formación Pedagógico-Didáctica se organiza de acuerdo con las siguientes pautas: a) las materias de seis (6) horas semanales distribuirán su carga horaria en dos (2) horas de teóricos, dos (2) horas de prácticos y dos (2) horas para trabajos de campo o cuatro (4) horas de teórico-prácticos y dos (2) horas para trabajos de campo; b) las materias y seminarios de cuatro (4) horas semanales distribuirán su carga horaria en dos (2) horas de teóricos y dos (2) de prácticos o cuatro (4) horas de teórico-prácticos.

Las materias optativas podrán elegirse entre las ofrecidas por la Carrera de Sociología, otras Carreras de la Facultad de Ciencias Sociales u otras Facultades (previa autorización de la Dirección de la Carrera). Están destinadas a profundizar los contenidos recibidos durante el ciclo de formación básica.

Las 100 (cien) horas de investigación estarán vinculadas a alguna problemática del campo educativo relevante para la formación docente en cualquier nivel de enseñanza. Se acreditarán siguiendo los criterios establecidos por la Junta de la Carrera de Sociología (Reglamento del año 2010). Además de los proyectos de investigación que allí se mencionan, las horas de investigación podrán cumplimentarse a partir de proyectos que se diseñen y realicen en el marco de la cursada de las materias “Políticas e Instituciones Educativas”, “Teorías del aprendizaje del adolescente, joven y adulto” y del “Seminario de investigación sobre la práctica docente”.

Régimen de aprobación

Para mantener la regularidad y lograr la aprobación final de las materias, seminarios y talleres los alumnos deberán atenerse a las normas de asistencia y promoción establecidas por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

 

Período de transición

El “Area de Formación Pedagógico Didáctica” y el “Area de Formación como investigador social en Educación” de este Plan de Estudios implica la cursada de 8 (ocho) unidades curriculares más la acreditación de 100 (cien) horas de investigación. Comparado con el Plan de Estudios vigente, las unidades curriculares se incrementan en forma notable, además de incorporar la acreditación de horas, actividad inexistente con anterioridad. Ello implica la puesta en marcha de un período de transición que atienda tanto la oportuna caducidad del plan anterior como la total puesta en vigencia del actual.

Existirán 3 (tres) situaciones que ameritarán la cursada del Profesorado según el plan anterior. Podrán hacerlo:

1) Aquellos egresados de la Carrera de Sociología que, a la fecha de implementación del Plan de Estudios nuevo: a) hayan iniciado el trámite del título y b) registren “regularidades vigentes” en el Sistema Siu-Guaraní. Para estos casos, se implementará un registro de inscripción especial que tendrá lugar entre el 1º día hábil de febrero hasta el último día hábil de la 1º quincena de marzo correspondiente el año de implementación del nuevo Plan de Estudios.

Dicho registro especial de inscripción tendrá lugar una (1) sola vez y significará el único indicador de la caducidad objetiva del Plan de Estudios anterior. Quienes estando en condiciones no realicen esta inscripción no podrán solicitar con posterioridad realizar el Profesorado con el Plan anterior.

La inscripción en el registro compromete obligatoriamente a los alumnos a cursar y aprobar las asignaturas del Profesorado del Plan anterior en un lapso no superior a los 4 (cuatro) cuatrimestres, sin excepción.

2) Aquellos estudiantes de la Licenciatura en Sociología que, previamente al cuatrimestre de puesta en vigencia del Plan de Estudios nuevo, tengan cursadas y aprobadas, la totalidad de las materias del tronco común y 5 (cinco) unidades curriculares optativas, entre las que deberán estar las 3 (tres) teorías sociológicas. Para estos casos, se implementará un registro de inscripción especial que tendrá lugar entre el 1º día hábil de febrero hasta el último día hábil de la 1º quincena de marzo correspondiente el año de implementación del nuevo Plan de Estudios.

Dicho registro especial de inscripción tendrá lugar una (1) sola vez y significará el único indicador de la caducidad objetiva del Plan de Estudios anterior. Quienes estando en condiciones no realicen esta inscripción no podrán solicitar con posterioridad realizar el Profesorado con el Plan anterior.

La inscripción en el registro compromete obligatoriamente a los alumnos a cursar y aprobar su ciclo de la Licenciatura (las Sociologías Especiales y/o la realización de trabajos por horas de investigación) y a cursar y aprobar las asignaturas del Profesorado del Plan anterior en un lapso no superior a los 6 (seis) cuatrimestres, sin excepción.

3) Los estudiantes actuales del Profesorado de Sociología. La fecha de puesta en marcha del nuevo Plan compromete obligatoriamente a estos alumnos a culminar sus estudios con el Plan anterior en un lapso no superior a los 4 (cuatro) cuatrimestres, sin excepción.

Manifiesto por la anulación de la Ley de Educación Superior

Reproducimos el Manifiesto por la anulación de la Ley de Educación Superior editado en el 2005 y que forma parte de una acumulación política clave para seguir encarando los debates en torno al movimiento estudiantil hoy.
Viernes, 3 de junio de 2005
A DIEZ AÑOS DE SU PROMULGACIÓN

Manifiesto por la anulación de la Ley de Educación Superior

Por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo

A diez años de su promulgación

Manifiesto por la anulación de la Ley de Educación Superior

Por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo

A una década de su promulgación se encuentra abierto un gran debate en torno a la Ley de Educación Superior. Las luchas del Comahue y la UNP pusieron en evidencia el agotamiento del ciclo de una universidad moldeada por la CONEAU y el FOMEC. La discusión sobre el futuro de la universidad pública ha ganado espacio en los medios de comunicación, resonando en foros, encuentros, donde comienzan a delinearse las diferentes estrategias.

En este Manifiesto de En Clave ROJA presentamos un programa de medidas que, partiendo de la anulación de la LES, y en el marco de la serie importante de luchas que están protagonizando los trabajadores, supere la decadencia de Universidad actual, con el objetivo de luchar por una Universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

Importantes acciones y levantamientos populares contra los gobiernos proimperialistas atraviesan América Latina desde el año 2000, con el derrocamiento de Lucio Gutiérrez en Ecuador como su episodio más reciente, a la vez que el movimiento obrero, especialmente en Brasil y en Argentina, comienza a ganar protagonismo.

En nuestro país las jornadas del 19 y 20 de Diciembre de 2001 fueron un punto de inflexión mostrando un contundente rechazo de las masas a la implementación abierta de las recetas del Consenso de Washington, y a los partidos que las aplicaron: la UCR y el PJ.

Hoy, el movimiento obrero sale a luchar contra los salarios de miseria autoorganizándose frente a la burocracia (tanto de la CGT como de la CTA), y comenzando a dar pasos históricos en la coordinación como la huelga solidaria del Subte por LAFSA y el Garraham, y como en el Encuentro Obrero realizado el 2 de abril en Buenos Aires, o el reciente acto unitario del 1º de Mayo pasado.

En la Universidad y los colegios también vemos como los docentes no se conforman con los sueldos de pobreza del Gobierno de Kirchner y salen a la lucha como lo demostraron con fuerza en las recientes huelgas de la CONADU y la CONADU (histórica) o los docentes en Salta.

Mientras tanto el “capitalismo en serio” de Kirchner compromete más del 3% del superávit fiscal para el pago de la deuda externa e hipoteca las riquezas de los trabajadores por treinta años mediante el pacto con el FMI, al tiempo que intenta vender “espejitos de colores” prometiendo el 6% del PBI para la educación para el año… 2010 (“2010, odisea de la educación”). Las prioridades de este gobierno son claras: por cada peso destinado a la suma de los presupuestos de Salud, Educación, Vivienda y Agua potable, destina $1,3 al pago de la deuda.

No es mejor el lugar de la educación superior en la agenda del gobierno, su coqueteo con ciertas reformas cosméticas de la Universidad de la LES se proponen “naturalizar” la decadencia a la que fue confinada la Universidad. Expresión de esta continuidad con las políticas de los ’90 es la perpetuación en el cargo del Secretario de Políticas Universitarias, Juan Carlos Pugliese, uno de los pilares de la avanzada menemista sobre la universidad en los ’90 contra la que el movimiento estudiantil se enfrentó en el ’95 y el ’99.

En este contexto es que el movimiento estudiantil tiene planteado retomar el camino de grandes gestas como la gran huelga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1999, que llegó a dar un organismo de autoorganización como el Consejo general de Huelga (CGH), que fue la máxima expresión de la resistencia estudiantil contra los planes del FMI y el Banco Mundial.

A 10 años de la puesta en marcha de la Ley de Educación Superior (LES) hay que decir claramente que es un ciclo que se encuentra agotado, completamente perimido. Esta ley, emblema de las reformas de mercado en la Educación Superior, no pudo alcanzar su “objetivo de máxima”: lograr la privatización y el arancelamiento total de la universidad, liquidando la conquista de la Universidad Pública y Masiva.

Sin embargo, sí alcanzó un “objetivo de mínima”: avanzar en la elitización y mercantilización de importantes aspectos de la educación universitaria, “conquistas” reaccionarias como la devaluación del título de grado mediante la generalización de los posgrados pagos, la multiplicación de los acuerdos con las grandes empresas que llegaron a moldear carreras enteras, y toda una batería de políticas como ser: los cupos, las “contribuciones voluntarias”, los exámenes para restringir el ingreso. Todas estas sumadas a los mecanismos de segregación social que establece de por sí la sociedad capitalista para el acceso a la educación superior.

Frente al Gobierno de Kirchner y quienes quieren defender esta Universidad de la LES escondiéndose detrás de las reformas cosméticas. Nuestra pelea no puede limitarse a la derogación de la ley, es decir a sus efectos futuros. Es necesario desterrar definitivamente la elitización y la mercantilización de la universidad. Por esto, los centros, federaciones y agrupaciones estudiantiles tenemos que lanzar una gran campaña nacional por la ANULACIÓN de la LES. Y de esta manera avanzar en la construcción de una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

Financiamiento para una eficiente evaluación de la calidad o un eficiente mecanismo de cooptación para el avance de la LES.

En el marco del plan de reformas neoliberales establecidas por el Consenso de Washington, los ideólogos de la LES partían de cuestionar la baja “eficiencia productiva” de una universidad masiva, que recibía “muchos” recursos para unos pocos egresados y de “dudosa calidad”. El argumento principal fue que subordinando el financiamiento a la implementación de objetivos de “eficiencia” se aumentaría la “calidad” de la educación universitaria y su “equidad” social.

