Impactante muestra fotográfica: pase a ver la resistencia de los mineros españoles

Frente al ajuste del gobierno de Rajoy, los mineros españoles del carbón resisten, se organizan, y llevan adelante medidas de autodefensa frente a la represión policial.
Cuando las imágenes valen más que las palabras, no hay mucho más que decir.

¡FUERZA A LOS MINEROS ESPAÑOLES!

Pasen y vean(solo un poco d)el poder de la clase obrera.

Fuente: http://fotografia.folha.uol.com.br/galerias/8143-confronto-entre-mineiros-e-policiais#foto-158600

Y como los estudiantes chilenos que enfrentan la herencia del régimen pinochetista no se quedan atrás, les recordamos que hoy van a estar Bárbara Brito y Fabián Puelma del PTR, en un ACTO INTERNACIONALISTA en el Auditorio de Sociales-Consti a las 19hs. Ah, y les dejamos un video:

Hoy, es una Leyenda…

Hoy el Colo nos trae parte de las memorias mas grandes que ha dado la clase obrera, esas partes que no dejaremos que desaparezcan, y que Larissa Reissner transformo en palabras.

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Hoy, es una leyenda, una de estas leyendas revolucionarias que nadie escribió aún pero que ha sido contada ahora y siempre de una punta a la otra de la inmensa Rusia. Ningún hombre desmovilizado del Ejército Rojo, entre los veteranos, los fundadores del ejército de obreros y campesinos, de vuelta en su casa y recordando tres años de guerra civil, olvidará la célebre epopeya de Sviask, ese cruce de caminos a partir del cual, de los cuatro costados, las oleadas del asalto revolucionario se pusieron en movimiento. Al Este, hacia el Ural, al Sud, hacia el mar Caspio, el Cáucaso y la frontera de Persia, al Norte, hacia Arcángel y Polonia. No todo junto, seguramente, no al mismo tiempo, pero fue sólo después de Sviask y Kazán que el Ejército Rojo se cristalizó bajo sus formas de unidad de combate y políticas que, después de algunos cambios y perfeccionamientos, se volvieron clásicos para el RSFSR.

El 6 de agosto salían de Kazán regimientos formados precipitadamente. Entre ellos, los que tenía la mejor conciencia de clase se detenían en Sviask y decidían permanecer allí y combatir. En el momento en que las hordas de desertores que habían huido de Kazán habían casi alcanzado Nijni-Novgorod, la barrera erigida en Sviask ya había detenido a los checoslovacos y a su general, que intentaba apoderarse del puente del ferrocarril sobre el Volga y fue asesinado la noche del ataque. Así, al primer combate entre los Blancos que venían justo de tomar Kazán y estaban consecuentemente más fuertes moral y materialmente y el núcleo de las tropas del Ejército Rojo que buscaban defender la cabeza del puente del otro lado del Volga, la ofensiva checoslovaca era decapitada. Con el general Blagotic, perdieron a su jefe más capaz y más popular. Ni los Blancos, emborrachados por sus victorias recientes, ni los Rojos que se reunían alrededor de Sviask, sospecharon la importancia histórica que revestirían las primeras escaramuzas entre ellos en el Volga.

Sin material, sin mapas y sin el testimonio de los camaradas que combatían entonces en las filas del 5° Ejército, es muy difícil hacer comprender la importancia militar de Sviask. Yo olvidé casi todo, las caras y los nombres se borran en la neblina del tiempo. Pero es algo que nadie olvidará jamás: el sentimiento de  inmensa responsabilidad para la defensa de Sviask que unía a todos los combatientes –desde el miembro del consejo militar  revolucionario hasta el último de los simples soldados rojos, que buscaba en alguna parte desesperadamente a su regimiento en retirada y se volvía súbitamente, enfrentaba a Kazán y se preparaba a combatir hasta el final con su antiguo fusil en la mano y su determinación inflexible en el corazón. Todo el mundo comprendía la situación así: un paso más atrás y la ruta del Volga se abría al enemigo hasta Nijni (Novgorod) y Moscú. Continuar la retirada hubiera sido el comienzo del fin, la condena a muerte de la república de los soviets. Si esto se fundamentaba en un punto de vista estratégico, lo ignoro. Quizás el ejército habría podido retroceder aún más lejos y volver a partir en otro sitio bajo sus banderas hacia una nueva victoria. Pero desde el punto de vista moral, incontestablemente, era justo. Y en la medida en que la retirada más allá del Volga significaba entonces un hundimiento total, en esta medida, la posibilidad de mantenerse, de espaldas al puente, nos llenaba de una esperanza real.

La ética revolucionaria había formulado la situación compleja en dos palabras: la retirada quiere decir: marcha de los checos hasta Nijni y Moscú. Si se mantiene Sviask y los puentes, esto quiere decir que el Ejército Rojo retomará Kazán.

Es al tercer o cuarto día después de la caída de Kazán que Trotsky llegó a Sviask. Su tren se detuvo en una pequeña estación; la locomotora ha respirado un poco, se la limpió, se aplacó su sed y ella no dejó de sorprenderse. Los vagones permanecieron alineados, tan inmóviles como las sórdidas chozas campesinas y el conjunto de las barracas ocupadas por el estado mayor del 5° Ejército. Esta inmovilidad subrayaba en silencio que no había otro lugar donde ir y que no se partiría.

Poco a poco, la creencia fanática de que esta pequeña estación sería el punto de partida de una contraofensiva contra Kazán comenzó a tomar formas reales.

Cada nuevo día que esta estación aislada y miserable ganó contra un enemigo muy superior le fortaleció y levantó la moral. De alguna parte de la retaguardia, de aldeas alejadas del interior, vinieron primero soldados, uno por uno, luego magros destacamentos y finalmente verdaderas unidades.

Lo tengo aún bajo mis ojos, este Sviask donde ningún soldado se batió “por obligación”. Todo lo que estaba viviente aquí, se batía por defenderse, todo estaba ligado por las relaciones más fuertes de la disciplina voluntaria, de la participación voluntaria en una lucha que al principio parecía tan desesperada.

Los seres humanos que dormían en el suelo de la estación, en las chozas polvorientas rellenas de paja y de pedazos de vidrio –casi no tenían esperanza de vencer y consecuentemente no tenían nada que temer. A nadie le interesaba especular sobre el momento y la manera en la que todo esto “terminaría”. “Mañana”, simplemente, no existía, y sólo había una pequeña pieza caliente y ahumada: Hoy. Y se lo vivía como se vive en tiempo de cosechas.

Mañana, mediodía, tarde, noche, cada hora debía ser utilizada hasta el final para el trabajo, vivida, debía servir hasta el último segundo. Era necesario cosechar cada hora con cuidado, como se corta el trigo en el campo hasta su misma raíz. Cada hora parecía tan rica, tan diferente de toda la vida anterior que ella se desvanecía como un milagro. Y ella también  era un milagro.

Los aviones iban y venían, lanzando sus bombas sobre la estación y los vagones; las ametralladoras con su repugnante aullido y el constante silabeo de la artillería se aproximaba, luego se alejaba, mientras que un ser humano en su capa militar destrozada, un sombrero de civil y los dedos del pie saliendo de sus botas –en definitiva, uno de los defensores de Sviask- sacaba sonriendo una reloj de su bolsillo y se decía a sí mismo: “Son las 6 y 20 hs., así que, hoy. 6 y 20 aún estoy vivo. Sviask se mantiene, el tren de Trotsky está sobre la escarpa, una lámpara brilla en la ventana del departamento político. Está bien. La jornada terminó”.

Prácticamente, no había medicamentos en Sviask. Dios sabe como los doctores curaban las heridas. Nadie tenía vergüenza ni miedo. Los soldados que iban con sus cacharros a buscar la sopa a la cocina pasaban al lado de las camillas donde yacían heridos o muertos. La muerte no daba temor. Se la esperaba cada día, a cada hora. Estar acostado en una capa húmeda del ejército, con una mancha roja en la camisa, una cara sin expresión, un mutismo que no tenía nada de humano, esta posibilidad iba de suyo.

¡Fraternidad! ¡Pocas palabras de las cuales se había abusado tanto y que se había vuelto tan despreciable! Pero la fraternidad, en el momento de penuria extrema y de peligro, está allí, olvidada de sí misma, sagrada, inmensa y única. ¡Y nadie jamás vivió ni conoció nada de la vida si jamás pasó la noche en la tierra con ropas gastadas y destrozadas pensando todo el tiempo cuán maravilloso es el mundo, infinitamente maravilloso! Que aquí lo viejo fue destruido, que la vida se bate las manos desnudas por su verdad irrefutable, por los cisnes blancos de su resurrección, por cualquier cosa infinitamente más grande e infinitamente mejor que este pedazo de cielo estrellado que aparece, en la ventana oscura del pavimento quebrado, para el futuro de toda la humanidad.

Una vez por siglo, se entra en comunión y una sangre nueva es transfundida. Estas palabras espléndidas, estas palabras casi inhumanas en su belleza, y el olor del sudor viviente, el viviente sudor de los otros que duermen con ustedes sobre el piso. Basta de pesadillas, basta de sentimentalismos. Mañana el alba se elevará y el camarada G., un bolchevique checo, preparará una omelet para toda la “banda” y el jefe de estado mayor se pondrá una camisa tiesa por la helada, lavada durante la noche. Un día comienza, durante el cual alguien va a morir pensando en su último segundo que la muerte es una cosa como otras y para nada la principal, que una vez más Sviask no cayó y que sobre el muro polvoriento aún está escrito: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”

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A 10 años de la elección directa en sociología, un debate pertinente.

Ya pasaron casi 10 años del proceso que llevo a la Elección Directa en Sociología al calor del 2001. Cualquier estudiante, trabajador o intelectual que quiera analizar hoy el vetusto régimen universitario no puede darse el lujo de obviar este capítulo de la historia, mucho menos si su intención es estudiar teniendo como objetivo la Tesis XI de K. Marx (nombre de la lista que llevo a Chipi Castillo a ser electo como director de la carrera con el criterio 1 persona = 1 voto) y consecuentemente se pretende transformar la realidad.Imagen

Por este mismo motivo desde la juventud del PTS pensamos que hay que reabrir un debate sobre el régimen y especialmente en sociales donde está pasando la reforma de TS  (y la conducción del Centro brilla por su ausencia) mientras que Caletti se prepara para ir por Comunicación, mientras deja pasar las “jubilaciones compulsivas”. ¿Quién elige a esta gente para estar al frente de las Universidades, las Facultades y las Carreras?