Crearon entonces, por un lado, un conjunto de programas para rediseñar la asignación del presupuesto: el Fondo de Mejoramiento para la Calidad Universitaria (FOMEC), el Programa de Incentivos para Docentes e Investigadores (PIDI), el modelo de “costos Standard” para asignación de recursos, y por otro lado, un organismo evaluador centralizado, la Comisión Nacional para la Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).

¿Qué significó “avanzar en la eficiencia y la calidad”?

La actuación de la CONEAU y sus nefastos resultados han dado muestra de ello. Tras 10 años de acreditaciones la Universidad Pública ha sido arrasada por un huracán que ha profundizado la entrega de las instituciones universitarias a manos de los intereses del mercado capitalista. Muestra de esto es la decadencia académica y edilicia, así como también el peso que adquirieron las grandes empresas en el diseño de las carreras reorientando el conocimiento y la investigación hacia el mercado. Simultáneamente han impulsado el “boom” de las universidades privadas y los posgrados pagos.

Este proceso lo vemos en facultades como Ingeniería de La Plata o Medicina, Arquitectura o Ingeniería de la UBA, donde la relación entre universidad, posgrados pagos, LES, y empresas privadas, se expresa directamente alrededor de convenios con laboratorios como Roche, emporios como la Corporación del Sur (que construyó Puerto Madero) o empresas como Techint.

Su “obstinada preocupación” por la “calidad” no fue más que una cubierta para avanzar con la privatización de la universidad pública. El proyecto neoliberal de un “Estado mínimo” necesitaba contar con una “Universidad mínima” proveedora de una elite “calificada” de técnicos capaces de maximizar las ganancias capitalistas.

Cualquier duda respecto a qué es la “calidad” en manos de estos privatizadores se despeja al comprobar (mediante numerosas investigaciones realizadas) que en los diferentes programas implementados, los procesos de evaluación de la CONEAU sólo otorgaron un lugar marginal a la investigación, la docencia, y la calidad académica en general, frente al peso descomunal otorgado a la gestión administrativa y académica, o sea, al avance privatista.

Por ejemplo, el 50% de los proyectos rechazados por el FOMEC lo fueron por instancias institucionales que no tenían el atributo de evaluar la calidad (DE, CP, CAC, CD). Un análisis de los dictámenes de evaluación del mismo programa nos muestra que proyectos que se encontraban en el piso mínimo de calidad, pero que eran de alto impacto en cuanto a reforma académica fueron aprobados. Por su parte, las evaluaciones del tan mentado Programa de Incentivos a la Docencia y la Investigación (PIDI) terminaron relegando las investigaciones científicas frente a los trabajos centrados en la gestión.

Todo esto se legitimaba avasallando la autonomía universitaria mediante de las acreditaciones de la CONEAU integrada, por diputados (3), senadores (3), funcionarios del gobierno (1), rectores de universidades privadas (2), y por lo más encumbrado de las camarillas profesorales de la universidad pública (3). La CONEAU anticipaba desde su composición misma que no sería la calidad de los proyectos el eje de la evaluación, sino más bien, el impacto de los proyectos para las reformas de mercado que se proponían.

En este marco se crean estos “programas especiales” que supuestamente financiarían a quienes alcanzaran la tan mentada “calidad y eficiencia”. Dichos programas no llegaron a representar más que un reducido porcentaje del presupuesto universitario (nunca llegaron a más del 8%). Sin embargo, estos fondos, aunque mínimos en relación a las necesidades de la universidad, fueron más que suficientes para ganar la adhesión entusiasta de las camarillas corruptas para la implementación de la LES.

Si las evaluaciones sólo apelaban a asegurar “la calidad” de la universidad para el mercado, las “partidas especiales” no tenían más objetivo que adquirir ejecutores, con cierta “legitimidad”, para dichas políticas. El Banco Mundial aporta el dinero y los criterios privatistas de evaluación; las camarillas aplican, y reciben su parte.

Una institución política clave asociada a la LES fue el FOMEC. Lanzado en 1995 fue el programa precursor en la asignación de presupuesto para aplicación de reformas mercantiles en base a proyectos concursables. Su presupuesto inicial, proporcionado por el Programa de Reforma de la Ecuación Superior dependiente del Banco Mundial fue de u$s 238 millones para el período 1995-2000, a partir de lo cual seguiría implementándose con fondos del presupuesto universitario.

Sus objetivos, a parte de “mejorar” la gestión, eran los de implementar la reforma académica en los planes de estudio e imponer la departamentalización, que implicaba que distintas carreras de una misma facultad compartan un “tronco” mínimo común, con la eventual obtención de un título intermedio, apuntando a acortar el ciclo de grado pasando las especializaciones a los posgrados pagos, y una disminuyendo drástica de la planta docente.

Sin embargo, su gran logro consistió imponer, a partir de 1997, la lógica del chantaje que ligaba financiamiento a evaluación, lo que dieron en llamar modelo de “costos estándar”. Hoy, el Banco Mundial puede sincerarse declarando que “La SPU [Secretaría de Políticas Universitarias] diseñó un modelo de asignación de recursos […] que no tuvo por finalidad premiar la calidad sino financiar proyectos para el desarrollo institucional” (BM, 2003).

- No a la injerencia del financiamiento privado en la Universidad Pública. Abajo el manejo discrecional del presupuesto por las camarillas.

- Triplicación del presupuesto universitario en base al no pago de la deuda externa bajo control democrático de estudiantes, docentes y no docentes.

- No a las carreras moldeadas por el mercado y los convenios que atan a la Universidad a los monopolios capitalistas.

- Por carreras orientadas según las necesidades del pueblo trabajador y convenios con las organizaciones combativas de la clase obrera.

- No a las acreditaciones de la CONEAU conformada por diputados, senadores y rectores de universidades privadas, representantes del gobierno y de los intereses empresariales.

- Por la plena autonomía universitaria.

- Por una comisión integrada por los científicos más destacados, no vinculados a instituciones privadas ni empresariales, junto a estudiantes, docentes y no docentes con fiscalización de las organizaciones sociales que sea la que controle la calidad de la enseñanza.

Posgrados arancelados: la privatización encubierta

En la avanzada por la privatización de la educación superior, los impulsores de la LES presentaron al desarrollo de los posgrados como una vía de superación a la crisis de la universidad pública.

Lejos de esto, podemos decir que, de conjunto, el aspecto más desarrollado de la estrategia privatista de la LES lo constituye el avance demoledor de los posgrados arancelados sobre la educación universitaria. Si bien no pudieron llevar hasta el final la privatización liza y llana de la educación pública, sí lograron devaluar y restringir el ciclo de grado, a la vez que imponer de hecho el pago de un arancel para obtener un titulo “de primera” a través de los posgrados pagos.

Una privatización de hecho de la universidad tal cual la conocíamos, que establece al ciclo de grado como un verdadero “enseñadero” con funciones de nivelación y filtro de dimensiones monstruosas. Una especie de gigantesco CBC, en el que cada vez se reciben menos estudiantes, mientras que en el posgrado la relación egresados/ingresantes se duplica. También aquí el argumento de la supuesta “calidad” es refutado, en tanto que en los posgrados nos encontramos, en lo sustancial, con los mismos docentes y conocimientos impartidos en el grado.

Al calor de la LES la cantidad de posgrados creció más de un 140%, triplicándose en las universidades estatales y duplicándose en las privadas. La tradicional orientación “profesionalista” de la universidad pública argentina (un título de grado que permitía ejercer una profesión) fue trasladada al posgrado. En el campo de la Salud el avance privatista en base a los posgrados ha sido realmente avasallante. La oferta de posgrados creció en total un 227%, correspondiendo al día de hoy un 44% en instituciones privadas contra un 36% en las estatales.

Al tiempo que elitizó mediante los posgrados, la LES impulsó la proliferación de los institutos terciarios no universitarios que luego acreditaba como “carreras universitarias cortas” generando una lucha desenfrenada por la “captación” de estudiantes-clientes.

Así mismo, en el ámbito de los posgrados se generó mediante la evaluación una “desesperación de credencialismo”, llegando al punto de impulsar a la construcción de posgrados “endógenos” de baja calidad en función de la posibilidad de reproducción financiera y personal de las camarillas profesorales. Como dijo un ex alto funcionario de la CONEAU y el FOMEC: “si no tenemos posgrado, los que no lo tenemos nos juntamos, organizamos un posgrado y nos damos posgrados a nosotros mismos”.

¿Qué tipo de posgrados impulsó la LES? Lejos de sus promesas de incentivar el desarrollo de la ciencia en la universidad, podemos ver que en estos años los Doctorados, definidos por la LES como el área que tiene por objeto la “creación de verdaderos aportes originales”, decrecieron enormemente frente a Maestrías y Especializaciones, definidas por la demostración de “destreza en el manejo conceptual y metodológico correspondiente al estado actual del conocimiento en la o las disciplinas del caso” y por la presentación de un trabajo final integrador respectivamente.

- No al negocio de los posgrados pagos y a la degradación del título de grado.

- Por la gratuidad de todos los posgrados.

- Por una educación pública, gratuita, y de alta calidad científica.

Las murallas al ingreso: ¿calidad o elitización?

Como si la creación de los posgrados pagos fuese poco, desde el punto de vista de la elitización de la educación superior, la Universidad de la LES ha avanzado en muchas universidades nacionales en la implementación de lo que sus teóricos dieron en llamar “políticas de ingreso”.

Las máximas elaboradas por el Banco Mundial en este punto son claras: “achicamiento del sistema de educación superior y concentración de la calidad en unos pocos”. Los fundamentos también: “no invertir fondos del Estado, que se pueden usar para transferir a los organismos de crédito internacional, en financiar a estudiantes que no terminan sus estudios o tardan mucho en hacerlo”.

Así respondían y responden quienes planifican las políticas educativas al hecho de que muchos estudiantes que ingresan a la universidad no tienen posibilidades de continuar sus estudios, ya sea por la decadencia de la educación primaria y secundaria, como por el hecho de que no disponen de los recursos socio-económicos para hacerlo. Los datos son contundentes, hoy sólo un estudiante del sector de más bajos ingresos logra acceder a la educación universitaria de cada ocho del sector más alto.

Dos tipos de procesos se implementaron en la educación superior para sustituir la pedagogía por el darwinismo social. Por un lado la “diversificación de la oferta” de la educación possecundaria orientada hacia el mercado con la expansión de carreras cortas para los estudiantes que necesitan insertarse rápidamente al mercado laboral, y la subsistencia de carreras largas para quien aún se las pueden costear. Y por otro lado la restricción del ingreso mediante exámenes eliminatorios para quienes tienen la osadía de elegir carreras largas sin tener los recursos socioeconómicos suficientes.

No faltan los apologistas lastimosos que intentan presentar las “políticas de ingreso” como forma de “nivelación” para quienes llegan a la universidad proveniente de colegios públicos con formación insuficiente.

A ellos se suman los defensores del “equilibrio de mercado”. Preocupados por la “excesiva” oferta de profesionales y técnicos que genera la Universidad Pública. Frente a un mercado incapaz de absorberla, proponen limitar el ingreso con cupos, aranceles y exámenes, que restituya el “equilibrio”. Este argumento lo escuchamos de boca de aquellos que buscan el ingreso restrictivo en la mayoría de las carreras de medicina del país.

Su discurso es que “sobran médicos”, que estos exceden a la “capacidad operativa” del actual sistema de salud, cuando más del 40% de la población es pobre y no tiene acceso a un sistema de salud digno. Los trabajadores de la salud salen a luchar contra a la destrucción del hospital pública. Frente a esto los apologistas de la LES, más que un “excedente de médicos” lo que demuestran es el “modelo social” al que la LES es funcional, donde las necesidades del pueblo trabajador no son un elemento a tener en cuenta.

El caso de la UNLP, que actualmente se encuentra en litigio es ilustrativo de estas políticas habiendo llegado al paroxismo de que a la carrera de ciencias médicas a la que en 1990 entraban 3098 estudiantes hoy ingresen… 75. Sin embargo no fue esta carrera la única que implementó “políticas de ingreso” en la UNLP.

Tenemos también, el caso de la UNC, en donde en la Facultad de Ciencias Médicas reglamentaron un cupo máximo de 550 estudiantes y en las principales facultades impusieron un arancel bajo la forma de contribución voluntaria.

Como en muchas universidades, la implementación de estas políticas fue requisito fundamental para tener un lugar en la repartija del magro presupuesto universitario, mecanismo ante el cual las camarillas gobernantes se sumaron complacidas.

Otro mecanismo del arsenal elitizador fue la precarización de la educación secundaria. Por ejemplo, en la UNLP esto significó la disminución de los ingresantes provenientes de las escuelas públicas por los efectos de desfinanciamiento crónico del traspaso de los colegios dependientes del Ministerio de Educación de la Nación al ámbito de la provincia a partir de 1993.

Todo esto, se suma a aquellos mecanismos permanentes de segregación, tanto económicos, como sociales y culturales, del propio capitalismo.

Contra la “diversificación” de carreras “cortas” para los hijos de los trabajadores y de los desocupados, y carreras “largas” para los que puedan sortear sus múltiples mecanismos de segregación social.

Defendamos el derecho universal a una educación integral que supere el “adiestramiento técnico” y permita el acceso a la cultura y a la ciencia para las grandes mayorías.

- Abajo los cupos y todos los mecanismos “pedagógicos” y económicos que limitan el ingreso a la universidad.

- Por el ingreso directo e irrestricto a la universidad y cursos de apoyo extracurriculares para quienes los quieran tomar.

- Por becas para los hijos de los trabajadores y los desocupados, y jornada laboral reducida con igual salario para quienes quieran estudiar en la universidad.

- Por provisión gratuita de los materiales de estudio.

- Por comedores estudiantiles.

- No a la degradación de la educación primaria y secundaria, verdadero filtro preuniversitario.

- Abajo la Ley Federal de Educación. Por un salario docente igual a la canasta familiar. Por el aumento inmediato del presupuesto de la educación básica del 8% del PBI en base al no pago de la deuda externa.

Incentivos para la investigación o prebendas para la estratificación

Si durante los ’90 el ascendente de la ideología privatista, de la mano de la convertibilidad y el auge del consumo de los sectores más privilegiados de las clases medias, sirvió para avanzar en la entrega del país aplastando resistencias de la mano de burócratas y comisionistas, la universidad no fue ajena a esta ofensiva burguesa.

Este contexto general, relevante en sí mismo para la implementación de las reformas de mercado en la Universidad, tuvo a su interior mecanismos precisos cuyo lema fue: “a cada quien su mecanismo de cooptación”.

Para llevar adelante esta máxima se crea en 1993 el Estado Mayor de la avanzada mercantilista sobre la universidad, la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU). Su primera misión fue cooptar a la elite profesoral que monopolizaba y monopoliza los organismos de gobierno de la universidad; el mecanismo privilegiado fue el Programa de Incentivos a los Docentes Investigadores.

Este Programa logró doblegar las resistencias iniciales de las camarillas gobernantes de las universidades nacionales, empezando por el Consejo Interuniversitario Nacional, hasta llegar a incluir a poco más de 20.000 docentes a nivel nacional, configurando una primera estratificación entre los que acceden a los incentivos – que suman a sueldos que en algunos casos llegan a los $3.000 -, por un lado, y más del 85% de los docentes que se ven obligados a vivir con salarios que están por debajo de la línea de pobreza, por el otro. Sin hablar de la gran cantidad de docentes en facultades de todo el país que trabajan sin percibir ningún salario: los llamados “ad honorem”.

Pero para un proyecto tan reaccionario como elitizar la educación superior y ponerla al servicio de los intereses del mercado, esta primera división no es suficiente. Dentro de los que pueden acceder a los incentivos se operó una segunda división, donde las categorías más altas -y por ende con una renta superior- son monopolizadas por quienes tienen ya rentas de dedicación exclusiva, que no por casualidad son en su gran mayoría profesores titulares concursados y por lo tanto miembros de la casta que acapara los más importantes cargos de gobierno de la universidad.

La “objetividad” de los criterios para pertenecer a la casta superior, que a su vez se combinan con éxito con el mayor de los clientelismos políticos, deja bastante que desear. El hecho de ocupar un cargo de rector o de profesor titular “vale más” que el aporte científico o artístico que alguien pueda hacer. Un criterio de excelencia sin duda bastante burocrático, donde, a partir de la grilla de evaluación diseñada por el CIN, un profesor titular que hubiese sido rector dejaría opacado al mismísimo Einstein que sería caratulado como de tercera categoría.

Pertenecer tiene sus privilegios. Los que ocupan altos cargos de gestión y/o son profesores titulares concentran poder político, rentas, acceso al financiamiento, viajes a congresos, etc. que a su vez les permiten obtener más puntos, que a su vez les dan más acceso al poder político, a las rentas, al financiamiento, a los congresos, etc.

Como cualquier casta los mecanismos de promoción de nuevos miembros quedan supeditados al beneplácito de los más beneficiados dentro de los más beneficiados, a saber: los miembros del aristocrático Banco de Evaluadores.

- Basta de docentes de primera y de segunda. Ningún docente sin salario.

- Por un aumento salarial de emergencia para docentes y no-docentes hasta cubrir los costos de la canasta familiar para el cargo testigo.

- No al uso de los incentivos como prebendas para una elite.

- Por un presupuesto universal para ciencia y técnica. Por el libre ejercicio de la actividad científica.

Ciencias sociales y humanidades, ¿un silencio cuantificable?

La ofensiva burguesa de los ’90 sobre las conquistas de los trabajadores y el pueblo creó sus apologistas profesionales. No los buscó, salvo excepciones, en la universidad pública. Toda una pléyade de periodistas y técnicos sociales perfeccionados en las universidades yanquis sirvieron de escribas y animadores televisivos para convencer de que el hambre y la entrega eran síntomas del acceso al “primer mundo”.

Las ciencias sociales y las humanísticas en general fueron llamadas a silencio, con eso bastaba. Mientras tanto en los manuales del Banco Mundial las ciencias sociales eran identificadas con el positivismo jurídico, el marginalismo económico, la mercadotecnia, y la administración, tanto de empresas como de “recursos humanos”.

En el terreno de las “ciencias blandas” la política no se diferenció mucho de la que se tuvo hacía las “ciencias duras”, a saber: incentivos para estratificar al cuerpo docente entre aquellos que cobran salarios de miseria y una elite destinataria de incentivos, viajes a congresos, publicaciones, etc. que garantice mantener el silencio cómplice en las diferentes disciplinas.

La gran diferencia fue que mientras en las “ciencias duras” los incentivos, puntajes, y categorización eran una práctica antediluviana que durante los ’90 vino a consolidar a grupos privilegiados preexistentes, en las ciencias sociales y humanísticas fue un fenómeno nuevo que vino a crear un nuevo grupo de investigadores, una suerte de “nuevos ricos” que se sumó a los “ricos de cuna” de las cúpulas del CONICET.

No es de extrañar que en este marco el “pensamiento único”, llamado a proscribir cualquier idea que cuestione el capitalismo, haya desembarcado en la Argentina. La ideología de que con la democracia burguesa “se come, se cura y se educa” atravesó todos los análisis de todas las disciplinas como intento de desterrar cualquier vestigio de la idea de revolución. El ascenso revolucionario de los ’70 fue estigmatizado como ejemplo de barbarismo social, o en el mejor de los casos como un período de heroísmo pasado de moda. La “calidad” y la “eficiencia” proclamadas por la LES se tradujeron en las humanidades como silencio y amnesia.

Junto con el “pensamiento único” florecieron las cátedras únicas, en las que conceptos como “lucha de clases” y “clase obrera” fueron relegados al cajón de los recuerdos, y el marxismo proscrito o descuartizado hasta hacer irreconocible su misma sombra. En este sentido, la cátedra de Romero en Historia de la UBA es un triste emblema, que ante el “osado” surgimiento de una cátedra paralela logró obtener el apoyo de lo más consagrado de la intelectualidad local, pero no pudo mantener más que una minoría de su anterior alumnado cautivo.

En la actualidad, los relevos de la era “K” llegan de la mano de un importante sector de intelectuales entre los que cuentan Horacio González, Nicolás Casullo y José Pablo Feinman, que se han transformado en apologistas de las bondades “nacionales y populares” del superavit fiscal y los acuerdos con el FMI. Mientras aceptan cargos en la Biblioteca Nacional, o incluso de secretarios del gobierno, como el caso de José Nun, callan ante la entrega del país al imperialismo y la represión a trabajadores y luchadores.

El fin del silencio cómplice no puede llegar de la mano de estos intelectuales, ni con las utopías reformistas como el “Plan Fénix” o el Proyecto “Mariano Moreno” de la UBA. Un cuestionamiento de raíz a la universidad de la LES en este terreno solo puede venir de la mano de una nueva intelectualidad que traiga a la lucha de ideas todo aquello que la LES proscribió empezando por los conceptos de “clase obrera” y “lucha de clases”, para recuperar frente a la historia oficial de la democracia burguesa como destino final, la verdadera historia de lucha de la clase obrera y la idea de la revolución social.

- Basta de “pensamiento único” y discriminación ideológica en las universidades.

- Por la libertad de cátedra y cátedras paralelas contra la ideología oficial.