Todos los miércoles estaremos posteando notas nuevas, viejas y de todo tipo y color sobre el tema.

Hoy arrancamos con Encrucijadas de la Universidad actual  escrita Por Matías Maiello para la revista Lucha de Clases 2/3. Matias en ese momento era estudiante de la Carrera y hoy se desarrolla como un importante intelectual  en el IPS. La misma es un muy buen balance del conflicto (por lo tanto es más extendido que un post ordinario) pero seguro encontraran que es completamente actual su debate no solo con el régimen universitario sino también las discusiones dentro de “la izquierda”.

Encrucijadas de la Universidad actual

Por Matías Maiello [1]

“Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen”

Manifiesto liminar de la Reforma Universitaria de 1918

A casi dos años de comenzado el emblemático conflicto en Sociología que puso en tela de juicio al régimen universitario, éste no deja de cocinarse en su propio caldo. La inédita destitución del decano de la Facultad de Ingeniería (UBA) Bruno Cernuschi Frías a manos del Consejo Directivo, muestra que las divisiones entre quienes gobiernan la universidad no pueden cerrarse. Las diferentes camarillas, con su canibalismo venal, innovan en métodos cada vez más oscuros para apoderarse de los espacios de poder institucionales. Y con esto abren nuevas brechas para la intervención independiente del movimiento estudiantil y los sectores que luchan por la democratización de la universidad.

 

Los primates

No por nada cuando los estudiantes de sociología levantaron su voz para reclamar la democratización de la universidad intelectuales que cuentan con mucho prestigio social no dudaron un momento en “ensuciar” sus nombres para impugnar cualquier intento en este sentido, llegando al caso del ilustre historiador de la ciencia, Profesor Leonardo Moledo que escribió en Página/12: “Todas las especies tratan de mantener un cierto grado de equilibrio razonable entre los niveles de agresión y competencia (…) y la energía empleada en ellos; de tal modo que el gasto energético sea inferior que la energía que provee el objeto a conseguir (…) la alegre estudiantina ignora esas pautas (…) que son moneda corriente entre los chimpancés y otros primates…” [2]. Sin negarle al profesor el derecho de reivindicar a los de su especie, no deja de sorprender semejante comparación en un intelectual aggiornado como él.

El autor de Estudiantes y política en América Latina, Juan Carlos Portantiero, y la demógrafa Susana Torrado no se quedaron atrás al hablar sobre el movimiento de las directas: “parodia de elección directa del director de la carrera de Sociología”, “retrotraen a la Facultad a sus peores épocas” [3], son algunas de las frases resaltadas en negrita en un artículo aparecido durante el conflicto en el diario Clarín.

Cabe preguntarse: ¿Por qué tanta “pasión” en la fría pluma de estos destacados Profesores? ¿Qué fibra altamente sensible vino a tocar el movimiento por las directas?

El Profesor Emilio De Ipola advertía en su artículo de balance sobre el conflicto de sociología aparecido en la Revista Sociedad: “… el EDCS [agrupamiento de docentes y graduados opositor a la elección directa] ha crecido lenta pero seguramente. Quienes lo componen saben bien de sus diferencias políticas y sus encontradas posiciones teóricas. Pero saben también, y esperemos que no lo olviden, que aquello que los une es más importante que aquello que los divide” (bastardilla nuestra). [4] ¿Qué elemento albergaba la crítica hecha por el movimiento de las directas, que era capaz de unir a este sector de profesores por sobre sus diferencias políticas y teóricas? A lo largo de este artículo intentaremos responder esta pregunta. Comencemos señalando algunos aspectos sobre el desarrollo del conflicto en sociología.

El cuestionamiento

A pesar de pertenecer a una Facultad que cuenta con poco más del 9,5% de los estudiantes la UBA y con solo el 5,9% de sus docentes -entre los pertenecientes al “claustro de profesores” y los mal llamados “auxiliares”- la Carrera de Sociología posee dos características distintivas que hacen a su trascendencia política en los últimos años. Por un lado, es una de las carreras más politizadas de las universidades nacionales donde muchas veces se realizan luchas “testigo” que luego trascienden la facultad, y la UBA misma. Por otro lado concentra una porción importante de los intelectuales formadores de opinión que son punto de referencia a nivel nacional, especialmente en la franja del “progresismo”. Este es el caso de la mayoría de los que citamos hasta ahora y de los que nombraremos a lo largo de estas páginas.

Estas características hicieron que el conflicto por la elección directa en la carrera tuviera proyección nacional en los medios masivos de comunicación, y que se condensaran en él muchas de las contradicciones que atraviesan al sistema universitario de conjunto. Así fue que se constituyó en la primera batalla importante de la lucha por la democratización en la universidad que amenazó con extenderse más allá de las paredes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y que abrió un conflicto muy difícil de cerrar en el corto plazo.

La primera batalla

El conflicto de Sociología iniciado en el verano de 2001/2002 desató un fenómeno más que atípico en la facultad. Luego de los acontecimientos del 19 y 20 se hizo más evidente que nunca el carácter insular de una facultad como la de ciencias sociales que no se encontraba a la altura de la situación que se vivía. En la elección de consejeros a junta de carrera inmediatamente anterior a estos acontecimientos, casi todas las agrupaciones habían levantado la consigna de elección directa del director de la carrera. La crisis institucional se desató a partir de que los consejeros estudiantiles (algunos siguiendo lo propuesto en sus plataformas, y otros por su negativa a votar la reelección del anterior Director, Cafassi) se negaron a dar quórum en la Junta de la carrera para continuar con la liturgia burocrática de la elección de aquel que ocuparía la oficina del director de la carrera por dos años. Bajo estos tradicionales métodos burocráticos la mayoría de Profesores pretendía imponer, sin ningún voto del claustro estudiantil, la reelección del Profesor Emilio Cafassi, alineado con la anterior gestión “aliancista” del ex-decano Fortunato Malimacci. La genealogía podría continuar, ya que este último fue uno de los operadores políticos fundamentales en la conformación del bloque que llevó al rectorado de la UBA al Benemérito Jaim Etcheverry. Conclusión parcial: como los curas de 1918 estos ilustres ilustrados se atornillaron a sus sillones encontrando aquello que los unía “por sobre sus diferencias políticas y teóricas”.

A poco de comenzar el conflicto decantaron dos agrupamientos antagónicos. El mencionado Encuentro de Docentes y Graduados de Ciencias Sociales (EDCS) y la Comisión de Sociología, que fue el espacio de autoorganización permanente, entre asamblea y asamblea, de los estudiantes y profesores que impulsaron la elección directa. Entre ambos, como no podía faltar, surgió el sector de quienes siempre llaman a la concordia.

El documento más significativo de esta posición intermedia fue escrito durante los primeros meses del conflicto por Horacio González. En el mismo ensayó un tratado de paz basado en la distribución de razones para uno y otro lado. Nos decía: “… quienes insisten en reclamar respeto por el juego institucional preexistente tienen razón (…) Pero quienes reclaman la elección directa del Director (…) también tienen razón” (bastardilla en el original) [5]. Junto con este reconfortante mensaje nos decía: “Ninguna discusión fructífera sobre los tiempos nuevos se origina en un gesto de arrollar de raíz los modos instituidos anteriores” (bastardilla mía) [6]. Ante esta frase podríamos ensayar cierta polifonía y traer la palabra de quien se refirió a “los tiempos nuevos” para saludar a la revolución rusa de 1917. Les decía José Ingenieros a los estudiantes insurrectos del „18: “Bienvenida la nueva generación universitaria que en todas partes alienta nobles ideales. Su obra será eficaz en nuestra América si logra que su acción se mantenga inmune de las filtraciones políticas y confesionales que en todas partes utilizan los renovadores „amarillos‟…” [7]. Ojalá Horacio González les hubiera enseñado así a los estudiantes de la agrupación El MATE [8] que tanto tienen en cuenta sus opiniones. Tal vez así no se hubieran dedicado durante todo el proceso a ponerle palos en la rueda a cualquier cosa que se pareciese a “nobles ideales”.

En los comienzos del movimiento, el bloque estudiantil se dividió. Mientras el MATE y el conjunto de la conducción de Centro de Estudiantes bajo el argumento de la “inmadurez” del movimiento jugaban al desgaste, instancias de autoorganización como la Comisión de Sociología [9] y la Asamblea Interclaustros dieron lugar a debates sobre los contenidos de la carrera, sobre el papel que la universidad debía cumplir en la sociedad, su relación con los movimientos sociales, y sobre la ideología que en la facultad se producía y reproducía. Junto con estos debates se impulsó la elección directa (una persona un voto) del director de la carrera -que actuaría bajo estricto mandato de la Asamblea Interclaustros- como forma de comenzar la democratización del régimen retrógrado que impera en el conjunto de la universidad. En sociales de la UBA el carácter del mismo se expresa, por ejemplo, en que al director lo elige una Junta de Carrera (15 personas) en la cual más de 3000 estudiantes tienen la misma representación que un puñado de Profesores Titulares y Adjuntos, y donde a su vez, la mayoría de los docentes (“auxiliares”) votan como graduados siendo ellos quienes efectivamente garantizan la cursada a pesar de que en la mayoría de los casos no cobran. Como todos los lectores se darán cuenta esta es una verdadera polis griega.

Luego de un agitado cuatrimestre de lucha y debate, con asambleas interclaustros que llegaron a reunir 500 personas, se conquistó la elección directa. La votación realizada contó con la participación de 1221 estudiantes y docentes, número inédito en una elección no obligatoria de la carrera. En ella fue electo como director, con 545 votos, Christian Castillo, candidato de Tesis XI (En Clave Roja-PTS más Sociólogos Para Qué?-Viejo Topo). Le siguieron Pablo Rieznik (PO) con 311 votos y Luis García Fanlo con 203.