- Basta de intelectuales cómplices de la burguesía.

- Por una intelectualidad marxista junto a la clase trabajadora.

Un régimen feudal en la universidad

¿Cómo la elite profesoral que concentra las prebendas de la LES garantizó y garantiza el vaciamiento de la universidad desde adentro?

El ejemplo de la UBA es ilustrativo. Según datos del Censo del año 2000, de un total de 7.361 Profesores Titulares y Adjuntos sólo el 50% -aproximadamente- estaba concursado y tenía derecho al voto en el claustro de Profesores para el Consejo Superior y los Consejos Directivos de las Facultades. Lo que significaba que un puñado de 3.700 Profesores tenían mayor representación (50% más) en los órganos de gobierno que 253.260 estudiantes. Por si esto fuera poco, la mayoría de los docentes, en la actualidad 21.538, votan como “graduados”, y los 10.000 no-docentes que trabajan en la universidad no existen para el régimen.

Desde aquel entonces esta situación se profundizó, según el Censo 2004 de la UBA, hoy la proporción de los Profesores Titulares y Adjuntos se ha reducido casi un 10%, concentrando aun más los derechos políticos dentro del régimen universitario. Esto no podría ser de otra forma, ya que los concursos son manipulados por los mismos que ya están concursados para cuidar que no haya ningún nuevo “miembro” que perturbe los pactos establecidos.

Pero estas camarillas oligárquicas no actuaron en soledad. Contaron con el apoyo incondicional de la dirección estudiantil de la Franja Morada. Esta sociedad fue decisiva para bloquear y desviar las luchas estudiantiles contra los ataques privatistas, como lo hizo en la UBA la impresentable dupla Schuberoff – Franja Morada en el 95´ y el 99´.

A fines de los ’90 el retroceso de la Franja Morada debilitó el poder de las camarillas. Sin embargo, salvo excepciones como la elección directa del director de la carrera de sociología (UBA), el conflicto en el Comahue, y más recientemente en la UNP, las camarillas gobernantes lograron conservar casi intacto el “statu quo” en la universidad. Para esto se basaron en los elementos más conservadores de amplios sectores de los estudiantes, que a pesar de la degradación de los títulos, y el meteórico aumento del desempleo y la precariedad laboral entre los egresados universitarios, siguen priorizando la posibilidad de tener un acceso privilegiado al mercado de trabajo mediante un diploma.

La utilización “activa” de estos aspectos conservadores ya la empezamos a ver en el conflicto del Comahue, reflejada en la organización de los “Autoconvocados” que aglutinó a estudiantes para la defensa de las acreditaciones de la CONEAU y el ingreso restrictivo.

- Abajo el voto ponderado de la elite profesoral.

- Elección directa de todas las autoridades universitarias, una persona un voto.

- Basta de gobierno oligárquico de las camarillas.

- Cogobierno docente, no docente, estudiantil, con mayoría estudiantil y claustro único docente.

- No a los pactos corporativos.

- Por un movimiento estudiantil independiente de las camarillas profesorales.

¿Cómo luchar para derrotar a la LES?

La Franja Morada, dirección hegemónica del movimiento estudiantil desde la dictadura hasta finales de los ’90, fue un ejemplo de como moldear las organizaciones del movimiento estudiantil a imagen y semejanza del proyecto burgués mercantilista para la educación superior. Su vinculación orgánica con el sector mayoritario de lo más encumbrado de la elite profesoral los hizo participar de sus beneficios.

Coherentes con esta situación se encargaron de vaciar de cualquier contenido las organizaciones estudiantiles convirtiéndolas en centros de servicios. Las fotocopiadoras, los bares, el turismo estudiantil eran algunos de los rubros más relevantes cuya gestión se proponían plebiscitar una vez al año en las elecciones. Las ganancias asociadas a los diferentes espacios sirvieron para rentar un aparato nacional acorde al “espíritu de época” sellando una verdadera identidad de intereses entre las camarillas profesorales gobernantes de la universidad y dirección estudiantil.

En este marco fue que en la lucha del ’95 contra la sanción de la LES, que incluyó piquetes estudiantiles para impedir que los diputados sancionen la ley, tomas activas como la de 17 días en la universidad del Comhue, cientos de estudiantes apedreando el Parlamento, marchas a la comisarías y juzgados para liberar a los estudiantes detenidos, y movilizaciones de miles en todo el país, la Franja Morada logró que se impusiera su política de “consensuar” la ley con el gobierno en el parlamento.

Hoy las camarillas gobernantes que concentran rentas privilegiadas y el poder político en la universidad, junto con el Banco Mundial y la burguesía local intentan avanzar en la aplicación de la LES. Para esto cuentan con la venia del gobierno Kirchner y su secretario de políticas universitarias, Pugliese, que apuestan a mantener el “statu quo” de la Universidad de la LES dejando actuar a “la mano invisible” del mercado, o a lo sumo haciendo alguna reforma menor para mantener las apariencias.

La Franja Morada, continuando con su política del ’95, hoy presenta en el parlamento su proyecto de reforma cosmética de la LES queriéndonos hacer repetir la experiencia del ’95. En esta política no está sola la Franja Morada. La CEPA, junto con cómplices de la destrucción de la educación pública como Marta Maffei entre otros diputados burgueses, de la mano del presidente de la UNLP, el radical Aspiazu, la rectora sobischista Pechén y el reconvertido decano Salgado de la UNCo, reunidos en el “Foro Educativo”, preparan su propia reforma bajo el lema: “cambiar algo para que nada cambie”.

Luchemos por la Anulación de la LES

Debemos decir claramente quienes aspiran a reformar la LES no buscan más que “cambiar algo para que nada cambie” en la Universidad, es decir: conservar la universidad actual tal cual es. En el caso de la derogación esta sólo permite detener el avance de la LES pero no desandar el largo camino recorrido durante una década.

Hoy el único camino para dar por tierra con la decadencia de la universidad pública es pelear por la Anulación de la LES. Esto es, no solo detener su marcha privatista y elitizante, sino eliminar de una vez por todas su nefastos legado de títulos de grado devaluados, posgrados pagos, carreras moldeadas por las grandes empresas, poder de camarillas, prebendas, etc.

Contra las estrategias que proponen reformas cosméticas para volver a llevar al movimiento estudiantil a la encerrona del ‘95 tenemos que luchar por Anular la LES e imponer un Congreso Constituyente Universitario Nacional con mayoría estudiantil y elección directa de los delegados donde participen las organizaciones combativas del movimiento obrero y popular que termine de una vez por todas con la decadente universidad de la LES y siente las bases de una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

Construir Centros y Federaciones militantes

Frente a este panorama, a diferencia del ’95 en el movimiento estudiantil se han fortalecido federaciones independientes de la Franja como la FUC, y recuperado importantes federaciones como la FUBA y FUP.

Sin embargo, aún no ha habido una ruptura radical con el legado de la Franja Morada, reflejado en los aspectos de continuidad que se mantienen de los Centros y Federaciones moldeados por la Franja, y por ende funcionales a la Universidad de la LES contra la que nos proponemos luchar… y esta vez triunfar.

En este sentido, el caso paradigmático dentro de las federaciones recuperadas es la Federación Universitaria de Buenos Aires, dirigida por el Frente 20 de diciembre (PO, MST, Evet, Patria Libre) desde finales de 2001 que aún mantiene la monstruosa estructura de “centros de servicios” heredada de la Franja, donde mediante las ganancias del aparato de fotocopiadoras más grande del país, el del CBC, mantiene una estructura de decenas de militantes rentados.

Este empeño en mantener las fotocopiadoras contrasta con la poca iniciativa para impulsar instancias democráticas de autoorganización estudiantil como asambleas y cuerpos de delegados. Sin ir más lejos los congresos realizados por la Federación, a excepción de uno en el 2003, no se han diferenciado en nada de los que organizaba la Franja Morada donde la única discusión consiste en la rosca de los cargos y las fechas de convocatoria oscilan entre navidad y año nuevo. En este sentido es preocupante que el año pasado y hasta la fecha ni siquiera haya habido un “congreso” de estas características, ni siquiera una fecha cierta de convocatoria.

Es necesario dar la voz de alarma, no podemos derrotar verdaderamente a la LES sin romper totalmente con las formas organizativas de las que la Franja se valió para llevar a la derrota la lucha del `95. Es fundamental transformar las Federaciones arrancadas a la Franja en verdaderas Federaciones militantes que sean herramientas políticas de lucha del movimiento estudiantil. Para esto es necesaria la separación de los espacios de gestión (como fotocopiadoras, bares, etc.) de la dirección política de las mismas. Las agrupaciones que las dirigen no deben tener ningún militante rentado en los aparatos de gestión, ya que estas rentas representan el fundamento material de una actitud conservadora frente a los “centros de servicios” creados por la Franja.

Desde En Clave Roja venimos dando esta batalla tanto desde la presidencia del Centro de Filosofía de Córdoba, como dentro el frente Oktubre en la presidencia del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales de la UBA. En este último nos enfrentamos con la oposición de PO, MST, y otros compañeros que en la asamblea de la facultad votaron en contra de separar los espacios de gestión de la dirección política y de abandonar sus cargos rentados en las fotocopiadoras, cuestión que efectivizamos en lo que hace a nuestra agrupación.

Para construir Centros y Federaciones militantes tenemos que partir de lo más avanzado que dio el movimiento estudiantil en este sentido, desde la Interfacultades del ’99 que intentó disputarle a la Franja Morada la dirección del movimiento estudiantil mediante la autoorganización y la coordinación desde las bases de las diferentes facultades, o más recientemente la Interfacultades del Comahue que permitió el año pasado obtener una importante victoria del movimiento estudiantil de la UNCo frente a la camarilla de la rectora Pechén.

Desde el movimiento estudiantil tenemos que tomar el ejemplo de los trabajadores del Subte, de LAFSA, del Garraham, que protagonizaron recientes luchas. Como están demostrando los trabajadores, la organización desde las bases en cuerpos de delegados es el único mecanismo para sostener luchas duras como la necesaria para la anulación de la LES. Para la cual tendremos que derrotar a la burocracia estudiantil de la Franja, y a todas las agrupaciones que representan a los partidos patronales en la universidad que querrán llevarnos a la derrota como en el ‘95.

Para refundar las organizaciones del movimiento estudiantil desterrando todos los vestigios de burocratismo y clientelismo heredados de la Franja es necesario que las direcciones actuales de las federaciones universitarias, empezando por las que participarán del Encuentro de Estudiantes del 21 de abril organicen Congresos Estatuyentes en todas las Federaciones con delegados elegidos en asambleas por facultad.