Acto seguido los Profesores agrupados en el EDCS se dedicaron a impugnar la elección mediante argumentos que no tenían nada que envidiarle a La República de Platón. En una incómoda posición intermedia se ubicó el Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Profesor Schuster (h), quien sería recordado por sus gestas heroicas por mejorar las condiciones de la facultad, por pelear por la renta de los cientos de profesores que trabajan gratis y por su rotunda oposición al rector liberal Jaim Etcheverry, sino fuese porque hizo todo lo contrario. Presionado por la masividad del movimiento el Profesor Schuster se vio obligado a reconocer parte importante de las demandas del movimiento formulando una propuesta de co-dirección entre Christian Castillo y Miguel Ángel Forte, quien fue propuesto por un sector de profesores. No habiendo logrado el movimiento por las directas extenderse a otras carreras y facultades, después de una ardua discusión, se aprobó esta propuesta como medida para seguir luchando por la dirección plena.

A pesar de no haber logrado este objetivo, con la conquista parcial que significó la co-dirección, la Comisión de Sociología, y la Asamblea Interclaustros intentaron volverle a dar vida a la aletargada carrera de sociología. Así, por ejemplo, se realizaron las primeras Jornadas de Sociología [10] donde se abrió la participación y el debate al conjunto de los movimientos combativos que venían protagonizando los fenómenos más importantes de la lucha de clases. Estos debates intentaron picar las murallas de las feudalizadas Cátedras. Pero los “Señores” (EDCS) no se quedaron de manos cruzadas. En un esfuerzo de coraje recargaron la pluma, que es su arma predilecta, y le escribieron una cartita al Rector Jaim Etcheverry solicitándole la intervención de la carrera. El Profesor Etcheverry, que sabe de feudos y jerarquías, satisfizo sus deseos. El argumento: “ningún plebeyo -dícese de aquellos que no son Profesores Titulares o Adjuntos Concursados- puede gobernar una carrera, está inscripto en las tablas estatutarias (art. 36 [11]) de nuestra democrática institución”.

 

La toma

El papel jugado por la conducción del Centro de Estudiantes (MRS) que en todo momento apostó al desgaste del movimiento hasta llegar al boicot abierto durante la etapa final, hizo que un sector importante de quienes participaron en el proceso se organizara para constituirse como alternativa a esa dirección burocrática. Con este objetivo se realizaron dos plenarios abiertos, el primero de ellos con la participación de 150 compañeros. Ante el temor de perder la conducción del Centro y el fracaso de “la cuatripartita” [12] -un fallido intento “por arriba” de negociar diferentes problemas de la facultad con el Rectorado- el MRS buscó un golpe de efecto impulsando de forma aventurera, es decir, sin ningún tipo de preparación ni discusión, la toma de la sala de sesiones del Consejo Superior de la UBA por tiempo indeterminado. Pese a la maniobra el activismo que había protagonizado la lucha por la elección directa hizo suya la toma y la sostuvo por más de 40 días reclamando: el desprocesamiento de dos compañeros (acusados por la universidad), la no intervención de la carrera por parte del Rectorado (a petición de los Beneméritos Profesores del EDCS), más becas, más presupuesto, y un edificio único para la facultad [13].

La dirección del Centro de Estudiantes cuando se la vio difícil emprendió una sigilosa retirada de la toma acorde al carácter aventurero con el que la había comenzado.

Fue el activismo de sociología y de las otras carreras el que la sostuvo hasta el final. Sin embargo, la masividad de la medida de lucha fue decayendo debido a la separación que se produjo entre el activismo que la sostenía y el resto de los estudiantes. En parte a causa de que no se logró dar una pelea consecuente por la creación de un cuerpo de delegados en la facultad que permitiera un nivel de organización superior, con carácter permanente, para triunfar en un conflicto que se había endurecido. Y en parte porque no se avanzó en conquistar el apoyo social necesario para contrarrestar los virulentos ataques de los Señores Profesores citados al principio del artículo, que más de una vez dejaban abierta la posibilidad de represión. Sin embargo, gracias a quienes mantuvimos la lucha es que se logró la duplicación del número de becas, la compra del nuevo edifico, y producir hechos emblemáticos como los debates de las V Jornadas de Sociología donde los obreros de Zanon y los desocupados de los movimientos combativos se sentaban en los sillones de la sala del Honorable Consejo Superior.

La intervención

El desgate de la toma del Rectorado (del cual nos tuvimos que retirar sin que hayan sido atendidas el conjunto de nuestras demandas), impidió la generalización del proceso de la elección directa al conjunto de la Universidad. El Consejo Superior retomó la iniciativa y su primera resolución fue ponerle fin a la co-dirección en Sociología. Su ejecutor fue el mismo que en su momento la había votado: el Decano Profesor Schuster (h). El decano experto en “conflicto social” y el marxólogo, Vice-Decano Eduardo Grüner, que habían comenzado su gestión concurriendo a una asamblea estudiantil, cerraban un ciclo con la intervención de la carrera durante el receso de verano, con el voto de solo 4 consejeros directivos sobre un total de 16, y el caluroso abucheo de los más de 300 estudiantes que se movilizaron para repudiarlos.

La intervención fue el primer paso para imponer la ponderación del voto en la elección del director de la Carrera de Sociología. En la misma resolución donde se relegaba a Christian Castillo al puesto de Secretario Académico, limosna que el movimiento rechazó en un Asamblea Interclaustros, se “proponía” “abrir” la discusión sobre los mecanismos de ponderación del voto. Este mecanismo que se dio en llamar “elección directa con voto ponderado” consiste en que un voto estudiantil sigue valiendo un treintavo de un voto de Profesor Titular o Adjunto, y en que la mayoría de los docentes siguen votando como “graduados”, solo que en la boleta figura el nombre del candidato a director junto con el de los consejeros a la junta. Pero por sobre todo se trata de un intento de “democratización” en frío, es decir, de cierre rápido del conflicto para limitar al máximo el cuestionamiento a este régimen oligárquico. Sin embargo, la elección realizada posteriormente en sociología con voto ponderado, que llevó a la dirección de la carrera a Lucas Rubinich, no pudo soslayar el gran apoyo que tuvo el candidato anteriormente electo en elecciones directas sin ponderación. Christian Castillo, postulado por un bloque interclaustros impulsado en el movimiento estudiantil por el frente “Oktubre” [14], que ganó la conducción del Centro de Estudiantes obtuvo, entre los tres claustros, 1218 votos. Sumados a los 215 del otro candidato que había participado en el proceso de las directas, superaron a Rubinich, quien tuvo 1391 votos, y ni que hablar de los amigos del Profesor De Ípola que pasaron de gobernar la facultad a sus, actuales y modestos, 268 votos.

El “contrato pedagógico”

Antes nos preguntábamos ¿qué elemento albergaba la crítica hecha por el movimiento de las directas, que era capaz de unir a un sector de profesores por sobre sus diferencias políticas y teóricas? Luego de haber analizado los acontecimientos intentemos ensayar una respuesta a este interrogante.

El Encuentro de Docentes y Graduados de Ciencias Sociales (EDCS) que hizo gala de un nulo interés por los debates sobre los contenidos de la carrera, su rol en la sociedad, etc., se interesó muchísimo por el debate sobre el “valor” del voto de Profesor Titular o Adjunto en relación al de un simple “alumno”. Tanto que el Profesor De Ípola, erigido en representante teórico de este sector, avanzó en brindarle un marco ideológicamente más consistente que la tosca apelación al derecho positivo de los Estatutos Universitarios. Su fundamento fue el derecho natural para el cual el movimiento había incurrido en el pecado de lesa contractualidad pedagógica. Nos decía: “El contrato pedagógico que otorga sentido a la Universidad como institución pública se basa (…) en el supuesto básico de que los profesores tienen algo que transmitir a los alumnos. Y no se trata a todas luces de una relación asimétrica. Se trata de una responsabilidad que corresponde de derecho a los profesores” (bastardilla nuestra) [15].

En este punto es interesante recordar la crítica de nuestro Benemérito Profesor a la teoría althusseriana de la ideología, en uno de esos momentos donde le parece cómodo hablarnos de marxismo. Decía De Ípola: “La teoría althusseriana de la ideología (…) cuestiona el saber establecido, denunciándolo como Ideología, en nombre del ideal del verdadero saber (…) Pero falto de interrogarse sobre las condiciones materiales y sociales de existencia y reproducción de ese saber, termina como metafísica, por restaurarlo y justificarlo bajo su forma tradicional. Así, la aparente reivindicación del marxismo, promovido al rango de ciencia, disimula la reivindicación objetiva de la organización y el funcionamiento del sistema burgués, la justificación de sus aparatos (en primer lugar la universidad), de sus jerarquías y de sus objetivos, y oculta al mismo tiempo la lucha de clases” [16].

Interesante análisis. Pero recordemos que la defensa del esclerosado régimen universitario está “más allá de las diferencias políticas y teóricas”. Si acordamos en líneas generales con el llamado de atención de De Ípola sobre el lugar de la lucha de clases en el debate sobre la ideología y la de González sobre la llegada de “los tiempos nuevos”, podemos decir que más que un “contrato pedagógico” lo que defiende el Profesor De Ípola en su artículo de la Revista Sociedad es un contrato político, o más precisamente un pacto político. ¿En qué consiste este pacto político?

Sociedad y universidad

Es pertinente traer a consideración a alguien -en su momento- más cercano a las tesis de Louis Althusser que el Profesor De Ípola pero igualmente dedicado en el pasado reciente a difamar el movimiento por las directas: el Profesor Juan Carlos Portantiero.