Es necesario que el Encuentro de Estudiantes de un primer paso en este sentido creando una mesa nacional de Centros, Federaciones y agrupaciones para darle continuidad, cuya tarea principal sea organizar un próximo encuentro con delegados por facultad elegidos en asamblea.

Romper con el abstencionismo ideológico

La contrapartida ideológica de los centros de servicios moldeados por la Franja, fue el vaciamiento ideológico del movimiento estudiantil al que concebían como apéndice de las camarillas profesorales que eran las que legítimamente debían hacer ideología. El movimiento estudiantil era llamado a “tomar apuntes” y contentarse con la “democracia a secas” con la que supuestamente se “comía, se curaba, y se educaba”. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 representaron un gran revés para esta ideología, que sin embargo sigue siendo mayoritaria en el movimiento estudiantil.

Tampoco en este aspecto se ha avanzado aún frente al legado del radicalismo, todavía ningún Centro o Federación ha intentado romper con esta tradición que ya lleva más de dos décadas. En este sentido tenemos ejemplos históricos como la editorial EUDECOR fundada a mediados de los ’60 por la Federación Universitaria de Córdoba que emprendió la publicación de libros de autores marxistas para fomentar el debate de ideas frente la ideología del gorilismo oficial.

Desde su surgimiento En Clave Roja combate desde el marxismo revolucionario tanto a la ideología oficial generada en la universidad que hace apología del orden capitalista como a sus variantes reformistas, por eso hacemos la Cátedra Libre Karl Marx desde hace 8 años en todo el país, la revista Lucha de Clases, e impulsamos el Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx” recientemente fundado.

Es necesario que las organizaciones del movimiento estudiantil abandonen el abstencionismo en esta batalla. Tenemos que impulsar desde cada Centro y Federación revistas de debate contra la ideología burguesa de las universidades. A su vez, contra la proscripción del “mercado editorial”, las organizaciones del movimiento estudiantil, como en la FUC en los ’60, tienen que tomar en sus manos la tarea de reedición económica de las obras de los autores socialistas que la academia veta.

Forjar la unidad obrero-estudiantil, pelear por un pacto Obrero-Universitario

En esto el movimiento estudiantil, a diferencia del ’95, tiene hoy un gran punto de apoyo: el movimiento obrero que sale a la lucha. Desde finales del año pasado con la lucha de los trabajadores del subterráneo, que logró un importante triunfo e impuso un piso de $1600 para al reclamo salarial, las luchas obreras se suceden sin solución de continuidad. Recientemente la lucha del Hospital Garrahan, de los trabajadores de LAFSA, en la capital; de los docentes en Salta; en el Gran Buenos Aires los obreros Astillero Río Santiago y los trabajadores de la salud, estos últimos también en lucha en Neuquén; en Chubut, la durísima lucha de los pesqueros. A su vez, los nuevos sectores que salen a la lucha se encuentran con bastiones de la vanguardia obrera que siguen protagonizando luchas ejemplares como los trabajadores de cerámica Zanon.

Como denominador común en estas luchas, vemos a un movimiento obrero que se autoorganiza frente a la burocracia (tanto de la CGT como de la CTA), en cuerpos de delegados y asambleas, y comienza a dar pasos históricos en la coordinación como el Encuentro Obrero realizado el 2 de abril en Buenos Aires, la huelga solidaria del Subte por LAFSA y el Garraham, o el reciente acto unitario del 1º de mayo pasado.

A esto se suma en la universidad la lucha que vienen protagonizando la CONADU y la CONADU histórica con el paro escalonado cuya exitosa primera jornada demostró la predisposición a la lucha de los docentes universitarios.

Estos no son hechos menores, la clase obrera que sale a lucha debe ser el principal aliado del movimiento estudiantil en la lucha contra la Universidad de las grandes patronales, de la elitización y la ideología de mercado y por la defensa de una educación pública, gratuita y de alto nivel científico contra las camarillas profesorales que concentran las prebendas y los cargos en la universidad. Un indicio de esta unidad se dio en la reciente lucha del Comahue donde los obreros de Zanon acompañaron a los estudiantes a la sesión del Consejo Superior en la que se impuso la votación contra las acreditaciones en la CONEAU.

Al mismo tiempo es necesario, y por eso luchamos desde En Clave ROJA, que una fracción del movimiento estudiantil se una a la lucha de la clase obrera contra los patrones, el gobierno y el imperialismo, en el camino de la lucha anticapitalista por una sociedad sin explotados ni explotadores. En este camino, luchamos por forjar un verdadero Pacto Obrero Universitario con las organizaciones combativas y democráticas de los trabajadores, para poner todos los recursos científicos, intelectuales y materiales, al servicio de desarrollar la lucha independiente y revolucionaria de la clase trabajadora.

A 10 años de la promulgación de la LES, queremos dejar bien en claro que luchamos por profundizar el camino de unidad entre el movimiento estudiantil y las auspiciosas luchas obreras que vemos día a día. Queremos retomar las banderas de la unidad obrero-estudiantil del Mayo francés y del Cordobazo, empezando por rodear de solidaridad las luchas que está dando el movimiento obrero, y llegando a organizar acciones y conquistar organismos comunes para luchar contra el “capitalismo en serio” de Kirchner, que se construye sobre la devaluación del salario obrero, la esclavitud capitalista, y la entrega nacional al imperialismo.

- Por la Anulación de de la LES

- Luchemos por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo

Agrupación Nacional Universitaria

En Clave ROJA

(PTS-independientes)

Construir fuertes agrupaciones clasistas en la clase trabajadora

Reproducimos la Editorial II de La Verdad Obrera que salio hoy ( N° 500!!!).

En este numero  Fredy Lizarrague , Jonatan Ros plantean las batallas que desde el PTS venimos impulsando en el movimiento obrero frente a los cambios políticos que viene habiendo tanto por “arriba” como por “abajo”.

En su campaña por la reelección en 2011, uno de los lemas de CFK fue el “nunca menos”, aunque ni bien asumió comenzó a implementar “sintonía fina”. Con el primero quería decir que los trabajadores y el pueblo no iban a retroceder de las “conquistas” de los gobiernos K. Con lo segundo admitía que se trataba de un ajuste pero “fino”, negando en los hechos que el “Nunca Menos” sería verdad. Lo cierto fue que las paritarias fueron menores que otros años, el impuesto a las ganancias involucró a cada vez más trabajadores y Cristina impulsó la Ley pro-empresarial de las ART. En “sintonía gruesa” con este giro se alió con lo peor de la burocracia sindical, los gordos menemistas (pág. 2). Se pone fin a muchos años de avances evolutivos de los trabajadores en blanco (salvo años de recesión como 2009) que tuvieron que esperar todo el período K para llegar al mismo poder adquisitivo que tenían en 2001, antes de la devaluación de Duhalde, la UIA y Moyano. En estos años se dio una recomposición de los sindicatos que se expresó centralmente en el peso logrado por el moyanismo y dio lugar al surgimiento del llamado “sindicalismo de base” como expresión combativa, minoritaria pero significativa, del odio persistente a la burocracia. Cuando en este período la patronal quiso avanzar sobre los trabajadores, como fue el caso de Kraft en 2009, fueron derrotados. La imposibilidad de seguir logrando “conquistas” (sobre todo salariales, ya que las condiciones de trabajo de los ’90 no cambiaron) con luchas no radicalizadas viene abriendo una nueva situación en la clase trabajadora, sobre todo en sus sectores de vanguardia. La nueva ubicación del gobierno y la burocracia hace que existan luchas, pero no ascenso generalizado porque no hay grandes ataques directos y lograron imponer cierto conservadurismo de “defender lo que hay”. Al mismo tiempo, la ruptura del moyanismo con el gobierno generó una mayor politización y expresa de alguna manera un inicio de ruptura de sectores de la clase obrera con el gobierno, que el propio Moyano quiere contener dentro de una variante del peronismo. Moyano juega con “unidades” y “coqueteos” que van desde la izquierda hasta la derecha de Macri. Habrá que ver si finalmente se convoca el paro de Moyano y Micheli y para cuándo, y que consecuencias trae. Allí deberán intervenir las internas antiburocráticas con una política independiente. Lo que es seguro es que el paro, si se hace, mostrará una acción política de sectores de la clase obrera. En este marco, los sectores avanzados deben darse una nueva orientación, ya que el proceso de debate y lucha política que puede dar origen a un amplio sector de izquierda ha pasado a ser más dinámico en la clase trabajadora que las luchas económicas (contra las patronales y la burocracia). En la etapa anterior, la primera tarea era la organización amplia del activismo (los compañeros más decididos y luchadores) en los lugares donde se había logrado conquistar internas o delegados independientes. Cada vez que hay luchas sigue siendo nuestra obligación organizarlas de forma amplia y democrática, porque es en la acción, en la pelea, donde se prueban y se foguean los sectores de vanguardia. La organización del activismo era el motor para el avance de los sectores más decididos de la clase obrera. Con parte de ese activismo impulsamos agrupaciones referenciadas con el periódico obrero “Nuestra Lucha” (que editamos junto con los compañeros de Zanon), muchos militaron la campaña electoral del FIT y la difusión de las consignas “por sindicatos sin burócratas” y “por un Partido de Trabajadores sin patrones” votadas en la Conferencia de Ferro del PTS. Ahora, mientras seguimos impulsando las luchas, por más mínimas que sean y la participación en toda acción progresiva que convoquen las direcciones sindicales, mientras continuamos alentando la elección de delegados y la defensa de las internas antiburocráticas, queremos poner en el centro la tarea de construir fuertes agrupaciones clasistas, político-sindicales, que sean pasos en la perspectiva de construir un “partido de trabajadores sin patrones” y que nos permitan conquistar una verdadera red militante de trabajadores conscientes, que serán claves en las futuras oleadas de luchas que inevitablemente vendrán para derrotar a los capitalistas. La participación en las elecciones nacionales debe estar al servicio de este verdadero desafío, pero no puede ser al revés, como quiere la burguesía (y Moyano): que todo proceso político de los trabajadores tenga como única expresión la electoral, negando la construcción de organizaciones políticas independientes de la clase trabajadora (agrupaciones, partido). Se trata de conquistar nuevas camadas de dirigentes, cuadros y militantes obreros clasistas que se propongan grandes objetivos. Recuperar los sindicatos de manos de la burocracia, porque en el escenario que vendrá de mayores enfrentamientos y crisis no será posible entrar en combate con las direcciones actuales totalmente corrompidas. Unir las filas de los explotados y oprimidos, tanto entre los propios trabajadores, como con las luchas y organizaciones de las mujeres y la juventud trabajadora y estudiantil (impulsando para ello movimientos de mujeres y contra la precarización). Las agrupaciones clasistas enfrentan al gobierno desde una posición independiente de la oposición patronal “cacerolera”. Estamos en un momento de cambio político más que sindical por parte de los trabajadores y el propio Moyano plantea la necesidad de que los trabajadores hagan política, aunque lo hace para poner su peso al servicio de Scioli o algún otro del PJ. Los clasistas organizados queremos decir con más fuerza que con esta dirección de los sindicatos y con gobiernos patronales, la situación de la clase obrera no podrá mejorar más allá de límites muy estrechos y, por el contrario, nos harán pagar su crisis. De manera continua se suceden hechos nacionales de importancia que afectan a todas las clases y se necesitan agrupaciones fuertes para que los clasistas puedan pelear sus posiciones independientes frente a los principales acontecimientos políticos como la votación de la Ley de ART o el posible paro de Moyano y Micheli. En la alimentación, en gráficos, aeronáuticos, docentes, en el neumático, ceramistas, ferroviarios, en el subte, judiciales, jaboneros, estatales, metalmecánicos y metalúrgicos; el PTS impulsa agrupaciones de este tipo en común con compañeros independientes que militan y las dirijen conjuntamente con nuestros militantes de forma democrática. Impulsamos boletines por gremio para llegar con nuestras ideas a miles de trabajadores. Si no hacemos esto, no estaremos combatiendo los proyectos políticos opositores pro-patronales, ni nos preparamos para saltos en la crisis y grandes luchas donde se necesitarán obreros conscientes, con peso en las fábricas y establecimientos. Queremos preparar así las condiciones para los futuros combates.