Decía, el antiguo miembro de Pasado y Presente: “La contradicción de fondo operante en la universidad latinoamericana, que contribuye a modificar la figura social del estudiante y su comportamiento político potencial, al menos en los países de mayor desarrollo relativo del continente, es la que se deriva de los desajustes entre la creciente masificación de la enseñanza superior (un fenómeno que coexiste con el genocidio cultural que se practica en la escuela primaria) y las dificultades que enfrenta el sistema para dar a los estudiantes, una vez egresados, una vía de ascenso social.” [17]

Si era posible decir que esta caracterización era correcta cuando Portantiero la escribió (1978) con índices de desempleo del 3%, no es difícil verificarla hoy con los altos niveles de desempleo que se registran en general, y en particular entre los profesionales de las diferentes disciplinas, con la creciente precarización y flexibilización de este tipo de fuerza de trabajo. Según datos del INDEC del año pasado hay 229.000 graduados universitarios sin empleo, lo cual representa una suba en la tasa de desempleo de este sector de un 163% en los últimos 4 años [18]. Con estas cifras producto de media década de recesión y con los actuales índices de crecimiento, que refieren más a la profundidad de la crisis que a una hipotética fortaleza de la economía, resulta cuasi-cómico el planteo del ministro Filmus de que “sobran psicólogos y faltan ingenieros”. En un país donde las empresas funcionan muy por debajo de la capacidad instalada y prolifera el “empleo basura”, mientras que los sectores más dinámicos de la economía son aquellos relacionados con la exportación de materias primas como la soja y el petróleo tendríamos que decir que sobran tanto psicólogos como ingenieros.

No podemos más que darle la razón a la tesis citada, que supo plantear el Profesor Portantiero que, dicho sea de paso, supo también ser parte de los ideólogos que apoyaron el ascenso de la Alianza que nos hundió en la recesión. Pero esta contradicción entre la producción masiva de mano de obra calificada y su carácter superfluo para el “capitalismo sojero argentino” ¿lleva automáticamente a que los estudiantes se revelen contra el statu quo al constatar que son una mercancía desvalorizada? No -nos dice Portantiero- “su función continúa siendo ambigua en tanto no dejan de ser un producto privilegiado de la división social del trabajo” [19]. También en esta tesis lo avalan los números: “Según las conclusiones de un trabajo de la consultora Equis basado en datos del INDEC, un trabajador con estudios universitarios completos tiene un ingreso promedio que supera en 7,4 veces, o en un 636%, al de alguien que no pudo estudiar. Entre los graduados y quienes tienen secundario completo, la brecha de ingresos es, en promedio, de 2,8 veces, en tanto que si se comparan los ingresos de los egresados de la universidad con los de quienes finalizaron estudios en un instituto terciario esa diferencia es de 2,2 veces” [20].

Entonces, ¿tendrá algo que ver con esto el “pacto pedagógico” que propone De Ípola a los estudiantes? Y si es así ¿por qué?

Retomando a nuestro estudiantólogo predilecto: “Reproductora de funciones y jerarquías sociales, la universidad, como escalón superior del aparato educativo legitima el modelo de estratificación de la sociedad. En su interior lo hace mediante la aplicación de criterios de autoridad y verticalidad en la comunicación del conocimiento y en el control del aprendizaje que transforman a la enseñanza en una réplica de lo que sucede en su exterior: una carrera para ocupar el lugar del de arriba y repetir con el que viene detrás las mismas pautas autoritarias de castigo y recompensa. En relación con el resto de la sociedad y en especial con el mundo del trabajo, la universidad justifica su existencia postulándose como depositaria de la „actividad intelectual‟ legitimando así la división social del trabajo” [21].

A ver Profesores si entendí bien: entonces “el contrato pedagógico que otorga sentido a la Universidad como institución pública” y que se basa “a todas luces” en “una relación asimétrica” y que constituye un “derecho” de los profesores (Prof. De Ípola) es, ni más ni más ni menos, que el mecanismo interior con el cual la universidad “legitima el modelo de estratificación de la sociedad” (Prof. Portantiero). Mi conclusión, si me permiten los Profesores, sería que en esto consiste el profundo contenido político del pacto pedagógico que defienden. Ahora bien, ¿en qué consiste este “mecanismo interior”?

Universidad y sociedad

Escribía hace unos meses Horacio González, sobre los modos en que se evalúa la actividad universitaria: “… asemejan ser cada vez más extraídos de un catálogo de rendimientos en líneas de montaje y ensamblaje. Como consecuencia de ello, los criterios “productivistas” han venido reemplazando los estilos de la anterior vida intelectual.” Luego continuaba: “La ley Universitaria (que urgentemente hay que revisar) fortaleció sistemas de evaluación tecnocráticos y vaciadores del arte de conocer. Instituciones ministeriales de la globalización, como el FOMEC, produjeron el insoportable sentimiento de que se canjeaban ciertos beneficios, que de todas maneras el Estado debe proveer, por insólitas reformas en los planes de estudio” [22].

Este fenómeno que describe González es, sin duda, uno de los más destacados a la hora de interrogarse por las características y el sentido de las transformaciones ocurridas en la universidad durante las década de los ‟80 y ‟90. Dicho esto, podríamos preguntarnos por los aspectos que en su afán siempre conciliador Horacio González deja menos explícitos en el artículo citado: ¿Quiénes y bajo qué mecanismos lograron imponer estas transformaciones dentro de la universidad? ¿Y cómo se encuentran ahora para seguirlas imponiendo?

Desde la caída de la dictadura, las camarillas radicales y la Franja Morada se encargaron de “normalizar” la universidad siguiendo el modelo de la siempre bien ponderada, por ellos, universidad “gorila” y “cientificista” del ‟55-‟66, y cuidándose bien de desterrar cualquier cosa que se pudiera emparentar con los vientos que recorrieron la universidad durante los „70.

Sustentadora de la recomposición del Estado a la salida de la dictadura, “oposición a su majestad” -mezcla de discurso opositor con buenos negocios- durante el menemismo, y admiradora de De la Rúa mientras pudo, la universidad gobernada por estas camarillas desarrolló y consolidó, durante los ‟80 y los ‟90, el régimen universitario que hoy las sobrevive.

¿En qué consiste este régimen? En cuanto a “representación” se refiere, la ecuación es relativamente sencilla. Por ejemplo, con los datos del censo del año 2000, en la UBA de un total de 7.361 Profesores Titulares y Adjuntos solo el 50% -aproximadamente- está concursado y tiene derecho al voto en el claustro de Profesores para el Consejo Superior y los Consejos Directivos de las Facultades.

Lo que significa que un puñado de 3.700 Profesores tienen mayor representación (50% más) [23] en los órganos de gobierno que 253.260 estudiantes (hoy calculados en más 300.000). A esto hay que agregarle que los concursos son manipulados por los mismos que ya están concursados para cuidar que no haya ningún nuevo “miembro” que perturbe los pactos establecidos. Por si fuera poco, la mayoría de los docentes (“auxiliares”) 15.783 votan como “graduados”, y los 10.000 no-docentes que trabajan en la universidad no existen para el régimen.

Es decir, la mayoría estudiantil, los docentes que día a día sostienen los cursos en muchos casos sin cobrar, y los trabajadores que hacen posible que la universidad funcione, se encuentran subordinados a una minoría de Profesores Concursados que mantiene el statu quo en la universidad. Estos números que corresponden a la UBA son fácilmente intercambiables por los de cualquiera de las 36 universidades que componen el sistema universitario nacional.

Ahora bien. Cuando la Franja Morada hegemonizaba el movimiento estudiantil todo marchaba sobre ruedas para sus camarillas. El Consejo Superior de la UBA, por ejemplo, era una amistosa gerencia empresarial donde cada quien cumplía con su tarea mientras el ex-rector Shuberoff se dormía la siesta después de tomarse un(os) delicioso(s) whisky(s).

Pero los tiempos dorados pasaron. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 mostraron con toda crudeza la crisis orgánica que hasta ese entonces venía campeando el Estado argentino. En momentos donde todas las instituciones eran cuestionadas, la Universidad, que cuenta con una relativa independencia del Estado, intentó sustraerse del repudio generalizado. Para esto, en instituciones clave como la UBA, las camarillas gobernantes ensayaron con cierto éxito un recambio preventivo en lo más putrefacto de su cúpula (Etcheverry por Shuberoff). Sin embargo, para llevar adelante esta operación tuvieron que sacrificar la poca legitimidad que les quedaba dentro del movimiento estudiantil luego de la debacle de la Franja Morada como “pata” fundamental del régimen. Así fue que la votación del nuevo rector no obtuvo ningún apoyo de parte de los delegados estudiantiles; así fue que no pudieron evitar el movimiento por la elección directa en la Facultad de Ciencias Sociales y las simpatías que este concitó. Por estos motivos es que el régimen universitario se muestra, cada vez con mayor claridad, como un conjunto de minoritarias camarillas profesorales que dominan en forma oligárquica los órganos de gobierno de la universidad. Como en Ingeniería de la UBA, se abren constantemente brechas entre las diferentes camarillas que otorgan sucesivas oportunidades para que el movimiento estudiantil irrumpa.

Es decir, del pacto político que nos proponía De Ípola con el régimen universitario hoy podríamos decir dos cosas. La primera es que está dando sus mejores servicios en muchos años en un momento en que el régimen nacional intenta recomponerse y para eso necesita contar, por lo menos, con un apoyo pasivo de sectores amplios de las clases medias. La segunda es que, del 2002 a esta parte, el pacto político vive su momento de mayor debilidad, de mayor cuestionamiento, principalmente, desde el movimiento estudiantil.

A través de este “mecanismo interior” la universidad “legitima el modelo de estratificación de la sociedad”. Resulta esclarecedor leer los argumentos de sus actuales defensores, como el Profesor de Historia Social General de la UBA, Luis Alberto Romero, que se queja de que le hayan puesto una cátedra paralela a la suya. Sus argumentos son amplios y de colección: reivindicación de la “célebre” cátedra de José Luis Romero del „58-‟66; defensa del Banco Mundial y el FMI; acusación, a quienes hacen uso del derecho democrático a una cátedra paralela, de intentar “abatir un símbolo de la Universidad llamada elitista”; etc. [24]. Le dejamos a Horacio González el honor de responderle al Profesor Romero, siempre y cuando esto no le represente tener que adoptar un “tono faccioso”, tal vez lo pueda convencer amablemente de que esto se parece a “un catálogo de rendimientos en líneas de montaje y ensamblaje” [25]. Le deseamos suerte. Por nuestro lado continuamos explorando las potencialidades actuales del movimiento que tuvo su primera batalla en la carrera de sociología de la UBA.