Principios de clase y frente único
Las agrupaciones deberán buscar el frente único y la lucha por los principios de clase. Recientemente fuimos parte del gran triunfo antiburocrático en las elecciones de ATEN (docentes) contra la burocracia K en Neuquén, tanto a nivel provincial como en las principales seccionales. El triunfo del FURA puede anticipar una crisis de la burocracia docente en todo el país que se hizo oficialista hasta la médula y hoy puede pagar la decadencia del kirchnerismo. A su vez, está planteada ahora la unidad con los sectores clasistas de la provincia como los ceramistas que los apoyaron y el desarrollo de una oposición antiburocrática e independiente de todos los bandos patronales en todo el país. Al mismo tiempo nuestro partido fue parte de la Lista 2 “Desde las Bases” en aeronáuticos, que obtuvo el 30% de los votos en Aeroparque donde la Agrupación “El Despegue” tiene concentrada su fuerza (págs. centrales).

A su vez, una batalla por los principios fue la que dimos en Fate la semana pasada. Allí la Seccional San Fernando del SUTNA alineada con la CTA-Micheli puso un candidato, militante del MST, en el sector de Ingeniería donde es delegado nuestro compañero Victor Ottoboni que tiene dos juicios de desafuero en su contra. Sabían que si Victor perdía los fueros iba a ser echado. Decenas de dirigentes obreros del país entregaron una carta a la Seccional y a la CTA planteándoles la necesidad de tener una política de principios y solidaridad de clase retirando su candidato. Ellos no lo hicieron y fueron derrotados porque la elección del sector la volvió a ganar Ottoboni. Los delegados michelistas retrocedieron en Fate donde avanzó la burocracia de Wasiejko-Yasky por un lado y por otro los sectores independientes y de izquierda que se constituyeron en la primera minoría del Cuerpo de Delegados (págs. centrales). El giro a la derecha de los K, su unidad con la burocracia menemista, el creciente descontento obrero y popular, abren un nuevo escenario más favorable para el desarrollo de una izquierda de los trabajadores, si es que sabemos adecuar nuestra política y tácticas a esta nueva situación. Nos proponemos de esta forma nuevos desafíos a la altura del momento que se está abriendo y de lo que vendrá.

LA POSICIÓN DE LA IZQUIERDA FRENTE AL “CACEROLAZO” DEL 8N

LA POSICIÓN DE LA IZQUIERDA FRENTE AL “CACEROLAZO” DEL 8N

Christian Castillo: “Ni con el gobierno ni con la oposición patronal”

Fecha: Miércoles 7 de noviembre de 2012

(PTS, 7/11) Con respecto al debate originado por la convocatoria a un”cacerolazo nacional” el día de mañana, el dirigente nacional del PTS y ex candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda Christian Castillo remarcó que “el PTS no está ni con el gobierno kirchnerista ni con la oposición patronal que promueve el cacerolazo: reclamamos a las centrales obreras y todos los sindicatos un paro nacional activo como inicio de un verdadero plan de lucha por las múltiples y acuciantes demandas del pueblo trabajador”.

“Como venimos denunciando desde la izquierda, sobran motivos para movilizarse y luchar contra este gobierno que, aunque tenga retórica antineoliberal, sigue dándole prebendas a la corrompida burocracia sindical, mantiene extranjerizada la economía y sigue aplicando en forma creciente el impuesto al salario sancionado durante la presidencia de De la Rúa, afectando cada vez a más trabajadores. Sobran motivos para movilizarnos contra la precarización laboral, uno de los pilares del ’modelo’ K. La recientemente sancionada Ley de ART no tiene nada que envidiarle a aquella diseñada por Domingo Cavallo en los 90. Asimismo, este gobierno, más allá de sus discursos, profundizó la criminalización de la protesta social. A través del secretario de Seguridad, el teniente coronel Sergio Berni, reprime a los trabajadores que se movilizan legítimamente para defender sus derechos, mientras continúa en pie todo el entramado de espionaje e infiltración contra las organizaciones obreras y populares de Gendarmería Nacional (Proyecto X). Este gobierno sancionó a pedido del Pentágono y el Departamento de Estado de EE. UU. las llamadas leyes antiterroristas, que reformaron el Código Penal poniendo a los luchadores y sus organizaciones sociales y políticas en la mira de la Justicia para imputarlas por “terrorismo”, como ya ha sucedido con los ambientalistas que luchan contra la minería a cielo abierto en Catamarca”.

“Sin embargo, nada de esto se escuchará en las calles el próximo 8 de noviembre en el cacerolazo fomentado por grandes corporaciones empresariales, la cúpula de la Iglesia Católica y el apoyo explícito de políticos patronales de derecha como Macri, De la Sota y Carrió. Entre las principales consignas de los convocantes prácticamente no se habla de las demandas más profundas de los trabajadores y el pueblo y no se critica a los políticos patronales que alientan la movilización. Por lo tanto es una acción completamente funcional a la oposición patronal. Por eso el PTS en el Frente de Izquierda NO participará de este evento”.

“Por el contrario, sostenemos que los trabajadores deben luchar por sus propias demandas y las del pueblo pobre, en forma totalmente independiente de los políticos y grupos patronales. Es necesario que la CGT de Moyano y la CTA de Micheli convoquen en lo inmediato a un paro nacional activo, con piquetes y cortes de ruta, que se prepare con asambleas en todos los lugares de trabajo. Eliminación de todo impuesto al salario para los trabajadores convencionados. Pase a planta permanente de todos los precarizados. Universalización de las asignaciones familiares para todos los trabajadores. Derogación de la Ley de ART. Basta de criminalizar la protesta: desprocesamiento de todos los luchadores. Derogación de las leyes antiterroristas”.

 

Secretaría de Prensa del PTS

Blaquier, Berni y Boudou. De la “triple B” a “los 3 B” del gobierno nacional

Ya desde hace tiempo en la política nacional algunos de los temas que mas discusiones vienen fomentando la escritura tanto en blogs, como artículos e incluso libros son el carácter del kirchnerismo, su relación con la juventud y la militancia. Desde los post Apuntes sobre el poder real bajo el kirchnerismo y Del “Nac&Pop” a la restauración (leyendo desde Gramsci al kirchnerismo) algunos compañeros vienen aportando a pensar el carácter del Kirchnerismo, su rol luego de las jornadas del 2001 y el “poder real” sobre el cual descansa gobierno (no sin contradicciones). En uno de estos posts Matias Maiello decía que “podemos sintetizar la estructura del poder organizado del peronismo que sustenta al gobierno de Cristina como el gobierno de la “Triple B”: de la burocracia sindical, los barones (municipales y provinciales) y la Bonaerense (como exponente máximo del papel de las policías provinciales).

El post de hoy surgió como combinación de pensar que con la crisis de sucesión en el kirchnerismo, la ruptura con Moyano y la insubordinación que surgió desde Gendarmería (fuerza estrella de los K) la “triple B”, aunque sigue siendo el “poder real” del gobierno muestra cada vez más sus límites (crisis estratégica). En este marco cada vez es evidente la debilidad del gobierno kirchnerista para sostener un relato que tiene como uno de sus principales sostenes  un perfil “progresista”, que muestra al gobierno como punta de lanza en materia de DDH, y también un relato que muestra a Néstor y Cristina como los impulsores y fomentadores de una nueva “juventud militante”. Todo esto en una coyuntura donde el #8N y el #7D están presentes en todas las discusiones políticas, que sumado a la posibilidad de un paro convocado por Moyano/Micheli marcan prácticamente lo que será la agenda política de acá a fin de año, y, como hoy escribe Juan Dal Maso, con el telón de fondo que “tiene que ver con la forma que asume el peronismo en su relación con el movimiento obrero en esta situación histórica.”

Los limites de carne y hueso del progresismo K, y la militancia juvenil

Ayer entre la lectura de una nota titulada El campo de los explotados, del principal diario de la Korpo, que habla sobre “el rescate” 102 trabajadores que fueron liberados de un trabajo en condiciones de esclavitud en una empresa radicada en la localidad bonaerense de San Andrés de Giles (tierra cuyo intendente es un Barón K), escuchando el excelente trabajo de los Compañeros de Pateando el Tablero con una edición especial sobre la vida de los trabajadores del NOA, y mascando rabia mientras escuchaba estas historias de vida a la vez que brotaba entusiasmo, pensaba que hay otras “tres B”, o mejor dicho que existen “los tres B” que contradicen claramente el discurso “progre” del gobierno, pero de las cuales el kirchnerismo no solo no se avergüenza sino que son parte importante de su actualidad política y que hoy muestran en carne y hueso una parte de los limites que tienen los K para levantar una juventud militante que entusiasme a la juventud de manera más amplia que lo que hacen las organizaciones rejuntadas en “Unidos y Organizados”.

La primer B es Pedro Blaquier, quien el 20 de julio de 1976 comando a los militares en la detención y secuestro de 400 personas de los cuales 35 fueron desaparecidos (por eso está acusado por crímenes de lesa humanidad). Blaquier es todo un símbolo de los empresarios que la “juntan con pala” a los que tanto le gusta defender a Cristina. Por eso es que los favores materiales del kirchnerismo, como la exención de impuestos o la negativa de Carlos “amigo de Pedraza” Tomada a darle fueros sindicales a los delegados de Ledesma fueron varias veces retribuidos con las declaraciones del mismo Blaquier con “poemas”(¿?) y frases del estilo de “pocos gobiernos como el actual han defendido tanto a la industria nacional” o Por eso soy cristinista/y nada me hará cambiar/soy cristinista a rabiar/y un convencido activista”.

En todo caso el mito de la redistribución de la riqueza y la defensa de los trabajadores no solo cae con estadísticas sino escuchando las nefastas declaraciones de Pedro Blaquier y contrastándolas con las biografías de los trabajadores y trabajadoras que dejan su corta vida en los campos del genocida.

Partimos de definir que es una contradicción bancar “por izquierda” un gobierno que es defendido por empresarios como Blaquier  o De Mendiguren, ya que como todo el mundo sabe si ellos ganan son los trabajadores los que pierden por algún lado. Hoy la votación de la nueva ley de ART (con el apoyo del PRO) bien le vale a Cristina algo más que un poema.

La segunda B también tiene una ligazón bastante directa con Blaquier ya que si fue él quien dirigió la operación  del “apagón” de Ledesma su fuerza material fueron las FFAA. Y si el discurso kirchnerista intenta seducir a los jóvenes a la militancia con un discurso contra los genocidas del ´76 no se va muy lejos si vemos que hoy es Sergio Berni el Secretario de Seguridad. Para quienes no saben Berni es en el segundo gobierno de Cristina el encargado de empezar a aplicar la “sintonía Fina en las calles”, como lo ha demostrado bajando en helicóptero a la Panamericana para desalojar una de las tanto “nunca reprimidas” protestas de los trabajadores de la 60. Sergio Berni, quien por lo bajo, molesta bastante al progresismo K que sin embargo terminan bancado, fue parte del levantamiento carapintada de 1987 que finalizo con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Con progresistas así quién necesita a Macri para mantener el orden?

Entonces, vamos hilando, mientras el gobierno tiene como estandarte y les da “la pala y la plata” a empresarios y empresas que fueron cómplices e impulsores del genocidio de clase iniciado en el ´76 (podríamos hablar de las automotrices como otro caso emblemático) pone como encargado en las calles de la seguridad a un carapintada… Así nadie puede extrañarse del entramado entre la burocracia sindical y la policía en el asesinato de Mariano Ferreira, en la desaparición de Solano, o de Julio Lopez.

La última de las tres B, y que completa esta trilogía del discurso “progresista y Nac&Pop”, es Amado Boudu. Esté “nene bien” lejos de los barrios (salvo de Puerto Madero y Barrio Parque) y con una escuela política como dirigente de la UPAU de Mar del Plata (agrupación universitaria de derecha ligada a la UCéDe) probablemente exprese mucho mejor lo que realmente está tras el telón de fondo de la militancia en “unidos y Organizados”: carrerismo, venta de principios al mejor postor, y un discurso progresista que no resiste el menor archivo o análisis un poquito serio.

Desde ya que hoy existe un sector, no muy numeroso pero existente al fin, de jóvenes que militan en las organizaciones de “Unidos y Organizados” que “poniendo en la balanza lo bueno y lo malo” del gobierno comprando una supuesta batalla contra el neoliberalismo deciden ponerle el cuerpo a la política del gobierno de alguna u otra manera. Ahora, es más que claro que hay que tener una balanza un poco “adulterada” para pensarse como militante progresista (ni hablar de algo más) y ser un “unido y organizado” junto a estos personajes de las “tres B”.

En este sentido tomamos del post de Fernando Rosso, La juventud, la política y la obstinación reformista (ni buena, ni mala…simplemente incorregible), en debate con el nuevo libro de Natanson “¿Por qué los jóvenes están volviendo a la política? De los indignados a La Cámpora“, un pequeño extracto que dice: “Consumidores de poder, mucho más que hacedores, según una buena definición tomada de Martín Rodríguez. La repolitización de la juventud es mucho menos producto de la voluntad política del kirchnerismo, que de la etapa abierta por el 2001. Y los límites de las juventudes, tanto del alfonsinismo, como del kirchnerismo, están en el carácter de esos movimientos políticos: progresistas (según la definición pro-positiva de Natanson); y en tanto progresistas, conservadores (según nuestra definición).”

Son las “tres B” del “poder real” del kirchnerismo y en otro nivel “los tres B” que comentamos acá, como botón de muestra de lo endeble del discurso K para la construcción de una juventud militante que entusiasme a miles de jóvenes que hoy ven la militancia con “respeto” o interés y que los lleva a plantearse “¿por qué vale la pena militar?”.

Pero claramente que el kirchnerismo tenga grandes limites para forjar una juventud militante es solo un hándicap que hoy tenemos los jóvenes que abrazamos las ideas de la revolución bajo las banderas del trotskismo para avanzar mucho más, pero de ninguna manera quiere decir que los jóvenes que hoy militan de alguna u otra manera van a decantar por una opción revolucionaria.

Para que esto suceda el papel subjetivo que hoy intentamos llevar adelante desde la Juventud del PTS es un factor clave para que nos multipliquemos los que respondemos a la pregunta de “¿por qué vale la pena militar?” partiendo de sufrir y compartir el sufrimiento de lo insoportable que se hace la vida en los ingenios o en los talleres textiles, de ser los que dejamos la vida en las fabricas haciendo horas extras para poder llegar a fin de mes y entonces la vida poco vale porque no tenemos tiempo más que para recuperarnos de la jornada de trabajo y volver a la fabrica, porque somos las mujeres que peleamos por el derecho al aborto y contra el patriarcado pero desde una óptica de clase, o porque somos los estudiantes que nos solidarizamos con estas luchas y nos hermanamos con la clase trabajadora porque entendemos que es de esta clase que depende que el mundo sea otra cosa.

Porque se trata también de saber que la posibilidad de un mundo sin explotados ni explotadores no es un camino color rosa, pero tampoco es una utopía, como nos quieren hacer creer las patronales, el Estado y sus portavoces.

Porque hoy esas batallas son concreta y preparatorias para nuevos y cada vez mas grandes desafíos, y por eso levantamos el movimiento “Cosiendo conciencia”, un gran movimiento contra la precarización laboral y la discriminación que hoy existen especialmente en los talleres textiles; por eso damos la pelea en las fabricas, colegios y universidades por construir una juventud que tomes estas tareas entre tantas necesarias, Como por ejemplo lo hicimos hoy presentando (Junto con el espacio Memoria, Verdad y Justicia) una denuncia contra el Secretario del Seguridad Berni por los delitos cometidos contra los compañeros detenidos y privados de su libertad en el ex centro clandestino de detención Campo de Mayo el día 30 de agosto de 2012. Es necesario levantar frentes únicos que salgamos a enfrentar el giro a derecha del gobierno que quedo claramente expresado con “proyecto X”, con la serie de represiones que viene habiendo a los trabajadores que salen a luchar (Tabacal, petroleros), y para frenarle la mano a los pedidos de prisión para como para Javier “Poke” Hermosilla y Oscar Coria, referente de la Comisión Interna de Kraft.

Estos procesos de organización y de defensa de los luchadores tienen sus objetivos inmediatos pero siempre con una unidad de propósitos: la disputa por ganar a lo mejor de la juventud y los trabajadores para un proyecto político emancipador de la humanidad. Hoy esta pelea está hoy abierta y en ella estamos.

LA LEY DE MEDIOS Y EL 7 D ¿Qué hacer con los medios?

Reproducimos, en medio de los debates por la reforma de la Carrera de Comunicación y el debate por el 7D,una nueva nota de la seria que iniciamos la semana pasada en La Verdad Obrera en el camino de seguir profundizando el debate y desarrollar una posición independiente de los actores en pugna.

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¿Que todo quede como está -y Clarín quede intacto- o que el Estado intervenga para garantizar una redistribución mediática más “equitativa”? La discusión se polariza de cara al 7D, sobre el cual hay más incertidumbres que certezas. Esta semana el gobierno logró desplazar a los jueces Farrell y Kiernan, que actuaban en la Cámara Civil y Comercial Federal donde se tramita la causa de Clarín contra la Ley de Medios. Sigue el show obsceno en la Justicia, demostrando una vez más que su independencia es una falacia.

Mientras el titular de la AFSCA, Martín Sabbatella, asegura que no se va “a expropiar ni estatizar” sino que se concursarán las licencias que cada grupo tenga de más según la ley; el gerente de Comunicaciones del Grupo Clarín, Martín Etchevers, adelantó que ellos no presentarán ningún “plan de adecuación” (Reuters 30/10/12).

Los contendientes hacen su juego en nombre de la “democratización”, la “libertad de expresión” y la “pluralidad de voces”. Pero como lo dijimos desde el principio mismo de la discusión del proyecto de Ley de Medios, la disputa entre el gobierno y Clarín es una pelea entre capitalistas, ajena a los intereses del pueblo trabajador. Para comprobarlo, qué mejor que echar una (nueva) mirada sobre la realidad de ambos “bandos”.

La Corpo

Nunca está demás recordar que Clarín es uno de los grupos económicos más importantes del país y de Latinoamérica. No sólo en materia de medios (distribución de cable, canales de TV, radios, diarios, portales web, imprentas, editoriales, distribución de libros, etc.) sino que participa comercial y financieramente en otros rubros. Un verdadero exponente de la “burguesía nacional” con la que alguna vez se entusiasmó Néstor Kirchner.

Algunas veces mediante pactos y otras con extorsiones, ya conocemos que “La Corpo” logró incalculables concesiones del Estado: desde los clasificados que Perón en los ’40 le transfirió desde La Prensa, hasta la fusión de Cablevisión-Multicanal firmada por Kirchner en 2007, pasando por el “regalo” de Papel Prensa de Videla, la entrega de Radio Mitre por Alfonsín, de Canal 13 por Menem y la pesificación de deudas y la “Ley Clarín” de Duhalde (redactada por el hoy senador k Pichetto).

El cinismo y la hipocresía parecen no tener límites en el siniestro Grupo de Noble-Magnetto que defiende su poder en nombre del “periodismo independiente” y “todas las voces”. Pero no es menos cínico e hipócrita decir que Clarín hoy es la mayor “amenaza a la democracia” ocultando que fue esta misma democracia para ricos la que le dio su poder a estos magnates derechistas de la censura y la desinformación.