 

Un conflicto abierto

Una encuesta del Instituto Gino Germani realizada por dos opositores a la elección directa hace algunos meses, sobre el sistema que prefieren los estudiantes para la elección de rector, decanos y directores de carreras arrojó los siguientes datos: “Respecto del rector, el 39,41 por ciento de los encuestados optó por la elección directa ponderada por claustros. Muy cerca, el 37,88 opinó que la mejor forma sería el voto directo sin ponderaciones. Solo el 15,02 apoyó el actual sistema indirecto. El resto no supo, no contestó. En el caso de los decanos, el voto directo sin ponderación tuvo el apoyo del 41,43 por ciento, mientras el sufragio directo ponderado obtuvo el 40,68. Y un 10 por ciento se inclinó por la elección indirecta. No supo o no contestó el 7,89. Finalmente, para elegir directores, el 46,25 pidió voto directo sin ponderar; el 35,37 reclamó sufragio directo proporcionado según los claustros; y solo un 8,85 pidió conservar la actual elección” [26].

De estos datos se pueden sacar varias conclusiones. Por un lado, que el actual sistema de gobierno de la universidad es repudiado por la amplia mayoría de los estudiantes y que los porcentajes de quienes lo avalan son ínfimos. Y por otro lado, que hay un importante debate en torno a la ponderación o no del voto directo, disputa que cuanto más cercano a la visibilidad del estudiante es el cargo en cuestión, más se inclina a favor de la elección directa sin ponderación (la misma encuesta arroja que el 70% no sabe quién es el rector y que el 60% no conoce el nombre del decano de su facultad).

Conectando ambas cuestiones cabe preguntarse: ¿es posible impugnar el actual régimen sin cuestionar “la ponderación” que garantiza el pacto político que hace de una minoría de profesores -en palabras de Romero- “los encargados de velar por los principios académicos, de perseguir la excelencia, de conservar la Universidad como un lugar donde conviven quienes aprenden y quienes enseñan” [27]? Creemos que los últimos 20 años de FOMEC, de “universidad elitista”, y de gobierno de camarillas, demostraron que esto no es posible.

En 1918 los estudiantes de Córdoba se encontraron con un problema similar y respondieron claramente: “Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario [¿contrato pedagógico?] (…) La Federación Universitaria de Córdoba, se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el propio gobierno radica principalmente en los estudiantes” [28].

Recordemos que bajo el régimen actual, como bien intuía González, “instituciones ministeriales de la globalización, como el FOMEC, produjeron el insoportable sentimiento de que se canjeaban ciertos beneficios, que de todas maneras el Estado debe proveer, por insólitas reformas en los planes de estudio”. Dos cosas habría que aclarar de la cita: que no fue solo un “insoportable sentimiento” y que el Estado se encargó justamente de promover los acuerdos con instituciones como el FOMEC. Hecha esta aclaración es evidente que en los términos actuales la “autonomía universitaria” es un principio por demás vulnerado, por lo cual una respuesta contundente como la de los estudiantes de la Reforma Universitaria lleva a respuestas igualmente contundentes en cuanto a la relación entre la universidad y el resto de la sociedad.

Así fue que el movimiento del „18 se dividió entre quienes querían circunscribirlo al ámbito universitario y quienes luchaban por proyectar sus consecuencias al conjunto de la sociedad, “moderados” y “ultras” podríamos decir rememorando las tendencias de la huelga de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) de 1999. Mientras que los primeros se alinearon con el gobierno de Irigoyen y la oligarquía que reprimía brutalmente a los huelguistas de Buenos Aires durante “la semana trágica” en 1919; los segundos fueron los que lograron la adhesión de la Federación Universitaria de Córdoba a la huelga llamada en solidaridad con los trabajadores de Buenos Aires.

Decían los universitarios cordobeses en el momento de adherir a la huelga: “esta federación contó en su último movimiento con el apoyo de la clase obrera, llegando a crear un vínculo íntimo de compañerismo, éste es el instante de demostrarlo” [29]. Unos días después como continuidad de esta acción emitían una declaración donde planteaban que: “El movimiento universitario argentino, debe ser considerado como la primera manifestación de un proceso evolutivo en el orden nacional, dirigido a modificar fundamentalmente el estado de crisis…” para luego señalar la conexión entre los “propósitos ampliamente manifestados por la juventud y las recientes huelgas obreras” [30].

Este parecería ser el camino para una crítica radical de la universidad actual. No por casualidad el movimiento en sociología se realizó contra los Profesores que habían apoyado el surgimiento de la Alianza de De la Rúa, no por casualidad las demandas de democratización se planteaban como forma de refundar la universidad sobre nuevas bases, ligada al movimiento obrero y a los sectores populares. Así es que en la primera batalla en la Carrera de Sociología de la UBA no solo se cuestionó el régimen oligárquico que hoy rige la universidad, sino su contenido de clase, que permite una universidad al servicio de los intereses de la burguesía. Por eso hay que sacar las lecciones necesarias de este conflicto, para destruir en los próximos combates el pacto político que sustenta el statu quo que, como dijimos, consiste hoy, en que una minoría de profesores basados, “a todas luces”, en “una relación asimétrica” garantizan la reproducción de la universidad como “legitimadora del modelo de estratificación social” otorgando a cambio una inserción privilegiada en la división social del trabajo a quienes pactan. Sobre este cuestionamiento es que se hace posible e imprescindible la alianza con la clase obrera -como en el ‟18, como en el Cordobazo-. Esta vez para desterrar a los que supieron entregar la universidad al FOMEC durante los ‟80 y los ‟90.

Discursos y prácticas

“Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen” [31]. Estas palabras corresponden a la declaración de los estudiantes cordobeses del ‟18 que se conoció como Manifiesto Liminar y podríamos decir que hoy en día son pocos en la Universidad los que pueden repetirlas sinceramente.

A lo largo de este artículo intentamos mostrar como para un grupo de destacados Profesores sus diferencias políticas y teóricas no eran relevantes a la hora de defender el pacto político que mantiene el statu quo en la universidad argentina actual. En forma irónica llamamos la atención sobre el carácter instrumental de sus análisis teóricos que no tienen ninguna incidencia a la hora de atornillarse a sus sillones. El saber burocrático, propio de ellos, es uno de los elementos que los sostiene. Pueden escribir en “prestigiosos” medios de difusión masiva, pueden tener todo un mercado editorial a sus pies, pero no pueden enfrentarse ante el estudiante de su curso con sus verdaderas posiciones políticas. Por eso hablan de “distanciamiento objetivo” en los cursos mientras chorrean odio en los diarios. Hablan de democracia en los cursos, y dejan abierta la puerta a la represión estudiantil en los medios masivos de comunicación.

Los pocos que mantienen un discurso coherentemente retrógrado como el Profesor Luis Andrés Romero obtienen un resultado, como el mismo lo llama: “demoledor”. Como cuando por primera vez se les dio la posibilidad a los estudiantes de historia de elegir entre la cátedra de Romero y una paralela, solo 300 estudiantes fueron con nuestro Benemérito Profesor mientras que 1300 se anotan en la nueva cátedra. Evidentemente cada vez los conocemos más. Cada vez más nos damos cuenta que cuando hablan de una cosa en realidad están ocultando otra de la que no hablan. Triste ocaso el de esta intelectualidad transformista en algunos casos y coherentemente retrógrada en otros.

A principios de 1918 los curas seguían enseñando derecho canónico pero su momento había pasado. Los intelectuales “laicos” de la actualidad canonizan el conocimiento, tal vez sea porque al igual que aquellos religiosos de principios de siglo, su tiempo haya pasado.

* * * * * *

Por último, no quisiera concluir este artículo sin hacer una referencia explícita a aquellos docentes a los que aún podemos llamar por su nombre y no por el nombre de su cargo. Para esto voy a citar parte de la nota que publicó en Página/12 Susana Viau en respuesta al artículo de Leonardo Moledo (el de los primates), y que seguramente los docentes a los que hago referencia hubieran suscripto.

La nota decía así y con esto concluyo: “Debería recordar un profesor que, en su inmensa mayoría, sociólogos, politólogos y comunicadores han renunciado a cambiar el mundo y estos muchachos que están durmiendo mal y comiendo peor son militantes estudiantiles, como los de toda la vida, como muchos de esos chicos que, en la concepción de Moledo, se equivocaron estúpidamente en la ecuación y por eso aparecen en los recordatorios de este diario [Página/12]. Para ellos y para éstos, que podrían estar en el cine, con sus novias o sacándose el calor con una buena, confortable ducha, todo mi respeto y estas líneas como modesto pedido de disculpas de quien, años más o menos, pertenece a la misma generación que el profesor Leonardo Moledo” [32]

El movimiento estudiantil en las encrucijadas de la universidad actual

Lo que sigue son extractos del Manifiesto de En Clave ROJA, aprobado en la Conferencia Nacional Abierta de la agrupación realizada los días 19 y 20 de diciembre del año pasado. La misma contó con la participación de estudiantes de 15 universidades nacionales, con delegaciones muy importantes, tales como las de Córdoba, Rosario, Mendoza, Buenos Aires, La Plata, Jujuy, San Luis y Neuquén.

La conferencia se propuso luchar por “poner en pie un nuevo movimiento estudiantil que sea digno heredero de los jóvenes de la Reforma Universitaria de 1918 que se sintieron llamados a jugar un rol no sólo en la arena nacional sino Latinoamericana, y de los estudiantes del Cordobazo que ataron su suerte a la de una clase obrera en lucha por su emancipación”. Un nuevo movimiento estudiantil que desarrolle lo mejor de estas experiencias (acción directa, reivindicaciones democráticas, antiimperialismo, unidad con la clase obrera) al tiempo que supere las limitaciones que éstas tuvieron, con el objetivo de refundar la universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo. Los fragmentos que traemos a estas páginas están referidos a la situación actual del movimiento estudiantil y a la lucha por “reorganizar la universidad sobre nuevas bases políticas y sociales”. El texto completo del manifiesto pude consultarse en http://www.enclaveroja.org.ar

El movimiento estudiantil hoy

El movimiento estudiantil no jugó un papel de relevancia en la caída de De la Rúa. Es cierto que muchos estudiantes participaron en las asambleas populares, en las movilizaciones y apoyaron las fábricas ocupadas y los piquetes. Pero el movimiento estudiantil como factor organizado, como sujeto político, estuvo prácticamente ausente en estos últimos dos años. En las Universidades no entró el «que se vayan todos», a tal punto que en muchas de ellas siguen reinando los más rancios (neo) liberales y privatistas, que ni han tomado nota de la conmoción vivida.