La Korpo

Por su parte, el gobierno nacional disfraza su “cruzada” contra Clarín con ropajes de épica democrática. Sin embargo, el kirchnerismo no puede presentar un solo ejemplo, a lo largo de esta década de gobierno, que muestre su “voluntad democrática” en términos comunicacionales. Ni hablar si recordamos su noviazgo con Clarín entre 2003 y 2008. Pero tampoco en los últimos cuatro años, en los que impulsó la formación de un conglomerado mediático con empresarios amigos (ver Mapa de medios K, La Verdad Obrera Nº 498). La ausencia de una real libertad de expresión en los medios sobre los que influye directa o indirectamente el gobierno es una característica del “modelo”. Buscando construir un relato alternativo a Clarín, los medios estatales y los privados sostenidos con grandes porciones de la pauta oficial, montan una maquinaria de propaganda en la que no hay lugar para la crítica, el debate y mucho menos el cuestionamiento a las políticas oficiales. El mayor ejemplo es Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado (RTA). Canal 7, Radio Nacional y Télam carecen de todo espacio dedicado a la “multiplicidad de voces” y al debate político e ideológico. No hay un solo programa ni espacio otorgado a alguna organización política, gremial o cultural que no esté alineada incondicionalmente con la Casa Rosada. El kirchnerismo, al cuidar los intereses del conjunto de su clase social, no cambió la lógica histórica y respetó siempre esa “ley” por la cual los medios estatales son propiedad del “ganador” y cumplen el papel de voceros oficiales.

Sólo reconociendo esta marca a fuego del “proyecto nacional y popular” se puede entender la paradoja de que muchas veces se escuchen “otras voces” (por ejemplo de la izquierda y el sindicalismo combativo) a través de los medios opositores. Esos medios claramente aceptan difundir a sectores críticos (¡y hasta anticapitalistas!) por su interés oportunista de pegarle al gobierno como sea o porque se lo impone la lucha de clases. Pero es inocultable el interés mayor del propio gobierno de que esas voces ni siquiera asomen por las pantallas y micrófonos dirigidos desde los despachos oficiales.

¿Por qué creer, entonces, que todo sería distinto si el gobierno avanzara sobre algunos multimedios con cierto intervencionismo estatal o repartiendo más frecuencias entre empresarios y organizaciones afines?

Todos patrones

¿Clarín o el Gobierno? Esa es la cuestión, creen muchos intelectuales, periodistas, compañeros de medios comunitarios y alternativos y hasta cierta izquierda. Sin embargo esa falsa disyuntiva queda en evidencia, todos los días, al interior de los propios medios. Y quienes la comprueban son sus propios trabajadores.

En este punto hay que aclarar que no incluimos en la categoría “trabajadores” a las grandes figuras periodísticas que actúan de voceros de cada bando. Ellos no son proletarios de la comunicación sino verdaderos gerentes (o directamente socios) con abultados contratos que nada tienen que ver con los devaluados salarios que perciben por convenio miles de trabajadores de prensa, fotógrafos, gráficos, técnicos, operadores, camarógrafos, locutores, etc.

Los altos niveles de flexibilización laboral, prepotencia patronal y pérdida de conquistas históricas de los últimos años convirtieron al sector de los medios (compuesto por varios sindicatos) en uno de los más precarizados y atomizados. Miles de trabajadores en todo el país (muchos egresados de facultades y escuelas de periodismo) llevan años de inestabilidad laboral.

En el diario Clarín hace más de diez años que no hay Comisión Interna. Diez años de atropellos constantes, estableciéndose una verdadera dictadura patronal. El gobierno desde 2008 denuncia la situación, pero no tomó una sola medida seria para obligar a Magnetto a respetar los derechos de los trabajadores. Y la conducción de la UTPBA, el gremio de prensa de Buenos Aires, se borró olímpicamente dejando a cientos de laburantes a la deriva soportando en soledad la saña de la Corpo.

Otro ejemplo: en Radio Nacional hace tiempo se repiten conflictos donde la patronal, o sea el Estado, persigue a los trabajadores que pelean por sus reivindicaciones. Cuando los empleados de la emisora decidieron formar un sindicato propio, ATRANA (que acaba de lograr con su lucha un fallo favorable para obtener su personería), la respuesta de los funcionarios fue más persecución y hasta el intento de despido de quienes encabezaban la nueva organización.

Estos ejemplos se repiten en infinidad de empresas (privadas y estatales), desde los grandes multimedios a las “pymes” regionales que tienen decenas de empleados contratados, con sueldos por debajo del convenio y sin cobertura social.

Las excepcionales conquistas de los últimos años (como la reincorporación de delegados despedidos en Canal 13/TN, las mejoras del régimen de pasantías en Página/12, etc.) les fueron arrancadas a las patronales, sorteando también múltiples trabas impuestas por el Estado. Las muchas derrotas (despidos masivos en Crónica y AGR, cierre de Crítica, censura en medios k como a Tomás Eliaschev en Veintitrés y a Darío Aranda en Página/12, etc.) contaron con el aval oficial y con la garantía de “no luchar” por parte de las direcciones gremiales. Otros ataques patronales fueron respondidos con una amplia solidaridad por parte de muchos compañeros y delegados de base. Así se frenó hace pocos días el despido de 21 trabajadores de Perfil con un contundente paro y la solidaridad extendida que obligó al Ministerio de Trabajo a dictar la conciliación obligatoria. Sin embargo, la norma de todos estos años fue la derrota y pérdida de conquistas con el rol nefasto de las conducciones sindicales.

Democratizar los medios de verdad

Plantear hoy la cuestión en términos de “o se está con Clarín o se está con el Gobierno” es caer en una trampa. Si colocarse del lado de Clarín es defender un esquema mediático monopólico y reaccionario, entusiasmarse con una hipotética intervención estatal o con una redistribución k sobre los medios es depositar expectativas en el garante último de la más absoluta falta de libertad de expresión: el Estado capitalista.

Los medios de difusión e información no son análogos a cualquier sector de “servicios públicos”. Dentro de todas las actividades sociales, la difusión de ideas, el debate e intercambio de opiniones y la puesta en común de la producción artística y cultural son las que deben tener garantizada la mayor libertad de acción por parte de los individuos y sus organizaciones. Los medios de comunicación masiva son instrumentos centrales para la producción ideológica. De allí que cualquier intervención dirigida desde las oficinas gubernamentales sobre lo que se difunde y expresa no es otra cosa que una amenaza directa a la más elemental libertad de expresión. Cualquier ataque a la libertad de prensa y expresión, así sea hoy contra medios u organizaciones de la derecha, sienta un peligroso precedente que seguramente será usado mañana por la burguesía para avanzar contra los trabajadores y la izquierda en momentos de radicalización de la lucha de clases. Como afirmaba León Trotsky en su trabajo “La libertad de prensa y la clase obrera”: “Tanto la experiencia histórica como teórica prueban que cualquier restricción de la democracia en la sociedad burguesa, es, en último análisis, invariablemente dirigida contra el proletariado (…) En último análisis, la agudización de la lucha de clases obligará a las burguesías de cualquier tipo a llegar a un arreglo entre ellas mismas; aprobarán entonces leyes especiales, toda clase de medidas restrictivas, y toda clase de censuras ‘democráticas’ contra la clase obrera”.

Frente a la discusión del 7D, no podemos intervenir optando por el supuesto “mal menor”. Lejos de cualquier expectativa en que este Estado pueda devolver una supuesta democracia arrebatada por las corporaciones, hay que denunciar sin ambigüedades que entre Clarín y el Gobierno la disputa no tiene nada que ver con una ampliación de las libertades democráticas.

Ni oligopolios mediáticos, ni medios regulados por el Estado

Nuestra lucha es porque todos los medios de comunicación masiva sean gestionados directamente por sus propios trabajadores, con la participación de amplios comités de lectores, audiencias y públicos. Sin injerencia del Estado ni de las empresas, es decir sin funcionarios ni gerentes en sus oficinas pero también sin condicionamientos por medio de la pauta publicitaria, estatal o privada.

El Estado sí debe garantizar las condiciones materiales y técnicas para que todos los medios funcionen en igualdad de condiciones. Gestionados por quienes los hacen funcionar, los medios deben abrirse a absolutamente todas las expresiones políticas, culturales y artísticas, incluyendo por supuesto a aquellas que no coincidan con la orientación mayoritaria, entregando espacios gratuitos a las organizaciones de la sociedad para que difundan sus ideas sin restricciones.

La comunicación y la información serán “servicios públicos” cuando, despojadas de la reglamentación capitalista, toda la población acceda a ellas mediante un sistema público nacional de distribución de televisión, radio e Internet, con acceso libre y gratuito para los trabajadores y el pueblo pobre y con tarifas progresivas para empresas y sectores ricos. En estos tres años el gobierno permitió a muchas corporaciones actuar “fuera de la ley”, mientras se negó sistemáticamente a entregar el 33% del espectro radioeléctrico que supuestamente se reservaba a organizaciones “sin fines de lucro”. Por un lado reparte jugosos recursos a “ONG’s” amigas; por otro, cientos de organizaciones populares y “alternativas” quedan atrapadas en una maraña de trámites sin más resultado que la comprobación de la negativa oficial a entregar nada. Hay que dar un paso adelante y exigir la inmediata entrega de licencias y financiamiento (en base a impuestos específicos a los grandes grupos) a las organizaciones obreras y populares para que desarrollen sus propios medios, en igualdad de condiciones técnicas, operativas y de alcance de los grandes medios privados.

Para luchar por esta perspectiva es necesaria la más amplia movilización y autoorganización de los propios trabajadores de los medios, asociados al resto de la clase trabajadora, junto a los públicos y las audiencias. Es indispensable la plena libertad de organización y elección de delegados al interior de las empresas de comunicación, imponiéndole a las direcciones de los sindicatos que se pongan a la cabeza de esa pelea o barriendo con ellas y eligiendo a nuevas conducciones que representen y defiendan los verdaderos intereses de los trabajadores de los medios. Esas organizaciones democráticas, uniendo lo que las conducciones dividieron durante años, debe contar con espacios gratuitos en los propios medios donde trabajan, para expresar sus posiciones, sobre todo si éstas son contrarias a las líneas editoriales de las patronales, sin censura ni restricciones. Hay que defender el Estatuto del Periodista, esa conquista histórica del gremio de prensa que, irónicamente, ni siquiera es mencionada en la Ley de Medios.

Queda demostrado que una pelea por la verdadera libertad de expresión para las mayorías populares, tanto en Argentina como en el mundo, excede ampliamente a una disputa por intereses mezquinos entre bandos capitalistas como la expresada hoy entre el Grupo Clarín y el gobierno de Cristina Fernández asociado a un puñado de “corporaciones” amigas.