Sin embargo no todo está igual en el movimiento estudiantil. Antes aún de las acciones del 19 y 20 de diciembre de 2001 se produjo un recambio en la dirección de múltiples Centros de Estudiantes y Federaciones universitarias, entre ellas algunas de las más importantes como son las de Buenos Aires y La Plata. Producto de la ruptura de amplias masas con el neoliberalismo y de la debacle del partido radical, corrientes de izquierda, de centroizquierda e «independientes» se han hecho de importante cantidad de cargos en las organizaciones estudiantiles y, en algunos lugares, en la institución universitaria. A dos años, poco ha cambiado sin embargo en el funcionamiento burocrático que dichos organismos tenían. Siguen estando en general vaciados de militancia, con la venta de apuntes y otros servicios como su principal actividad. Los congresos anuales de las Federaciones son poco menos que trámites, teniendo como único objetivo el reparto de cargos. Es decir que se produjo un recambio en la dirigencia de las organizaciones estudiantiles, que se «izquierdizaron» en su conducción sin dar lugar al surgimiento de centros democráticos y ni a una nueva militancia universitaria.

¿Después de la Franja qué?

«El aprovechamiento de las oportunidades» se ha convertido en el eje rector de cierta izquierda, obteniendo como resultado una notable subordinación al régimen universitario. Toman los Centros tal como se los legó la Franja Morada, poniendo a su cabeza una dirección de izquierda pero sin cuestionar su carácter burocrático; conviven pacíficamente con la aristocracia gobernante de la universidad ubicándose en el terreno de los decanos autodenominados «progresistas»; con sus políticas meramente sindicalistas se adaptan a las concepciones más corporativistas del movimiento estudiantil; reniegan abiertamente del combate ideológico contra las «ideas oficiales» de una universidad esclerosada; y últimamente oscilan entre el apoyo irrestricto y la complacencia con el gobierno capitalista de Kirchner. A lo sumo defienden la universidad tal cual es sin cuestionar su carácter de clase. Es esta la ubicación de las corrientes reformistas, ya sean «independientes» (Mesa Independiente de la UBA, el Espacio en la UNLP, etc.) o populistas (Venceremos, CEPA, MUI, M31, etc.) Lamentablemente, corrientes que se reivindican de la izquierda marxista, como el MST y el PO, constituyen frentes oportunistas con estas agrupaciones, sólo orientados a la obtención de cargos, y su propia práctica termina diferenciándose en poco y nada. Si bien oscilan hacia posiciones más de izquierda cuando actúa el movimiento estudiantil, no tienen una estrategia consecuentemente revolucionaria para transformar la Universidad. Un indicador de su adaptación al régimen es que, diciéndose marxistas y socialistas, a la hora de intervenir en la Universidad se encargan muy bien de dejar estos «estorbos ideológicos» bien arrumbados en sus locales.

Un ejemplo distinto a remarcar es la constitución del frente Oktubre (que integramos junto al PO, los independientes del Viejo Topo, el MST y el MAS) que acaba de conquistar la conducción del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales de la UBA derrotando a los populistas (Venceremos, CEPA, El Mate y otros) y al ARI. Este frente se conformó sobre la base de la oposición franca al gobierno de Kirchner, la independencia respecto de todas las autoridades universitarias (incluidas las progresistas), la unidad con el movimiento obrero, la defensa de la elección directa realizada en Sociología el año pasado y sobre todo de una práctica común a lo largo de aquel proceso. Aquí el PO y el MST han adoptado una política distinta a la que sostienen en la inmensa mayoría de las universidades. A pesar de nuestros reiterados llamados, se han negado a extender esta experiencia a otras facultades. Llamamos a los compañeros a romper con su política de frentes oportunistas con corrientes reformistas y burocráticas y a extender la experiencia de Oktubre.[…]

Defendemos las conquistas, luchamos por una universidad de los trabajadores

Desde En Clave ROJA defendemos las conquistas vigentes de la universidad pública y gratuita, atacadas una y otra vez por los gobiernos. En el „95, contra la Ley de Educación Superior, en el „99 y en el 2001, salimos a las calles, tomamos facultades y luchamos con miles de estudiantes impidiendo que Menem, De la Rúa y López Murphy avancen en aplicar la receta del Banco Mundial.

Peleamos por más presupuesto en base al no pago de la deuda externa y por el aumento de salarios para docentes y no docentes, entre otras demandas urgentes para el funcionamiento de la Universidad. Pero esta no es «nuestra Universidad» ni la defendemos «tal cual es»: defendemos las conquistas que existen en su seno en tanto luchamos por transformarla de raíz.

Mediante el anacrónico voto calificado, una reducida camarilla profesoral garantiza la sumisión de las Universidades a la política de las clases dominantes; la Universidad actual está cerrada a la mayoría de los trabajadores y millones de jóvenes desocupados no pueden siquiera soñar con acceder a sus aulas. En nuestras «casas de altos estudios» se enseña y se investiga en beneficio de las grandes empresas. Los profesionales que en ellas se forman deben ser sumisos y con sus conocimientos deben reproducir las condiciones de explotación capitalista. Así lo ordenan los planes de estudio, las leyes educativas, y los dictados de los organismos internacionales.

Lo mismo sucede con las explicaciones que se dan de la realidad social que apuntan a naturalizar las desigualdades y explicar la pertinencia del respeto a las normas y a las «leyes» actuales, sean estas económicas, jurídicas o sociales. Finalmente, el rol político de la universidad es claramente legitimador de un sistema que implica la sumisión del país frente al imperialismo y de las masas populares frente a los explotadores.

Creemos que hay que cambiar de raíz esta situación, y luchamos por una transformación revolucionaria de la universidad, para reorganizarla sobre nuevas bases y ponerla al servicio de los trabajadores y el pueblo.

[…]

La transformación que necesita la universidad no vendrá de la mano de las reformas que puedan encarar los decanos autodenominados progresistas, ellos son parte de la camarilla gobernante. La democratización de la universidad y el cuestionamiento de su carácter clasista sólo puede ser llevado adelante por un amplio movimiento de lucha encabezado por el movimiento estudiantil junto a docentes y no docentes totalmente independiente de todas las autoridades y del gobierno. La movilización, la acción directa y la huelga general universitaria serán métodos a los cuales habrá que recurrir, tal como lo hicieron los jóvenes del ‟18 a la hora de echar a la camarilla clerical.

Notas

[1] El autor es estudiante del último año de la carrera de sociología de la UBA.

[2] Moledo, Leonardo, “Rectorado, evolución y Sociales”, en diario Página/12, 19 de diciembre de 2002.

[3] Portantiero, J. C., Torrado, S., “Sociales: no al autoritarismo”, en diario Clarín, 31 de octubre de 2002.

[4] De Ípola, Emilio, “Apuntes para un balance del conflicto en Sociología”, en Revista Sociedad nº 20/21, Bs. As., Ed. Manantial, 2003, p. 239.

[5] González, Horacio, “La situación de la Carrera de Sociología: caminos de resolución del diferendo”, principios de 2002. Este artículo tuvo importante difusión esencialmente por medios electrónicos.

[6] Ídem.

[7] Ingenieros, José, “La revolución universitaria se extiende ya por toda la América Latina”, en Portantiero, J. C., Estudiantes y política en América Latina, México, Siglo XXI Editores, 1978, p. 347.

[8] Integrante de la entonces conducción del Centro de Estudiante de Ciencias Sociales: el Movimiento por la Refundación de Sociales (MRS). Conformado también por las agrupaciones: La Venceremos (Patria Libre), el Andamio (PC), la CEPA (PCR), la Vallese (Peronistas), entre otras.

[9] En un principio contando con la participación del MATE y la conducción del Centro, pero luego boicoteada por ellos durante el resto del conflicto. La composición posterior de la Comisión fue de estudiantes independientes junto con las agrupaciones: En Clave Roja (PTS), UJS (PO), MST, El Viejo topo, el POR, y el MAS; y los profesores integrantes de la AGD (Asociación Gremial Docente).

[10] Otras iniciativas importantes fueron: la declaración “Antes que sea demasiado tarde”, única declaración contra la invasión de EEUU a Irak que hicieron los organismos de la universidad; la comisión “Universitarios contra la Guerra Imperialista” que organizó actividades de repudio a la invasión y la participación en las marchas internacionales; el claro posicionamiento de la carrera contra los ajustes que venían desde el rectorado; etc. Es decir, algo parecido a lo que tendría que hacer una carrera que pretenda unirse a los trabajadores y el pueblo.

[11] “Los profesores regulares [léase 3.700 profesores sobre un total de 23.114] constituyen el principal núcleo de la enseñanza e investigación dentro de la Universidad, participan de su gobierno en la forma en que lo establece el presente Estatuto y sobre ellos recae la responsabilidad del cumplimiento de los fines de la Universidad.” (Art. 36 del Estatuto Universitario vigente, cuyo origen data del año 1958).

[12] Comisión integrada por la gestión de la facultad (Schuster-Grüner), la dirección del Centro de Estudiante (MRS), la conducción burocrática de los no-docentes, y la Asociación Gremial Docente (AGD-UBA).

[13] Este era el orden que tenían para la Comisión de Sociología, no así para la dirección del Centro dispuesta a negociar el punto del desprocesamiento a los compañeros y la intervención de la carrera.

[14] Integrado por las siguientes agrupaciones: El Viejo Topo, En Clave Roja-PTS, UJS-PO, MST, MAS, 29 de Mayo.

[15] De Ipola, Emilio, op. cit., p. 245.

[16] De Ipola, Emilio, “Ideología y discurso populista”, disponible en: http:// catedras.fsoc.uba.ar/rubini… Portantiero, J. C., Estudiantes y política en América Latina, México, Siglo XXI Editores, 1978, p. 14.

[18] Bermúdez, Ismael, “Aumenta más el desempleo entre los graduados universitarios”, en diario Clarín, 4 de marzo de 2003.

[19] Portantiero, J. C., Estudiantes y política en América Latina, op. cit., p. 20.

[20] Mancini, Pablo, “Crece la brecha de ingresos según el nivel de estudios”, en diario La Nación, 30 de diciembre de 2003.

[21] Portantiero, J. C., Estudiantes y política en América Latina, op. cit., p. 26.

[22] González, Horacio, “La universidad con voces apagadas”, en Revista Debate nº 36, 21 de noviembre de 2003, p. 34.

[23] Los Consejos Directivos de las facultades de la UBA están integrados por 8 Profesores Titulares o Adjuntos Concursados, 4 graduados, y 4 estudiantes. La

misma proporción de los claustros se da en la Asamblea Universitaria, ya que se compone de todos los miembros de los Consejos Directivos. Por último, el Consejo Superior está integrado por 1/3 de representantes de cada claustro más todos los Decanos, que por estatuto deben ser Profesores Titulares o Adjuntos Concursados.

[24] Ver Romero, L. A., “Una disputa que revela la crisis educativa”, en Revista Debate nº 56, 9 de abril de 2004, pp. 36 a 38.

[25] González, Horacio, “La universidad con voces apagadas”, op. cit., p. 33.

[26] Citado de: “El gobierno universitario que sueñan los estudiantes de la UBA”, en diario Página/12, 8 de julio de 2003.

[27] Romero, L. A., op. cit., p. 38.

[28] “La juventud Argentina de Córdoba a los hombre libres de Sudamérica”, en Kohan, Néstor, Deodoro Roca, el hereje, Bs. As., Ed. Biblos, 1999, p. 77.

[29] Citado en Portantiero, J. C., Estudiantes y política en América Latina, op. cit., p. 78.

[30] Ver: ídem., p. 78.

[31] “La juventud Argentina de Córdoba a los hombre libres de Sudamérica”, en Kohan, Néstor, op. cit, p. 77.

[32] Viau, Susana, “Sorpresa, pena, indignación”, en diario Página/12, 22 de noviembre de 2002.

Sobre la situación en Sociales y la necesidad de una Asamblea extraordinaria este jueves

Jubilaciones compulsivas a nuestros docentes, “reformas” kirchneristas del plan de estudio
Por una Asamblea extraordinaria de Sociales para enfrentar los ataques de la gestión y el gobierno

…si no venís, pasan. Si venís, las paramos. Así de sencillo.

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Son -de mínima- 650 los docentes que el rectorado pretende jubilar compulsivamente (entre ellos, reconocidísimos profesionales). Amparándose en la autonomía de la UBA (obviando la ley 26.508, según la cual los docentes mayores de 65 años, pueden optar por continuar en sus cargos durante cinco años más, si así lo desean), el rector Hallú dice que le abramos paso a la “renovación”. Eso sí, para mantener dando clases en Psicología a docentes como Casalla -parte del “Grupo Reconquista” ligado a la Triple A y denunciado por el secuestro de un docente en Salta- no hay problema. Por su parte, el Decano de nuestra Facultad, Sergio Caletti hace uso del doble discurso: dice oponerse a las cesantías a través de declaraciones, pero es “soldado de Cristina” (y miembro de Carta Abierta) que licua el presupuesto universitario a través de la inflación, justamente, lo que Hallú usa de excusa para el ajuste. Con sus 320 mil estudiantes, la UBA ya supera holgadamente a los de la Universidad Autónoma de México, y tiene, sin embargo, un presupuesto ¡14 veces menor! Con esta asfixia presupuestaria; ¿de qué lado vamos a estar los estudiantes?

Como explica Grüner – docente de Sociales y Filo, y miembro de la Asamblea de Intelectuales del FIT- en su carta pública: “La conducción de la UBA es hoy una estrecha entente entre sectores cercanos al gobierno nacional, sectores de la UCR y sectores vinculados al PRO. Los que en el plano de la política nacional aparecen como adversarios irreconciliables conforman al interior de la UBA una bien coordinada SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitadísima) cuya función principal, más allá de los posicionamientos políticos individuales, parece ser la de garantizar la autoreproducción in aeternum de ese círculo de poder, de una suerte de “oligocracia” superestructural ajena a la vida cotidiana, material y concreta de las “bases” (docentes, estudiantes, no-docentes) que sostienen el trabajo universitario día a día, hora tras hora.”

“Reformar” los planes de estudio en “sintonía fina” con el Gobierno Nacional

Por si no nos alcanzara con este atropello, los que resuelven el ajuste dejando que nuestros docentes se queden sin trabajo, se envalentonan y se juegan a “reformar” los planes de estudio, haciendo uso de los mecanismos antidemocráticos con los que funcionan las Juntas de Carreras. La agrupación kirchnerista Lucía Cullen (que integra el frente “Sociales por el Proyecto Nacional”), dirección de la Carrera de Trabajo Social, utiliza el “voto ponderado” para que pase una reforma que forme profesionales “nacionales y populares”. Los estudiantes de TS no están solos, y la apuesta es confluir con el resto de la comunidad académica de Sociales ya que no se trata de un caso aislado. Expectante, el director kirchnerista de Comunicación, Glenn Postolski, apuesta a que pase sin resistencia esa reforma, para avanzar sobre la que tienen pensada en Comu, la carrera con mayor cantidad de estudiantes de Sociales. Mientras, los cinco directores de Carrera ya se pronunciaron en defensa de la escandalosa sesión a espaldas de los estudiantes que elevó la reforma al Consejo Directivo. Se lavan las manos, amparándose en el régimen antidemocrático de la UBA: “Instamos a respetar los mecanismos conformados por nuestra comunidad académica e instituidos de debate y participación y manifestamos desacuerdo con cualquier expresión que descalifique y desconozca las actuales instancias de gobierno universitario” (26/04).

¿Con la mira en Octubre? ¿Qué piensa hacer la Conducción del CECSo (La Juntada+CAUCE)?

El decano y los directores lo piensan así: “dilatemos este par de semanas, que se vienen los parciales y luego las vacaciones, ahí nos quedamos solos, y que el último apague la luz”. Frente a esta situación, la conducción del Centro de Estudiantes, viene siendo funcional a la desmovilización, fomentando la pasividad y evitando el enfrentamiento con la gestión. Su apuesta pasa por acciones en frío como los plebiscitos, que están bien pero no alcanzan. Solo así se entiende que no hayan expresado su repudio al alineamiento público de los directores detrás de La Cullen, incluso de Alcira Daroqui, directora de Sociología que impulsó el espacio de La Juntada.

Desde la Juventud del PTS, hace meses que abrimos públicamente estos debates con la Conducción, que demostró que las “nuevas prácticas” son comisiones sin participación estudiantil, asambleas vacías y mandatos que no se cumplen, profundizando prácticas burocráticas y la tendencia a desorganizar al movimiento estudiantil. Todas estas actitudes no hacen más que confirmar que prefieren aproximaciones conciliadoras con la gestión de Caletti, a quien no quieren enfrentarse ni siquiera frente a estos ataques. El Centro de Estudiantes es importante si sirve para organizar al movimiento estudiantil y no sólo para pasar por las urnas de octubre y sacar fotocopias.

La próxima asamblea está llamada oficialmente para el jueves 13, cuando la Comisión de Enseñanza del Consejo Directivo que tratará la reforma de TS, sesiona un día antes, el 12. ¿Nos vamos a juntar un día después para charlar cómo es que no pudimos hacer nada? Por su parte, los docentes que resisten a las cesantías ya se pronunciaron, y realizarán una Clase Magistral este viernes 8 en Consti que tenemos que acompañar.

Para confluir con ellos y para votar un plan de lucha que impida que sesione el Consejo Directivo del martes 12, desde la mayoría estudiantil en las juntas de Sociología, Comunicación, y Trabajo Social, y la minoría en Política; exigimos a la conducción del Centro de Estudiantes que convoque a una ASAMBLEA EXTRAODRINARIA DE SOCIALES este JUEVES 7 en la sede de Constitución.


Enfrentar al régimen antidemocrático para defender la universidad

La Reforma Universitaria de 1918 fue una gran conquista del movimiento estudiantil organizado, pero comienza a demostrar sus límites y solo será superada barriendo a una casta enquistada que se aferra a privilegios y prebendas. Sólo podemos enfrentar los ataques del rectorado y los distintos decanatos si avanzamos en la democratización de la universidad. Si queremos cuestionar nuestras carreras que funcionan como usinas de intelectuales al servicio de tal o cual gobierno, subordinando el conocimiento a la lógica del mercado, aprobando pasantías con empresas y el Estado alimentando el trabajo precarizado y no para pensar las necesidades de las mayorías trabajadoras y populares, tenemos que terminar con los mecanismos antidemocráticos en los que se apoyan estos funcionarios para tomar decisiones sin la participación del movimiento estudiantil.

Desde la Juventud del PTS desde hace años que peleamos en las facultades por la abolición del claustro de graduados, por el claustro único docente, voz y voto para los no docentes y por la mayoría estudiantil en todos los órganos, por la elección directa 1 persona= 1 voto para directores de carrera y porque el sueldo de los funcionarios sea igual al de un docente con dedicación exclusiva. La prédica de la casta profesoral que para mantener sus privilegios argumenta que los estudiantes “saben menos”, deja velada la verdad: que el derecho a ejercer el “demos” no es una función académica sino política.

No está de más recordar, al cumplirse ya 10 años, el camino que emprendimos en 2002 en Sociología: el de la elección directa de la que participamos más de 1200 estudiantes que dio lugar a que nuestro compañero Christian Castillo sea electo director de la Carrera, donde se avanzó en la discusión de los planes de estudio y en abolir las diferencias estamentales resolviendo en asambleas interclaustros y organizándonos junto a trabajadores y sectores populares en lucha. El movimiento estudiantil ha sido protagonista de grandes gestas uniendo su destino al de la clase obrera como en el Cordobazo o en el Mayo Francés. Nuestra apuesta es ir por ese camino.

POR UNA ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DE SOCIALES ESTE JUEVES 7/6 EN CONSTITUCIÓN

Vamos por un Congreso Extraordinario de miles organizado desde las bases

Ante la crisis de la FUBA el PO y La Mella apuestan a convencer a los K y a la Franja

Las últimas semanas ha vuelto el debate sobre la FUBA, luego de que el Congreso que iba a votar autoridades fracasara por falta de quórum, y de participación estudiantil. Este año, la alianza de radicales y kirchneristas en el Consejo Superior de la UBA, se extendió al movimiento estudiantil, para boicotear la federación. Esta es la alianza que impulsa las jubilaciones compulsivas de docentes, el desfinanciamiento de la educación, la que mantiene los convenios con empresas, y sostiene a miles de docentes ad honorem.

Pero mientras está en juego el destino de la federación, la conducción del PO, La Mella, Libres del Sur, PCR, MST, IS es impotente para las tareas planteadas. Este frente no solo expresa programas políticos enfrentados, sino que ha priorizado la rosca y el reparto de apuntes y fotocopiadoras, antes que organizar un verdadero congreso donde participen y discutan miles de estudiantes. 10 años de una FUBA con esta política y estos métodos, ha dejado desarmado al movimiento estudiantil para enfrentar esta maniobra de radicales y kirchneristas. Esta crisis abierta, es la culminación de una serie de fracasos: no organizaron al movimiento estudiantil ni frente al Proyecto X, la Masacre de Once, en las luchas obreras, ni hoy contra las cesantías de docentes.

La Juventud del PTS, que participó con fuerza del congreso y fue una de las principales columnas en la marcha educativa del 18, viene insistiendo en la necesidad de organizar en asambleas en todas las facultades, donde se discutan las tareas del movimiento estudiantil para enfrentar a radicales y kirchneristas y aliarse a los trabajadores, que desde las bases se convoque a un verdadero Congreso extraordinario de la FUBA, donde participen miles de estudiantes abriendo un proceso de democratización, que tire por la borda el estatuto de la Franja Morada sostenido todos estos años. Esta es la única manera de enfrentar los ataques de agrupaciones estudiantiles patronales como las radicales y kirchneristas.

El PO y La Mella apuestan a “convencer” a los K, no en organizar al movimiento estudiantil

La Mella, fue la primera en sostener que “Esta maniobra de la Franja Morada no nos sorprende, y contó en este caso con la lamentable complicidad de La Cámpora, agrupación que se dice progresista y defensora de la democracia”, increíblemente “sorprendidos” por la actitud de los K. Ahora, el PO tomó la línea de La Mella de apostar a convencer a los K (y la Franja) en vez de organizar al movimiento estudiantil. Ya sabemos que para el PO, el Frente de Izquierda en la universidad y la pelea por la independencia política, no es una jerarquía. Así lo vienen demostrando no sólo en FUBA, también en las universidades de Tucumán y Córdoba han optado por frentes con los sojeros de Binner de Libres del Sur, enfrentados al FIT. En su ultima declaración, “La pelea política en la FUBA”, intentan convencer a los K y la Franja, de que entren en razón y habiliten el quórum del congreso, para que la izquierda este al frente de la federación, porque al fin y al cabo no son “tan enemigos” (PO dixit), solo los diferencia algunas “críticas políticas”(¡!).

Intentan convencer a Abal Medina, al “Cuervo” Larroque y a toda la “juventud maravillosa” K, que sostienen al gobierno de los 15 muertos por luchar, que espía a la izquierda y los trabajadores, que está aliado en la burocracia sindical, ataca sistemáticamente a los docentes y la acción directa de los trabajadores, que despareció a Julio Lopez y Luciano Arruga. A los K no alcanza con “criticarlos”, sino que hace falta enfrentarlos organizando miles de estudiantes en las universidades. Así lo hemos hecho desde la Juventud del PTS, por ejemplo participando activamente con estudiantes independientes en las elecciones de la alimentación junto a La Lista Bordó contra el burócrata de Cristina, Daer (donde lamentablemente el PO y La Mella estuvieron ausentes, a pesar de haber sido votado en asambleas y en el congreso).

Para el PO, el objetivo sólo es votar autoridades de la FUBA para mantenerse en la conducción, no organizar al movimiento estudiantil con una perspectiva de independencia de clase, junto a los trabajadores. Y para alcanzar ese fin, la clave es el diálogo con el kirchnerismo (casi pidiendo “por favor”) para que den quorum, y no hacer fuertes campañas políticas en todas las facultades, convocar asambleas con miles de estudiantes, que se propongan transformar la federación, enfrentando la política del kirchnerismo y los radicales. ¿Podrían estas agrupaciones boicotear la federación, si hubiera al menos 3.000 estudiantes organizados que la defiendan? La marcha educativa del 18/05 mostró que somos alrededor de 2.000 jóvenes organizados en distintas agrupaciones, ¿qué impide que esta fuerza militante se vuelque a cada curso de las facultades a organizar y convocar a los estudiantes a dar esta pelea? La negativa a hacerlo, expresa una decisión política.

La Mella prometió una “nueva” federación con “protagonismo estudiantil” cuando entró en la conducción. Pero parece que vamos a tener que seguir esperando, porque se viene adaptando a los métodos burocráticos del PO. La Mella se quiere defender con el argumento de que el frente de la FUBA dirige 9 de 13 centros de estudiantes. Pero, “el pez por la boca muere”. ¿Cómo explican que dirigiendo 9 centros de estudiantes no hayan podido movilizar y organizar a un sector de estudiantes de esas facultades para defender la FUBA? Eso es más bien expresión de debilidad, y la demostración de que el PO y La Mella prefieren seguir con sus métodos burocráticos.

Quizás a esto se refiere el PO, cuando afirma que su frente es “oportunista, sólo hasta cierto punto”. Lo que importa es garantizarse la “oportunidad” de mantener cargos, chapas, apuntes y fotocopiadoras, sin que el contenido de la política y la apuesta de materializarlo con la organización democrática de los estudiantes, sea el eje de la militancia.

10 años fueron suficientes. Transformemos la Federación

La política y los métodos del PO, La Mella y sus aliados demuestran que ya están agotados, y cada vez son más impotentes para dar la pelea frente a estos ataques. Es hora de una verdadera transformación de la FUBA, en vez de tirar manotazos de ahogado.

Tenemos por delante la necesidad de defender a los docentes, que enfrentan las jubilaciones compulsivas del gobierno, otra expresión más de un régimen universitario decadente y estamental, que desfinancia la educación, manteniendo pésimas condiciones edilicias, con miles de docentes ad honorem, mientras sostiene a fachos como Mario Casalla en Psicología, o alianzas con burócratas sindicales de la talla de Gerardo Martínez como en Sociales y Económicas.

Los Centros de Estudiantes y la FUBA, tienen que ponerse a la cabeza de esta campaña en defensa de los docentes y la educación pública, convocando asambleas en todas las facultades, apostando a la autoorganización, y desde estas instancias dar impulso a un proceso de democratización de la Federación que involucre a miles de estudiantes independientes, y derrote la maniobra de los kirchneristas y radicales, llamando a un Congreso Extraordinario organizados desde las bases.

Por Carla Lacorte y contra el gatillo fácil, hoy nos movilizamos en Quilmes

Reposteamos de la Agencia Walsh, sobre nuestra compañera del PTS Carla Lacorte.


Cárcel
 a Salmo y a todos los policías de gatillo fácil

(AW) Se realizará hoy a las 18.30 en Mitre y Rivadavia de la localiad de Quilmes un acto a 11 años de que el ahora ex policía de la bonaerense, José Salmo baleó y dejó en una silla de ruedas a la estudiante de veterinaria Carla Lacorte. A pesar de estar condenado, Salmo sigue libre por decisión de la cámara de apelaciones de Quilmes hasta que la cámara de casación confirme el fallo.

carla

VIERNES 1 DE JUNIO-18:30 HORAS-MITRE Y RIVADAVIA, QUILMES
El viernes 1 de junio se llevará adelante
Según Carla Lacorte: “mientras muchas personas del pueblo trabajador están presas sin fecha de juicio, Salmo sigue libre estando condenado gracias a un fallo escandaloso de la cámara de apelaciones de Quilmes que cuestiona mi militancia en defensa de los derechos humanos para justificar que este policía de gatillo fácil siga en libertad. La impunidad sólo genera más impunidad y avala que se repitan casos similares como el de Lautaro Bugatto, el joven jugador de Banfield, acribillado en Burzaco, que como decía su hermano es parte de una enorme cantidad de hechos similares que muchas veces no se hacen públicos.”
Carla Lacorte agrega “Tenemos un caso de gatillo fácil cada 28 horas en todo el país producto del aumento de facultades que se le siguen dando a las fuerzas represivas y a la verdadera militarización que sufren los barrios por decisión de los gobiernos provinciales y del gobierno nacional que, además, utiliza a la gendarmería para hacer espionaje sobre los trabajadores en lucha como venimos denunciando desde el CeProDH”.
Vale recordar que Salmo fue absuelto en primera instancia en el 2004 por el Tribunal Oral 3 de Quilmes con el argumento de “la “legítima defensa y cumplimiento del deber”. Años más tarde, y luego de innumerables movilizaciones de familiares de víctimas, organismos de derechos humanos y organizaciones obreras y estudiantiles, el fallo fue revertido a condena por la Sala III de la Cámara de Casación en el 2008 y en el 2010 el Tribunal Oral 5 de Quilmes le dictó seis años de prisión. Sin embargo, a los pocos días, la Sala I de la Cámara de Apelaciones de Quilmes lo dejó libre a la espera de la confirmación de la condena por parte de la Cámara de Casación.
Del acto participarán organizaciones de trabajadores y estudiantes así como personalidades como Nora Cortiñas, Patricia Walsh, Myriam Bregman y Christian Castillo.

Centro de Profesionales por los Derechos Humanos
Te: 1535673992

La historia de lucha de Carla, en Telefé Noticias